Chivilcoy en sus orígenes, siglo XIX

lunes, 22 de octubre de 2007 · 17:01

Del más allá


La pesquisa sistemática de evidencias relacionadas con asentamientos de los primeros americanos que se afianzaron en este paisaje de llanura y coexistieron con grandes mamíferos, trajo aparejada una serie de descubrimientos en diversas localidades
bonaerenses con temprana fechas de aproximadamente 12.000 años de antigüedad.
Sin embargo, a pesar de la intensa búsqueda que hemos emprendido en Chivilcoy, sólo hemos podido detectar restos de megafauna extinta en disociación a vestigios culturales, estos últimos representados por cinco artefactos líticos (morteros y
sobadores) que de acuerdo a la materia prima habrían sido transportados en fecha incierta desde las canteras de Tandil hasta un sitio en las inmediaciones de la cañada de Chivilcoy. Es posible que por su peso, estos artefactos fueron depositados para ser reencontrados y usados en nuevos asentamientos y particularmente el mortero es indicativo de la molienda de semillas, tal vez de gramíneas silvestres.
Los megamamíferos pleistocénicos recuperados en Chivilcoy no presentan rastros de acción humana y proceden de hallazgos fortuitos. Incluyen a variedades de carnívoros y herbívoros correspondientes a Glosotherium robustus, Paleolama wedelli, Milodon darwini, un enorme felino con colmillos en forma de sable denominado Smilodon populator y varios representantes de la familia
Glypthodontidae. Esta fauna - que incluye restos en otros distritos de la llanura bonaerense tales como megaterios, macrauquenias e Hipidion (caballo americano) que fueron explotados por las primeras poblaciones indígenas para su supervivencia-,
habría desaparecido hacia fines del Pleistoceno debido a drásticos cambios climáticos y sólo superviven variedades de menor tamaño como zorros, maras, venados, guanacos, variedades de felinos, ñandúes, etc.
Los suelos chivilcoyanos corresponden a la cuenca del Salado, cuya denominación alude en el subsuelo a una secuencia del Cretácico rellenada en parte en el Terciario y cubierta por sedimentos eólicos del Cuaternario. El periódo más antiguo de la era
cuaternaria, denominado Pleistoceno, se caracterizada por un descenso de temperaturas en el planeta y avances de grandes masas de hielo sobre el continente, culminando al cambiar las condiciones climáticas hacia temperaturas más benignas
operadas entre los 12.000 a 5.000 años atrás, dando lugar al Holoceno el cual estamos transitando. Este último período, además de ofrecer temperaturas más elevadas, se identifica por cíclicas fases de mayor humedad o sequedad dando origen a los
fenómenos de “La Niña” y “El Niño” reconocidos desde épocas precolombinas hasta nuestros días.
Al producirse un nuevo contacto hace algo más de 500 años, entre los descendientes de aquellos paleoindígenas americanos con los nuevos invasores del viejo continente, trajo una serie de trasculturaciones donde la incorporación de una nueva variedad de
caballo jugó un rol fundamental.
La introducción de ganado cimarrón (bovino y equino) en este vasto sector significó un cambio en la composición del suelo, en la dieta del indígena y particularmente el caballo fue adoptado además como medio de transporte.
Desde la extinción de los megamamíferos hasta mediados del siglo XVIII, en Chivilcoy hay un gran vacío en la información, tanto sea desde el punto de vista natural como cultural. Una serie de cronistas y naturalistas viajeros (Pablo Zizur, 1786; Félix de Azara, 1796; Pedro De Angelis, 1810) aportaron una visión sobre la flora y fauna autóctona como así sobre costumbres de los pobladores con motivo de fijar nuevos límites fronterizos o bien producto de los viajes a las Salinas Grandes que en su derrotero incluía la región de Chivilcoy.
El vasto territorio pampeano que formaba un amplio abanico en torno a Buenos Aires no contaba con grandes poblados y varias tribus estaban establecidas en territorios que escapaban al control del Estado, motivo por el cual España se vio obligada a fijar
nuevas estrategias para la ocupación territorial. Hacia la frontera O la actual Luján se establece a fines del siglo XVII y para el resguardo de sus pobladores se decide establecer una fortificación. Nace sí la Guardia de Luján que servirá además como presidio, mercado de intercambio de bienes y productos entre blancos e indígenas y punto de partida de las caravanas hacia las Salinas Grandes.
Una de las tribus establecida en nuestra región estaba bajo el mando del cacique Calelian. Con la nominación de “Manantiales de Calelian” se designa una cañada tributaria de la margen derecha del río Salado, ubicado en el actual partido de Alberti.
En 1745 Calelian es apresado y muere junto a miembros de su tribu cuando intenta huir; en cambio las indígenas son trasladadas a la reducción de Santo Domingo de Soriano, actual República Oriental del Uruguay. En numerosos planos que marcan el
derrotero del tránsito de las caravanas de carretas en busca de sal, algunas con una formación que alcanzaron las 600 carretas, se señalan además de la cañada de Chivilcoy a los Manantiales de Calelian. En ningún documento hemos podido constar la existencia del legendario cacique Chivilco, que habría dado origen al nombre de la región, búsqueda que aún continuamos en distintos repositorios.

Ya entrado el siglo XIX, al suprimirse los cabildos, la justicia era impartida por un Juez de Paz, secundado por Alcaldes y Tenientes Alcaldes.Y es precisamente en informes elevados por los Alcaldes a la superioridad donde se resalta la participación de indios y negros como otros actores sociales dentro de la población chivilcoyana. Inclusive, ya fundado el pueblo de Chivilcoy, en actas parroquiales se los discrimina en cuanto al color de la piel y al tributo que exigía la Iglesia para registrarlos.

Primeros pobladores

Al practicar las primeras mensuras en nuestra micro región de estudio (1825 – 1829), los agrimensores (José de la Villa, Fortunato Lemoine, Francisco Mesura, Raymundo Prat y Puig y Teodoro Schuster) citan a linderos, determinando la ubicación y nómina de las poblaciones preexistentes; la mayoría radicadas hacia el E, en las inmediaciones del arroyo Las Saladas y cañada Rica. La pendiente general del partido de N a S hacia el Salado, es de 0,040% y de O a E hacia las Saladas, es de 0,037%; se ubica entre las cotas de 60 y 37,50 metros sobre el nivel del mar.

Los primeros pobladores distribuidos en todo el partido y mencionados por tales agrimensores fueron José María Bandris, Isidoro Molina, Gregorio Iramain, Felipe Santiago Barrancos, Felipe Santiago Rojas, Tomás García, Sebastián Olmos, Santiago Leguizamón, Domingo Irasábal, Dionisio Moyano, Pedro Cruz, Matías Rivadeneyra, Tiburcio Maldonado, Elías Olmos, Avelino Montenegro, Juan Gómez, Miguel Vera, entre otros.

De tal manera que pobladores sin título de propiedad quedaron comprendidos en latifundios que se originaron a partir del parcelamiento de la tierra del Estado otorgada en enfiteusis. Los agrimensores amojonan los predios mediante estacas de
madera fuerte, trozos de hierro o piedras y a falta de estos, levantan mojones de césped. Distribuidas en algo más de 200.000 hectáreas, las “suertes de estancias” comprendían algunas imperceptibles lomadas o “cerrillos” ubicadas hacia el O reconocidas como Monte Chato, Monte Espinillo, Médano Blanco y Cerrillo Las Averías. El territorio abarcaba desde la margen izq. del río Salado, el arroyo o cañada Las Saladas, las cañadas Rica, del Hinojo, del Tío Antonio, del Peludo, de Montenegro y de Chivilcoy, como así también lagunas centrípetas dispersas en la campaña y propicias para invernadas -reservorios de agua indispensables que debían contemplar los agrimensores para el otorgamiento de la tierra pública, para abrevar al ganado -. Para el consumo el hombre se valió de una serie de elementos para la extracción del agua subterránea a través de pozos, tales como mangas de cuero o baldes de hierro, entre otros.

