Opinión

Jaime y el país de los simios…

domingo, 18 de agosto de 2019 · 00:00

Defender la alegría, crear anticuerpos contra nuestra propia tristeza.
La que nos nace de adentro mismo de nuestras entrañas.Desde lo más profundo de nuestras certezas. Desde que nos damos cuenta de que hay una realidad para el que hace los números y otra muy distinta para el que paga la cuenta. Uno necesita que los números cierren. El otro se siente despojado. Para unos son sólo números. Para otros es sudor, miedo, agachar la cabeza, arrastrarse por el almanaque soslayando humillaciones y acariciando exhausto los últimos casilleros, para empezar de nuevo, el vía cruxis eterno del pobre. Del desposeído.
Hay una teoría que dice que para que aquellos que dominan, que mandan, que sojuzgan, que engañan a los menesterosos que se reproducen a ritmo inusitado, no sientan remordimientos con sus acciones, tienen primero que deshumanizar a quienes van a ser mandados, sojuzgados, engañados, dominados.
Y todo porque cuando están frente a quienes son pobres, menesterosos, indigentes, pordioseros, mendigos, desvalidos, parias, que nada tienen que ver con la humanidad conocida por ellos, los que manejan los números, y que va creciendo y dejando al costado a estos seres que cada vez más cerca están de los cuentos de ciencia ficción, transformándose en mutantes, entonces ejercen la impunidad de quienes están frente a aquellos que son no-humanos, frente a aquellos que no cotizan en las conciencias acostumbradas a exorcizar demonios y pobres.
Nada que ver con políticos, hombres de campo, comerciantes, proxenetas de cuerpos y almas, ejecutivos de poca monta, ejecutivos de mucha monta, hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, mujeres sin razón que desviven por ser monta de ejecutivos y jugadores de carrera corta y billetera larga, pastores de almas que discriminan las almas de quienes son diferentes...
Esto de la deshumanización del enemigo o del sometido siempre funcionó bien cuando hubo que realizar grandes matanzas en nombre del progreso. Los que deshumanizaron a nuestros aborígenes, no mataron seres humanos, mataron indios-no-humanos.
Por supuesto nada que ver, con el mundo de hoy, de facebook y obscena ostentación. Donde se cambió el arcabuz por el uso de drogas cada vez más duras e infalibles que son usadas como una nueva forma de deshumanizar a los pobres.
O tratarlos de simios como el cotizado (¿ex?) asesor presidencial Jaime Durán Barba, el conductor de las campañas electorales del PRO, los trata en su libro "El arte de ganar", donde dice: «El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice «no me interesa la política»… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…» Esto deja un poco en claro desde donde se alentó la famosa grieta, entre otras cosas.
Pero, como es sabido no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo, y también aquello que dice "la única realidad es la verdad". Y la verdad siempre sale a flote. Mal que les pese a muchos.
Hoy quiero decirte todo esto porque siento que ya callé más de lo que debía callar, no entiendo la exclusión, nunca supe bien para qué servía el dinero, fui partidario de morder la manzana, del aborto y de los profilácticos; odié a los políticos corruptos y a los usureros; leí demasiado menos de lo que debí haber leído, bebí bastante más de lo aconsejable y menos de lo que hubiese querido; abrí demasiadas puertas y no entré definitivamente en ninguna; me intoxiqué de ausencias en los años de plomo, entendí que la verdad, el dolor y la pobreza, nunca tienen dueños ni culpables, sólo las usan.
Por eso hoy te invito a defender la alegría, consolidar la esperanza, para construir con dignidad el puente que nos lleve hasta la esencia integradora que tan bien manejaron nuestros hermanos indoamericanos hasta que las políticas de expansión y saqueo, con fines muy similares a las actuales, los relegaron hiriendo de muerte sus sueños y utopías...

 

Comentarios

22/8/2019 | 03:17
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Argentina no tiene solución, se viene autoinmolando una vez más, va camino a la extinción como país y como sociedad enferma si cree que la resolución de la situación terminal en la estamos desde hace décadas la tiene el populismo corrupto del clan kirchnerista.