En cuanto a la delimitación de los predios, ya que aún no se había inventado el alambrado y al no contar con otros recursos, la separación de las tierras dedicadas a la agricultura o de pan llevar de las destinadas a la ganadería, se debía realizar a través
del zanjeado. La producción pecuaria y la agrícola, en la que el trigo se constituyó en el principal icono, fueron el principal sustento del desarrollo de Chivilcoy. Las “suertes de estancias”, comprendían una traza regular de terreno con un mínimo de media legua de frente por legua y media de fondo, equivalente aproximadamente a una extensión de 1.785 hectáreas.

Los primeros pobladores permanentes en nuestro escenario de investigación fueron los Blandengues, soldados a sueldo de la Guardia de Luján, que acompañaron a la expansión agrícola ganadera. A escasas décadas ya estaban establecidos sus familiares en las cercanías y solventaban sus magros ingresos recogiendo su cosecha; constan solicitudes de soldados peticionando realizar la siega de trigo en el partido de La Rica donde residían sus familiares. Las poblaciones radicadas en el área tuvieron sus orígenes en aquellas primeras familias que, dispersas como islas en la verde llanura, fueron invadiendo la campaña hasta el río Salado y se sumaron a otras de diversa procedencia. Para la primera década del siglo XIX, la región estaba ocupada por numerosas familias que hacen su principal negocio en quesos para los que conservan gran número de vacas de leche, gallinas, poco ganado caballar y escasas siembras de maíz.

Siendo esta región de excelentes pastos y trigales frondosos y limpios de maleza. Narciso Parchappe, que transitó Las Saladas en enero de 1828 hace mención a muchas chacras y muchos trigales que estaban cosechando ... como las estancias son poco numerosas ... se siembra en pleno campo, sin cercos ... A la Guardia de Luján correspondían los pagos o partidos de “Leones”, “Monte de los Gallegos”, “Saladas”, “Salado”, “Cañada Rica” ( o “La Rica”) y “Chivilcoy” (o “Cañada Chivilcoy”); los censos practicados entre 1835 y 1840 así lo demuestran. Es interesante observar que el territorio que hoy conforma el partido de Chivilcoy
correspondió, de acuerdo al registro de pobladores al menos al de Cañada Rica, Chivilcoy propiamente dicho, y parte de Saladas, Salado y otro sin denominación. De acuerdo a la diferenciación étnica establecida en el censo de 1836 el 94% corresponde a población blanca y 4,40% a negros o pardos; sólo un 0,60% relaciona a extranjeros. Se registran poblaciones cuyos componentes en su totalidad eran negros, algunas cabezas de población constituída por mujeres. A los dos años el padrón de habitantes ofrece un incremento de población, el número asciende a 5.404 discriminados en blancos 92,69%, pardos o negros 7,33% y extranjeros 0,98%.

El partido de Chivilcoy aglutina a otros partidos o pagos preexistentes a partir del 28 de diciembre de 1845 y fue creado como una necesidad de control del régimen rosista, en virtud del amplio espacio pampeano que ya ocupaba la diseminada población; algunas radicadas en terrenos otorgados por “boletos de indios”, otros por enfiteusis o simplemente ocupando tierras del estado. El primer Juez de Paz fue Lázaro José Molina y le sucedieron en el cargo (contabilizando a los interinos y sustitutos) hasta la constitución de la Corporación Municipal, José Calixto Calderón, Gabriel Ramírez, Agustín Sousa, Antonio Bermejo, Vicente Silva, Patricio Gorostiaga, Manuel Villarino y Federico Soares, quienes fueron secundados por Alcaldes y Tenientes Alcaldes que se desempeñaban como agentes policiales.

Al suprimirse los Cabildos en 1821 (la región de Chivilcoy correspondía al Cabildo de Luján) y ante la impresición de límites de los partidos, se designaron en cada parroquia a un Juez de Paz quien sustituyó a los Alcaldes de la Hermandad. En el transcurso de los años estos jueces (cargo en el inicio no rentado), fueron adquiriendo mayores atribuciones asumiendo a su vez el rol de Comisario (a partir de 1836), organizador de la Guardia Nacional (1853) e inclusive Comandante (este rol se escinde en 1866/7) y actuaban como escribanos a falta de aquellos en la localidad.

Vivir en la frontera

En el único registro pormenorizado de actividades de familias campesinas y jornales percibidos en 1847 y 1848, de hombres y mujeres distribuidos en los cuatro cuarteles en que se dividía inicialmente el partido de Chivilcoy, se observa un listado de ocupaciones que alcanza mayor popularidad con los peones entre los varones y el de cocinera en el sexo opuesto; además una misma persona podía cumplir distintas ocupaciones. La mayor retribución correspondía al capataz, que percibía entre $200 y $300 mensuales y una cocinera o lavandera algo más de $100. La menor retribución era percibida por un peón, entre $60 y $80; en relación a las mujeres, una retribución menor a los $35 se correspondía al rubro cocinera/lavandera/planchadora/ o mucama.
En el informe elaborado por Lázaro Molina, constan los nombres de mujeres que eran “patronas” de establecimientos y que tenían a su cargo un capataz y hasta un máximo de tres peones. La única “maestra de escuela” empadronada recibía una paga de $40,
se trataba de Felipa Romero y residía en el establecimiento de Silvino Torres.

Un empadronamiento militar realizado en vísperas de Caseros, establece la población masculina cuyas edades oscilaban entre los 15 a 65 años, arrojando luz sobre el origen (“patria”) de los habitantes y las actividades económicas registradas en septiembre y octubre de 1851. Esta fuente nos permitió determinar que el mayor porcentaje correspondía a los oriundos de Santiago del Estero, representaban el 34,6% y en segundo término los referidos a Buenos Aires, 30,5 %. Sobre un total de 1919 individuos, se hallan registrados como dedicados a actividades estrictamente agrícolas 438 labradores, 13 capataces de labranza y 216 peones de labranza, la mayoría procedente de Buenos Aires y en segundo lugar de aquellas provincias centro andinas. El resto de las actividades no agropecuarias contó a España como el país extranjero de mayor porcentaje y entre las provincias argentinas, nuevamente fue Buenos Aires, seguida de Salta, San Juan y Tucumán. Promediando el siglo XIX entre las ocupaciones de hombres se destacan las de albañil, agregado a un negocio, arriador, botero, boyero, capataz, carpintero, comerciante o negociante, cuidador caballos y mulas de invernada, dependiente, domador, herrero, lomillero, labrador, maestro de carretas, maestro de posta, mayordomo, pastero, postillón, peón (de campo, de carreta, de chacra, de estancia,de labranza, de panadero, de quinta, de saladero), picador de carretas, platero, postillón, quintero, talabartero, trenzador, tropillero, vendedor de carne y zanjeador. En el sexo opuesto son comunes las tareas de cocinera, chacarera, lavandera, planchadora inclusive se ofrecían amas de leche y de ½ leche.

Chivilcoy y las autoridades municipales

Ya hiciéramos mención a los jueces de Paz como únicas autoridades hasta la sanción de la Ley de Municipalidades, hecho que se produce el 10 de octubre de 1854. A partir de la misma y hasta la sanción de la Ley del año 1885 en el que surge la figura del Intendente separada del Juez de Paz y se crean los Concejos Deliberantes, se elegía anualmente a una comisión que integraba la Corporación Municipal compuesta por un Presidente y cuatro miembros. En 1854 y 1855 el cargo de Juez de Paz lo ejerció Federico Saores en su chacra, como los restantes jueces en su domicilio hasta tanto no se construyera un recinto oficial.

La primer municipalidad recién fue constituída el 25 de marzo de 1856 e integrada por el presidente Federico Soares, Manuel Villarino (procurador, defensor de pobres y menores), Mariano Benítez (inspector de corrales de abasto, aseo público, control
de negocios, pesas y medidas), Valentín Fernández Coria (inspector de instrucción pública, beneficio y culto (el 20 de marzo de 1876 recién se crea el Consejo Escolar); delineación de calle y caminos), Manuel López (recaudador de rentas e inspector de
obras ordenadas por el municipio). A su vez el Presidente, al ser Juez de Paz, era secundado por los Alcaldes y Tenientes Alcaldes cuyo número se iba acrecentando a medida que el territorio se fraccionaba en nuevos cuarteles.
Ocuparon así los máximos cargos, sin mencionar interinos, suplentes o sustitutos:
1856 Presidente Municipal Federico Soares
1857 Presidente Municipal Federico Soares
1858 Presidente Municipal Valentín Fernández Coria
1859 Presidente Municipal Pedro Elizalde y Valentín Fernández Coria
1860 Presidente Municipal Valentín Fernández Coria y Mariano Benítez
1861 Presidente Municipal Manuel Villarino
1862 Presidente Municipal Norberto Villegas
1863 Presidente Municipal Pedro Castro
1864 Presidente Municipal Federico Soares
1865 Presidente Municipal Federico Soares
1866 Presidente Municipal Federico Soares y Eduardo Benítez
1867 Presidente Municipal Eduardo Benítez
1868 Presidente Municipal Aparicio Islas
1869 Presidente Municipal Aparicio Islas Federico Soares
1870 Presidente Municipal Federico Soares
1871 Presidente Municipal Federico Soares
1872 Presidente Municipal Federico Soares y Carlos Ceballos
1873 Presidente Municipal Federico Soares y Bernardo Calderón
1874 Presidente Municipal Aristarco Castro y José Elgorriaga.
1975 Presidente Municipal José Elgorriaga
1876 Presidente Municipal Julio Julianez
1877 Presidente Municipal Julio Julianez y Juan Duval
1878 Presidente Municipal Pedro Castro
1879 Presidente Municipal Pedro Castro
1880 Presidente Municipal Rodolfo Solveyra y José Elgorriaga
1881 Presidente Municipal Bernardo Calderon
1882 Presidente Municipal Bernardo Calderon
1883 Presidente Municipal Bernardo Calderon y Miguel B.Calderon
1884 Presidente Municipal Miguel B. Calderon
1885 Presidente Municipal Bernardo Calderon
1886 Presidente Municipal Bernardo Calderon, a partir de junio Intendente Municipal Saturnino López y Presidente del Concejo Deliberante Ireneo A. Moras
1887 Intendente Municipal Manuel Eustaquio López y Presidente del Concejo Deliberante José Cirilo Coronado y Carlos Ceballos
1888 Intendente Municipal Carlos Ceballos, Presidente del Concejo Deliberante Vicente Loveira
1889 Intendente Municipal Carlos Ceballos y Presidente del Concejo Deliberante Vicente Loveira
1890 Intendente Municipal Carlos Ceballos y Presidente del Concejo Deliberante Julio García
1891 Intendente Municipal Carlos Ceballos y Presidente del Concejo Deliberante Julio Garcia
1892 Intendente Municipal Prudencio Moras y Presidente del Concejo Deliberante Julio García
1893 Intendente Municipal Julio García y Presidente del Concejo Deliberante Prudencio Moras
1894 Intendente Municipal Ireneo A. Moras y Presidente del Concejo Manuel Esteban del Castillo
1895 Intendente Municipal Julio García y Presidente del Concejo Deliberante Prudencio Moras
1896 Intendente Municipal Julio García y Presidente del Concejo Deliberante Prudencio Moras
1897 Intendente Municipal Manuel E. del Castillo y Presidente del Concejo Deliberante Vicente Domingo Loveira
1898 Intendente Municipal Alejandro G. García y Presidente del Concejo Deliberante Vicente D. Loveira
1899 Intendente Municipal Vicente D. Loveira y Presidente del Concejo Deliberante Manuel Esteban del Castillo
1900 Intendente Municipal Vicente Domingo Loveira (renuncia en mayo al ser designado Diputado Nacional) y Prudencio Moras. Presidente del Concejo Deliberante Manuel E. del Castillo

Chivilcoy y su pueblo


A días de asumir en 1852 Patricio Gorostiaga como Juez de Paz del partido de Chivilcoy, eleva una nota al Ministerio de Gobierno solicitando la creación de un centro de población al que se accede concediéndole el terreno en el punto medio del Partido. Gorostiaga no logra concretar el cometido y prosigue con la iniciativa Federico Soares, quien lo sustituye en el cargo. Al año, en junio de 1853, el Departamento Topográfico envía instrucciones a Soares a las que deberá ajustarse para distribuir los solares y quintas que conformarán el pueblo.

En septiembre, desde el juzgado de Paz de Chivilcoy se insiste en la designación de un agrimensor haciendo especial referencia a que se levantarán los cuarteles que el Coronel Díaz va a formar muy pronto en parte de los terrenos de Don Felix García y Don Manuel López, que ocupan el punto céntrico y por su topografía son los más a propósito. Se menciona una población dispersa en la campaña de cerca de 8.000 habitantes que no poseen un palmo de tierra en propiedad, en el carácter de labradores, comerciantes y peonadas y que los caseríos están dispersos en un territorio de ochenta leguas cuadradas poseídas por 28 individuos, necesitando urgente un centro de población, la Iglesia, la escuela, el médico, la autoridad civil y Municipal.
En respuesta a una circular del Ministerio de Gobierno, dirigida a todos los partidos solicitando precisión sobre sobre los respectivos límites, en vísperas de Navidad de 1853 Manuel Villarino eleva una nota con plano adjunto. Según Villarino los límites
naturales del partido serían por el O el río Salado, por el NE la cañada Las Saladas y los límites convencionales por el SE varias poblaciones y huellas de carretas que lo separan del Partido de Navarro marcado en el plano con una línea azul; por el N es una línea bien arbitraria y difícil de marcarse ... formada por poblaciones ... Destaca en el partido dos sectores, uno comprendería el cuartel 2º con 632 habitantes, la mitad del 5º con 279, el 6º con 475 y el 7º con 653 haciendo un total de 2.039 habitantes con más los que contuvieran las poblaciones tomadas al Fortín de Areco y la introducida del 10 de Noviembre aquí, tiempo en que levanté la estadística. El otro partido, al E de Chivilcoy, marcado casi todo por límites naturales contendrá el cuartel 1º con 669 habitantes, el 3º con 715, el 4º con 776, la mitad del 5º con 279 y el 8º con 987, que hacen un total de 3.426 habitantes, más los que contenga el área que se substrae al Partido de Navarro. Villarino hace referencia a la mayor antigüedad de las chacras establecidas hacia el linde con el partido de Navarro, motivo por el cual han concluido en mucho las tierras y la incipiente degradación del suelo provocó la migración de los pobladores radicados en el SE hacia el otro sector.
Esta pretérita visión ecológica macroareal, permite inferir que las primeras chacras fueron establecidas sobre la cañada La Rica, entre el arroyo Las Saladas y el río Salado y contrastar la información que suministraran los censos.
A través de una nota del Ministro de Gobierno Ireneo Portela dirigida a Soares, emitida el 14 de marzo de 1854, aquel da cuenta de la aprobación de la elección de ocho vecinos del partido que conforman la comisión encargada de obtener fondos para la construcción de una capilla; una casa para que funcionen conjuntamente la escuela pública y el Juzgado de Paz, y la instalación de un cementerio.
La comisión, de acuerdo a las directivas, debía estar compuesta al menos por dos extranjeros. Federico Soares decide su integración la que estuvo conformada por: Manuel Villarino, Manuel López (portugués), Valentín Fernández Coria, José Calixto
Calderón, Antonio Bermejo (español), Mariano Benítez, Cayetano Castro y Gabriel Ramírez. El 25 de marzo, de hace 150 años proceden a recaudar entre los pobladores distribuidos en los 8 cuarteles dinero en efectivo o en bienes, tales como herramientas
(palas, carretillas, rastrillos, azadas, mazas, tijeras, postes, etc.) como así también reses, fanegas de trigo, maíz, o el valor de fletes de carretas. Ya en 1847, con el mismo objetivo, el vecindario había hecho donativos pero sin lograr el cometido y el dinero percibido en aquella primera oportunidad se incorpora al nuevo emprendimiento.

En mayo Soares eleva al Ministerio de Gobierno los planos y presupuesto de la obras públicas proyectadas. En junio los planos son remitidos al Consejo de Obras Públicas, quién a su vez designa como agrimensor a Manuel Eguía, debiendo la comisión municipal con intervención del Juzgado de Paz hacerse cargo de la distribución en solares según convenga a la traza del pueblo. Pero Eguía no accede a realizar la traza del pueblo, tampoco el agrimensor Teodoro Schuster está dispuesto trasladarse hasta estos pagos, por lo que el Departamento Topográfico resuelve el 10 de octubre de 1854 encomendar a Manuel Villarino, a pesar de que no era agrimensor, la ejecución de la traza del pueblo de Chivilcoy.

El 21 de octubre se reune Federico Soares en su chacra, con su suegro Manuel López a la que también concurren José Calixto Calderón con su yerno Antonio Bermejo, Manuel Villarino con quién años después sería su consuegro Valentín Fernández Coria, conjuntamente con Mariano Benitez, Gabriel Ramírez y Anastacio Cháves, también unidos por otros vínculos. Compartieron la comida ofrecida por Soares y deliberaron sobre la elección del sitio de fundación.
A la mañana siguiente parten algunos miembros del grupo en la galera de Soares munidos de papel, tinta y pluma para labrar el acta, transportando una provisión de fiambres y otros comestibles. En el recorrido vecinos se fueron sumando a la caravana, pasó la mañana y al medio día, en la chacra de Francisco Sánchez continuaban con el intercambio de posiciones en relación al lugar de fundación; ya a la tarde, existiendo dos fraccciones que opinaban sobre la conveniencia de fundar el pueblo hacia uno u otro lado de la Cañada de Chivilcoy, Soares decide dirigir su galera hacia el sector E y al rato Valentín Fernández Coria se arroja del transporte, corre con la pala perseguido por Mariano Benítez quién intentaba arrebatársela y en simbólico acto Fernández Coria la clava en señal de la fundación exactamente en el lugar donde actualmente se ubica la “Estatua de la Historia”, frente al Palacio
Municipal. El acta labrada a tal efecto expresa: En el partido de Chivilcoy a 22 de octubre de 1854, reunidos el Sr. Juez de Paz Don Federico Soares y los miembros de la Comisión Municipal de dicho partido Don Calixto Calderón, Don Manuel López, Don Manuel Villarino, Don Mariano Benítez, Don Cayetano Castro, Don Gabriel Ramírez y Don Valentín F. Coria y un número de vecinos en virtud de la sesión hecha por el Superior Gobierno del Estado de un terreno para la creación de un centro de población y de las instrucciones de la Comisión Topográfica has examinado en esta fecha la parte NE de la Cañada de Chivilcoy y decidieron por mayoría de votos, la delineación de la traza del pueblo proyectado así a el ángulo Norte y sobre el costado NE del terreno de Félix García teniendo por linderos del ejido de cuatro leguas que la ley determina por el SE terrenos de Don Diego White y parte del terreno de Pirán siendo lo más de este comprendido en el ejido por el NE los terrenos de Gorostiaga al NO terrenos de Barrancos y López siendo parte de estos comprendidos también en el ejido y por el SO terrenos del mismo López y García.

La lomada egida como centro del pueblo está ubicado entre los 55 y 52 msnm, comprendía mayoritariamente el terreno reconocido como de Félix García que era surcado de N a S a unos 500 metros del centro y con un declive de 3 metros por la cañada de Montenegro (hoy canal entubado designado como diagonal Evita y que provoca graves inconvenientes por excesos pluviales) y una pequeña porción de Manuel Pirán. La actual arteria Ituzaingo – Río Juramento es el límite de los terrenos entre García y Pirán a los que hace referencia el acta.

El diseño del pueblo estaba representado por un cuadrado interior de 10 manzanas de lado, cada manzana de 100 varas (86,66 m.) separadas por calles de 20 varas. En cada vértice del cuadrado, la correspondiente manzana fue reservada como plaza (actuales Varela, Belgrano, Mitre y Colón) como así también las 4 manzanas centrales (actual Plaza Principal); las calles que cruzan está plaza son de 30 varas, denominadas reales.

El damero anteriormente descripto está rodeado de dos líneas de 9 quintas (cada quinta equivale a 4 manzanas) y separadas por calles de 20 varas. Solamente las calles principales (actuales avenidas Soares, Ceballos, Villarino y Sarmiento) atraviesan las quintas, dividiéndolas en manzanas. En relación al centro del poblado se reservó los actuales lugares que ocupan la Municipalidad e Iglesia.

Un sector lindero a la última línea de quintas fue destinado como espacio mortuorio; circunvalado con zanjas, al año cercado con postes y luego tapialado, una porción central fue destinada a bóvedas, los muros perimetrales a nicheras y las sepulturas fueron diseminadas por toda la superficie. A partir de 1880 y hasta su inauguración en 1893 de la actual necrópolis municipal, surge la inquietud de un nuevo emplazamiento, ordenándose la demolición del antiguo en 1931. El único registro visual del primer emplazamiento, obtenido a fines del siglo XIX, son fotografías que nos brindan una privilegiada oportunidad para indagar sobre el pasado. A esta evidencia sumamos un plano de 1882, con la ubicación de 41 bóvedas con sus correspondientes propietarios y nicheras

El primitivo espacio seleccionado para fundar el pueblo no contaba con ninguna población preexistente, abarcando sólo la superficie delimitada por las actuales primeras avenidas de circunvalación. Fuera de este perímetro, las poblaciones más cercanas, estimativamente, fueron las viviendas de Félix García (actual calle 30 y 111; chacra 25), de Montenegro (actual Tucumán, E. Mitre, 93 y 95; quinta 407), Valentín F. Coria (actual 86, 88, 75 y 75; quinta 307), Juan Goyeneche (actual 13, 15,
28 y 30; quinta 363) y Francisco Sánchez ( actual Granja Educativa Santa Clara, chacra 53/4).
En relación a la nomenclatura de calles y numeración de solares se estableció que la calle Real SO-NE es designada con el número I (actual avenidas Soares-Villarino). Paralelas hacia el E serán pares, II (actual Belgrano-San Martín), IV (actual Maipú-
Chacabuco), VI (Pringles-Las Heras) y VIII (Alem-Almafuerte); hacia el O, en cambio las impares, III (Pellegrini-Hipólito Yrigoyen), V (Pueyrredón-General Paz), VII (San Lorenzo-Suipacha) y IX (Colón-Vicente Loveira). Sólo el sector de calles con frente a la Plaza Principal, es designada como plaza; todos los frentes de los lotes se ubicarán sólo de acuerdo a las calles numeradas; las calles perpendiculares no tenían designación.

La mayoría de los lotes, que poseían un frente sobre la Plaza Principal eran de 25 x 50 varas y el resto de 50 x 50 varas (10 varas equivalen a 8,66 metros). La denominación los solares por números, partió desde el 1 ubicado sobre el ángulo E frente a la plaza central (actual club Gimnasia y Esgrima) y aumentaba la numeración en sentido a las agujas del reloj hasta completar el solar nº 32. El nº 33 se ubicaba en la actual intersección de las calles Belgrano y Maipú (esq. N), acrecentando la numeración en idéntico sentido y en espiral.

El 26 de julio de 1855 el Departamento Topográfico aprobó el trazado y se comienzan a distribuir los solares a petición de los vecinos que solicitan les sean concedidos en clase de donación y graciosa para proceder a su población. Los primeros solares otorgados y que convergían alrededor de la plaza correspondieron a: Mariano Benítez, Manuel López, José María Lagos, Juan Gervacio, Calixto Calderón (h), Juan Moreno Robbio, Anastacio Chaves, Gabriel Ramírez, Juan Peirano, Valentín Coria, Diego White, Manuel Villarino, Cecilio Durañona, Antonio Bermejo, Angel Grego, Jacinto Varas, Ramón Santamarina, Juan Pairó, Juan Gómez, Juana López, Miguel Calderón, Ramón Lobos, Angel Morales, Marcelo Cerrutti, Cecilio Durañona, Bruno Molina, Federico Soares, Manuel López, Moisés Villar y Calixto Benítez. En este año se comienza a construir la escuela municipal de varones, que
comprendía una sala de 12 varas, con techo de azotea y adyacente la casa habitación del preceptor.

Ante la demanda de solares, en agosto de 1855, el Estado aprueba una petición de Soares decidiéndose subdividir las quintas en solares, las más cercanas al pueblo a fin de acumular el mayor número de pobladores, debiéndose tapar las zanjas perimetrales. Hacia abril de 1856 los solares comprendidos en las cuatro cuadras de la plaza en todos los radios se habían concluido de dar y sólo restaba realizar la apertura de las calles incluyendo las del primer orden de las quintas que circunvalaban la primitiva traza. A su vez contemplaban que como los tenedores de estas habían hecho gastos sin tiempo aun para reembolsarlos era muy justo que se fijase un valor a dichos solares de $500 como por indemnizaciones a perjuicios incluidos en estos los cien pesos de derecho Municipal.

A través de nuestra indagación en actas municipales, registro de solares, expedientes de escrituraciones y sucesiones, pudimos constatar que algunos predios fueron otorgados a menores. Tal el caso de Dolores Benítez de sólo 5 años que solicita el nº 324, desocupado, como donación graciosa para proceder a poblarlo o la solicitud de escrituración del nº 207 de la niña María Costa de sólo 4 años de edad o el otorgamiento de la quinta nº 123 a Deciderio Cámara mulatillo sirviente de 12 años del Secretario del la Municipalidad de Chivilcoy, Miguel Hortiguera, y que provocara al comprobarse el ilícito su destitución en el cargo.

El problema de la asignación y distribución de solares estaba planteado, máxime cuando Chivilcoy no contaba con profesionales del área. La Ley de Municipalidades (art. 67º) contemplaba que uno de los miembros de la comisión municipal, poseía como atribuciones la de delinear calles y caminos. A tal efecto la medición y traza de los terrenos fue ejercida en diversos períodos por los vecinos Valentín Fernández Coria, Gabriel Ramírez, Manuel Villarino, Juan Goyeneche, José Valtolina y Federico González. Para esa época la separación entre solares se realizaba a través de una zanja o plantaciones de cercos vivos, la mayoría de las casas eran de adobe con techos de paja (recién en 1856 comienza en la zona la colocación de techos de chapa) y la obtención del agua era a través de pozos mediante baldes volcadores. Esta somera descripción era preocupante pues, en el afán de poseer tierras en propiedad, más de un adjudicatario luego de permanecer escaso tiempo en el lugar hacía abandono del mismo y no mediando tapiales o barreras de contención, el pastizal pronto invadía el predio y lo tornaba peligroso máxime con las perforaciones practicadas en los terrenos que no poseían cobertura. La municipalidad se vio obligada a intimar en reiteradas oportunidades a los que solicitaron terrenos a poblarlos en forma permanente aunque no siempre logró su cometido.

En octubre de 1857, a tres años de fundarse el pueblo y a petición de los labradores el Senado y Cámara de Representantes de Buenos Aires sanciona una ley por la que se autoriza al Poder Ejecutivo a enajenar las tierras públicas del Partido de Chivilcoy
además de las cien leguas que está autorizado a vender por la ley del 5 de agosto de 1857 ... Estas tierras serán divididas por líneas rectas, formando porciones de cuarenta cuadras por costado a menos que sea posible; y esta división constituirá una manzana”. Además establece que en cada manzana se reservará un lote en beneficio de la Municipalidad ... para el sostén de las escuelas de los niños del lugar y el resto será puesta en venta en subasta pública al precio establecido en la ley de agosto, 6 de 1857.

En los restantes artículos se menciona que las personas que se hallasen establecidas en dichas tierras públicas de Chivilcoy o que hubiesen sembrado en ellas, siendo los últimos ocupantes al tiempo de la promulgación de esta ley, tendrán derecho de conservar la posesión que tuvieren ajustando sus límites a las divisiones o subdivisiones de los lotes, pudiendo tomar en compra lotes enteros o mitades o cuarto de lotes pagando un tercio de su valor en el acto de adjudicársele las tierras por el precio designado y el resto a seis meses y un año por mitad no pudiendo dichos ocupantes tener más de un lote en los términos asignados por esta
ley, y no pagando el valor total del segundo y último plazo perderán al vencimiento de este la mitad de la parte entregada reputándose como arriendo de las tierras por el plazo vencido. En cuanto a los lotes que no se ajustan a los términos de los
actuales ocupantes se venderán en pública subasta al mejor postor sobre el precio asignado a dinero de contado debiendo el agrimensor que se nombre designar en el mapa que quedará archivado en Chivilcoy los lotes mitades y cuartos de lote que
hayan tomado los actuales ocupantes a fin de que el Departamento Topográfico anuncia por los diarios durante un mes consecutivo los lotes que están en venta repitiéndose el mismo aviso en Chivilcoy y Villa de Mercedes durante el mismo tiempo. Al expirar el plazo estipulado se abriría la subasta de las tierras y otorgamiento de la correspondiente escritura. En caso de no venderse en subasta en los días asignados, el remanente de lotes se debía vender en forma particular. De la venta, al juez de Paz se le asigna el uno por ciento del importe de lo que recibiese de tierras vendidas y el importe debe ser remitido al Gobierno para que este lo pase al Banco hasta que la Legislatura disponga lo que crea conveniente.

En forma categórica se establece que ningún comprador podrá tomar dos lotes unidos o separados, ni un lote y un parte de otro, ni dos partes de lotes en distintos lotes que forman la manzana y reconocerán la obligación de dejar calles de 50 varas en las divisiones de los lotes, de cuarenta en los medios lotes y de treinta en los cuartos de lotes. La ley sancionada el 13 de octubre de 1857 se reglamenta el 2 de junio de 1858 y el 6 de septiembre de 1860. En 1858 aún Chivilcoy carecía de agrimensor por lo que la Corporación Municipal resuelve contratar al Ing. Julio Jardel para practicar la mensura del pueblo y amojonar todas las suertes de chacras. Las tierras aptas para la siembra eran concedidas por la Municipalidad en arrendamiento, bajo la expresa condición de poblarlas y cultivarlas. El máximo que se otorgaba eran seis lotes o 150 cuadras cuadradas y el mínimo de media suerte de que consta la fracción más pequeña.

Pero los problemas aún subsisten. La mayoría de los vecinos no se radican en el nuevo pueblo y prefieren permanecer en sus hogares rurales. En 1860 se propone fijar un plazo de dos meses para poblar los lotes concedidos en el ejido, debiendo los ocupantes que tengan más de seis lotes levantar una población en cada seis de estos lotes por lo menos, petición que se reitera en términos similares en sucesivas épocas inclusive a través de diarios editados en Buenos Aires y Mercedes bajo amenaza de remate. El Ing. Jardel no cumple con las expectativas y en junio de 1860, la Corporación Municipal disconforme con las mensuras, propone ofrecer $200 a otro profesional para que realice las tareas de medición de las 220 chacras con que se compone el Ejido.

A pesar de los inconvenientes detectados en la delineación de los solares, se decide proceder a la escrituración de aquellos que reunieran las condiciones reglamentarias, se aprueba un plano de numeración de solares y calles con el objeto de regularizarlo definitivamente para que al extenderse las escrituras de propiedad lleven el número del nuevo plano.

Recién en marzo de 1861 se acordó que todos los solares de 50 varas por 100 varas que habían quedado vacantes o cuyos dueños perdieron el derecho, se dividirían en solares de 50 x 50 varas y así proceder a su remate; se imprimieron boletos de concesión para los que han llenado las condiciones bajo los que se les ha donado los solares, registrando los datos en un libro municipal de Bienes Raíces. Félix García solicita dos chacras en recompensa de las tomadas para el ejido del pueblo, del terreno que aseveraba poseer en enfiteusis, por lo que el escribano Carlos Fajardo y Lorenzo Díaz recabarían antecedentes, cuyo desenlace desconocemos.

La Municipalidad en julio 1862 no autoriza la venta de quintas dentro de la circunvalación, por estar reservadas para solares y ante la constante demanda designa a una comisión tasadora de lotes y quintas integrada por Jorge Torrijos y Bartolo Asereto; para chacras Manuel Villarino y Valentín Coria. En 1863 se procede a la apertura de nuevas calles en las quintas y en los inicios de 1864 se convino en dividir en quintas el sobrante que circunda al pueblo por estar así acordado y haber muchos solicitantes; los encargados de las tasaciones son Valentín Fernández Coria y José Inda. Un pormenorizado registro es efectuado por el agrimensor Pedro Pico, quien practica las mensuras y recaba datos en relación a la antigüedad en la posición de los
predios.

En 1864 Federico Soares denuncia que había individuos que tenían más de quinientas cuadras de terreno en suertes de chacras del ejido, con perjuicio del aumento de población y con infracción abierta a la Ley y que aun en terrenos del estado solo se les reconoce derecho a un lote a cada antiguo poblador. A mediados de 1864 se insiste con fijar avisos públicos para promover la real ocupación de los solares, concediéndoles hasta fines de noviembre para poblarlos y una vez vencido el plazo se perderían los derechos procediéndose a enajenarlos. Por decreto del 25 de octubre de 1864, reglamentario de la Ley 422, se corrigen los límites del partido de Chivilcoy.

Ante la inminente prolongación hasta Chivilcoy del Ferrocarril del Oeste, en mayo de
1865 se decidió la apertura de calles y división en solares de aquellas quintas, dentro
de la traza del pueblo y que se encontraban en la prolongación de la vía del
Ferrocarril, con el deseo de que la estación de trenes se estableciera lo más cercana a
la plaza principal.
A fines de 1865 se procede en definitiva con los trámites de escrituración, solicitando
ante Bs.As. la intermediación de la Escribanía Publica establecida en este Partido
cuyo titularidad ejercía Carlos Fajardo.
En noviembre de 1866 se sanciona una ordenanza que establece la nomenclatura de
calles y numeración de puertas. A las plazas se imponen nombres de próceres
nacionales y del extranjero u acontecimientos históricos, algunos de los cuales aún
persisten. Imperaba la delineación definitiva de las calles del pueblo, amojonar
solares, quintas y chacras, como así también realizar un estudio de nivelación. En
julio de 1867 se evaluaron las propuestas de los agrimensores Vicente Sousa, Pedro
Pico, Julio Serna y Pedro Salvadores. El 20 julio de 1867 la Municipalidad de
Chivilcoy y Vicente Sousa celebraron un contrato para ejecutar la mensura y división
de parcelas dentro del ejido y que comprende la superficie de los actuales cuarteles
XVIII (solares y quintas) y XVII (chacras). En su práctica de campo, Sousa localiza
los mojones colocados anteriormente por el agrimensor Pedro Pico, otros puestos por
el agrimensor Julio Jardel en 1858 y varios de los mojones colocados por Manuel
Villarino.
Sousa al deslindar el ejido, cuya superficie es de 10.668 hectáreas, comprueba a
través de la mensura que el ejido no tiene el área asignada y que la línea que linda
con Diego White se halla quebrada, entre otros inconvenientes. Los solares del
pueblo y las quintas que lo circundan, abarcan desde la actual calle 1 hasta la 99 y
desde la calle 4 hasta la 102.
En relación a las chacras, Sousa en primer lugar procedió a levantar un croquis de los
mojones existentes que fueron puestos por Jardel y como no existía ningún
antecedente ni duplicado de la mensura practicada por aquel y ni siquiera el método
que empleo, dedujo que las chacras no están compuestas de cierto número quintas y
calles cerradas como sucede con las quintas. El trazado de las chacras no coincide
con la prolongación de las calles y además las chacras están separadas de las quintas
por sobrantes que se denominan quintas dobles.
Las quintas dobles eran rectángulos de aproximadamente algo más de 400 x 200
metros, difiriendo la medida de acuerdo a su ubicación; las chacras en su mayoría
eran cuadrados de 649,5 metros de lado y de menor superficie las ubicadas hacia el
NE. Para la división de los solares Sousa tomó como base las dos calles de 26 m (30
varas) que se cortan en ángulo recto en la plaza principal. Asignó a la calle de
circunvalación del pueblo también 26 m, que separa los solares de las quintas.
En definitiva Sousa comprueba errores previos efectuados al practicar la traza
original del pueblo; gran número de viviendas ya estaban edificadas fuera de la línea
municipal, por que la Corporación Municipal opta por no modificar los solares y
latraza de calles que se hallan dentro de la circunvalación.
En 1876 comienzan a alambrarse los campos, originándose así los actuales caminos
vecinales pero generando grandes conflictos que hacen eclosión hacia 1884, al no
cumplirse con la Ley de Cercos y Caminos por parte de los hacendados y chacareros.
De acuerdo datos registrados en el censo de 1881, la población urbana ascendía a
8.041 y la rural a 9.380; la extensión de cercos fue discriminada en 162.345 metros
de zanjeado aún existente, 110.708 metros en cercos vegetales y 616.143 metros en
alambrados.
El 20 de febrero de 1886, la legislatura sanciona la Ley 1.804 disponiendo el
ensanche del ejido del pueblo y la expropiación de tierras para dicho fin. Los terrenos
correspondían a la testamentería de Diego White, ascendían a 6.106 hectáreas y 70
áreas y sus propietarios eran Miguel Hearne y Juan Browne. Se dividieron en 148
chacras a través de la mensura del Ing. Ponciano López Saubidet y fueron vendidas
en remate público con el compromiso del adquirente de alambrar y cultivar dentro del
año de la compra; los terrenos sobrantes quedaron en propiedad de la Municipalidad
de Chivilcoy.
El emplazamiento del pueblo en una lomada, la falta de mantenimiento de calles y la
traza del ferrocarril que circulaba por las calles Pueyrredon y General Paz en toda su
extensión, desencadenó hacia 1887 en la imperiosa necesidad de encauzar los
desagues pluviales y de otra índole; para tal fin se contrata al Ing. Ortiz quien realiza
la dirección de obra. A partir del 16 de mayo de 1890 contó con la circulación por sus
arterias centrales con un Tranway.
El 27 de agosto de 1892 Chivilcoy era cabeza de un partido de 30.000 habitantes y
con más de 2/3 partes de sus tierras dedicadas a la agricultura, logrando ascender al
rango de ciudad. El 15 de mayo de 1897, por ordenanza municipal, las calles de la
ciudad reciben la correspondiente nominación en lugar de numeración.
Hacia fines del siglo XIX, entre las obras públicas que se realizan en el pueblo
constan la ejecución de mejoras en el denominado “parque”, actual Plaza Principal y
se da origen al edificio del actual palacio municipal, construído por Carlos Lucchini.
Bancos
El 24 de abril de 1865 se inaugura en Chivilcoy, la 4º filial del Banco Provincia en un
local cedido por la Municipalidad situado frente a la plaza Principal; actual predio del
Club Social. A pesar de los esfuerzos realizados por Federico Soares y el
administrador del banco, Evaristo Larravide, para reformar la parte interna del
edificio recién logran la apertura el 27. Entre las primeras operaciones asentadas
constan las de Carlos Soto $900, Diego White $10.000, Biblioteca $7.000,
Municipalidad $20.000 y Comité Italiano $10.765.
El inmueble donde funcionaba el banco es recién adquirido a la Municipalidad en
1872 y reciclado por Carlos Lucchini. Por problemas financieros la sucursal
chivilcoyana se cierra en 1895. En 1896 el inmueble se alquila al Banco Británico de
América del Sud y en 1897 al Banco de la Nación Argentina.
El Banco de la Nación Argentina había comenzado a funcionar en los inicios de la
última década del siglo XIX, en otro local bajo la Gerencia de Ramón E. Marquez.
Aunque no podemos precisar su ubicación, otra institución crediticia se instala en
1890; se trata del “Banco Nacional”.
Las devociones en sus orígenes
El padre Manuel Velarde, de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, habría
solicitado al vicario general de Buenos Aires el 17 de agosto de 1852, autorización
para establecer un oratorio en el partido de Chivilcoy en consideración a que tenía
que pasar en sus viajes al interior, destacándose que así se evitarían los males que el
poco conocimiento de la religión de parte de los pobladores, ocasionan a la moral y
se le permitiese practicar las funciones de su ministerio, impedidas por la falta de un
local. A tal efecto sería destinada de entre las habitaciones del poblado aquella que,
por su decencia y comodidad, se ajustara a las exigencias del culto. Desconocemos
si se concretó la iniciativa, sí que distintas viviendas diseminadas en el partido
sirvieron para similar fin; como la de Manuel Villarino quién poseía una imagen de la
Virgen del Carmen, adquirida en el barco que lo trajo desde el Uruguay, en su
establecimiento ubicado a orillas del Salado y que, de acuerdo a testimonios de una
de sus hijas, allí se realizaron determinadas ceremonias.
Una carta del Obispo de Aulon, datada el 30 de junio de 1854 y dirigida a Manuel de
Escalada del Departamento de Guerra y Marina, da a conocer las misiones en el
interior de la campaña e informa sobre las necesidades y situaciones existentes en los
pueblos y Partidos que visitó (Lobos, Navarro, 25 de Mayo, Villa de Mercedes,
Bragado, Chivilcoy, Villa de Luján y Morón). Después de visitar Navarro, el Obispo
de Aulon se dirige a Bragado donde permaneció entre el 5 y 21 de junio de 1854,
viajando luego al Partido de Chivilcoy. Se hospeda en la estancia de Pastor
Gorostiaga en las orillas de las Saladas y luego de pernoctar parte a la Villa de
Mercedes.
En su tránsito desde Bragado hasta el partido de Chivilcoy, le acompañan el Juez de
Paz sustituto Máximo Lara, el Coronel Laureano Diaz junto a escolta, los
comisionados para la asistencia del grupo Dr. Ramón Basavilbaso, Domingo Freire y
vecinos de Bragado. Ya en el partido de Chivilcoy, se hizo cargo de la conducción el
vecino Francisco Doso. A modo de conclusión de lo que observó en este viaje, el
Obispo de Aulon señala: No he podido ser indiferente a la necesidad, que hay en el
Bragado de un sacerdote, y a los clamores, que se espresan por él dicho pueblo; otro
tanto sucede en el muy extenso y poblado partido de Chivilcoy; y creo que estas son
las mayores necesidades, á que debe atenderse con preferencia: la inmensa
distancia, que hay de ambos puntos á la Villa de Mercedes, en la que un solo cura,
sin ayudante, no puede ser bastante para ella sola, imposibilita del todo recurrir á él
y es por lo mismo indispensable, proveer de otro modo.
En el primitivo plano de Chivilcoy ya estaba indicado el lugar donde se construiría el
recinto y que incluía el sector que actualmente es dominio municipal (ex terminal de
ómnibus sobre la calle Necochea) y que con posterioridad suscitó disputas entre la
Municipalidad y la Iglesia. La nómina de suscriptores para construir capilla y una
escuela data del 25 de marzo de 1854 donde consta el donativo, incluyendo el aporte
de fondos $15.481 del gobierno, habiéndose recaudado un total de $130.191.
En mayo Soares eleva los planos y presupuesto; en julio, conjuntamente con el
Ministro Ireneo Portela, se dirige ante el vicario capitular de Buenos Aires solicitando
la escisión de Chivilcoy del curato de la villa de Mercedes. Como respuesta se logra
la designación del presbítero Roque Antonio Maceyra y Chivilcoy se erige en curato
independiente, como Parroquia San Pedro puesto bajo la advocación de Nuestra
Señora del Rosario.
Al fundarse el pueblo y delimitarse los solares, los primeros oficios religiosos se
imparten en una vivienda, hasta tanto se construyera la capilla. En septiembre de
1855, Maceyra oficiaba misa con intervención de un coro integrado, entre otros, por
la beata María Fernández y acompañado de un conjunto musical compuesto de violín,
trombón y triángulo, reemplazado luego por un órgano adquirido con la ayuda
vecinal; para esta fecha los gruesos muros de la capilla estaban levantados hasta el
techo. Durante los festejos mayos de 1856 una crónica menciona que la capilla se vio
adornada con guirnaldas y estandartes. Domingo F. Sarmiento al visitar Chivilcoy en
1857 asiste a la colocación de la última viga de la techumbre y contaba al menos con
un altar mayor donde se entronizó la imagen de la Virgen del Rosario y dos de menor
dimensión. La capilla medía aproximadamente 17 m. de ancho menor, por 26,50 m.
de ancho mayor en el crucero y unos 26 m. de largo total. En un atardecer del pueblo,
hacia 1861, el tañido de la campana era reconocido como señal del cierre de los
negocios; para 1863 ya contamos con la imagen de la Virgen de los Dolores.
Los libros parroquiales fueron donados por Manuel López, el de matrimonios; de
bautismos por Federico Soares y Francisco Silva el de defunciones; las primeras
actas fueron asentadas manuscritas en esos libros, con renglones predeterminados. En
los asientos parroquiales eran discriminados a los indígenas, a quienes se los rotulaba
como “pampas” como así también aquellos “pardos o de color”. A partir de una
disposición del Departamento de Gobierno de Buenos Aires, con fecha 28 de octubre
de 1857, la Corporación Municipal entregó anualmente a los párrocos pliegos con las
partidas impresas.
Pero la población se fue acrecentando y la capilla no podía albergar a todos los
feligreses. Se debe a Federico Soares desde su labor en el Estado y a la tenacidad del
padre Manuel Badano el primer impulso para construir un nuevo recinto que, sin
demoler el preexistente, entre los inicios de 1868 y octubre de 1870, la nueva obra del
templo cobijó a la primitiva capilla. En esta última fecha, Badano solicita a al
Municipalidad se alquile un local provisorio para el ejercicio del culto hasta que se
concluya con la obra de la nueva iglesia, en virtud de haberse resuelto demoler la
edificación preexistente. Recién a fines de septiembre de 1871 se habría habilitado el
nuevo templo, pero la megaobra se habría concluido (¿) en 1900 involucrando en
parte la gestión del padre Andrés Iturralde. La construcción de la capilla como el
actual templo, fue costeada con donativos del pueblo y la venta de un porcentaje de
los solares y con algunos aportes del Estado central, constando por varias décadas en
el cálculo de recursos y presupuesto de la Municipalidad de Chivilcoy.
La obra del nuevo templo fue presupuestada por la Municipalidad de Chivilcoy desde
1866 y licitada a través de medios periodísticos de Buenos Aires. Se seleccionó la
propuesta de los arquitectos Enrique Hunt y Hans Schrader, quienes fueron los
encargados de proyectarla y dirigirla en su primer tramo; el constructor fue Francisco
Bataglini. Pero por reiterados inconvenientes, en 1870 la Municipalidad a través de
una comisión decide celebrar nuevo contrato con Andrés Pianca y Carlos Lucchini
quienes se comprometen a estar bajo las órdenes del Arq. Hunt. Aunque inconclusa,
en la primavera de 1871 se decide su inauguración con la presencia del Obispo de
Aulon y Vicario Capitular, Dr. Federico Aneiros. Hacia fines de 1871, Juana Ferreira
de la Cruz Loureyro y la Sra. De Melo recaudan fondos para construir el altar de la
Inmaculada Concepción y otra advocación; el 12 de junio de 1878 fue inaugurado el
altar de San José.
En la primavera de 1890, Badano recibe la visita del Provisor y Vicario General
Mariano Antonio Espinosa quién insiste en la terminación de la obra. En esta misión
y visita en Chivilcoy, coadyuvaron el jesuita Pablo Gualdo, los redentoristas Federico
Grote y Federico Sánchez y el teniente cura de la Merced, Pbro. Federico Rasore
quién se dedicó especialmente a enseñar la doctrina a los niños. También colaboraron
curas vecinos y, según informa Espinosa, se pudo oir confesiones además del
español, en italiano, francés, inglés, alemán, portugués, holandés, vasco albanés,
quechua, catalán, gallego y patois. La misión duró 10 dias realizándose 450
bautismos, 5.492 confirmaciones, 2.070 comuniones y 10 matrimonios.
Recién se procede a su reinauguración, aunque aún faltaban terminar las torres y la
cúpula entre otros detalles, el 24 de mayo de 1895, con la presencia del Pbro. Rafael
Canale, de los R.R.P.P. Antillac, Descomps de los S.S. Párrocos Airondo, Placo,
Cura Vicario de Suipacha, O. Reilly, Capellán de los Irlandeses; del Cura Vicario y
teniente párroco Talento. Una toma fotografica obtenida en 1894, que se relaciona
con la terminación de la estructura metálica de la cúpula, nos permite documentar que
el armazón fue realizado en el taller de Crespi y Gherzi. En enero de 1896 Manuel
Eustaquio López decide hacerse cargo de los costos de la terminación de las torres,
que serán construídas por Lucchini y en ese mismo año se decide encargar los
trabajos en mármol del altar mayor a H. Destaville, dueño de la marmolería “A la
ciudad de Chivilcoy”. En 1899 se terminó la gran cúpula y en 1900 se proyectan
construir 500 metros de zócalo de mármol. Otros detalles, como la instalación del
reloj, corresponden al siglo XX.
De los primeros sacerdores
La vice Parroquia de la Guardia de Luján, a la que pertenecía la región de Chivilcoy,
se crea en 1812 y se erige como Parroquia Nuestra Senora de las Mercedes en 1823.
A partir de 1825 comenzaron a registrarse por separado los libros de la Ayudantía del
Rosario que incluía al menos a los pagos de las Saladas, Cañada Rica y Chivilcoy.
Los pobladores debían dirigirse a la Villa de Mercedes, donde se asentaban
nacimientos, matrimonios o defunciones y al menos desde 1846 ante el cura Miguel
Andrés Aramburu quién en 1851 sería reemplazado por Manuel Velarde.
Al crearse la Parroquia San Pedro es designado Roque Maceyra quién habría arribado
a Argentina procedente de Galicia en 1844 y fue nombrado por el obispo de Buenos
Aires al servicio de San José de Arrecifes como cura interino, cargo al que renunció
el 13 de julio de 1854. En septiembre Maceyra habría sido designado cura párroco de
Chivilcoy e inmediatamente comienza a cumplir sus funciones en nuestro medio, fue
testigo de la fundación del pueblo, de la construcción de la capilla y se desempeñó
hasta mediados de marzo de 1857. La Municipalidad de Chivilcoy le concede en
propiedad, el 17 de agosto de 1855, el solar Nº 253 ubicado actualmente en la
intersección de las calles Roseti y Alem. En febrero de 1857, el obispo Castellanos
había dispuesto que a Maceyra lo reemplazaría el presbítero Diego Palma, pero el
pueblo y autoriadaes de Chivilcoy enérgicamente se opone a su designación.Ya desde
septiembre de 1856 se desempeñaba como teniente cura el italiano Carlos Boeri,
quién en definitiva sustituyó a Maceyra.
De acuerdo al registro de firmas de actas parroquiales, Carlos Boeri está a cargo hasta
el 23 de diciembre de 1862; el cura Severo Soria le sucede en el mandato a partir del
24 de diciembre de 1862 hasta que en diciembre de 1865, por serios inconvenientes
suscitados en el seno de la sociedad chivilcoyana, la Municipalidad solicita su
inminente remosión. En su reemplazo contamos a partir del 18 de enero de 1866 con
el italiano Manuel Badano, hijo de Benedicto Badano y María Ancelmi, propietario
de un molino, quién llegó a ser miembro de la Corporación Municipal e inclusive
ejercer en el rol de Presidente; enferma y es sustituido por su hermano Honorio
Badano. Fallece de pulmonía a las 15 del 12 de abril de 1893. Sus deudos y ex
parroquianos solicitan al Honorable Concejo Deliberante de Chivilcoy, permiso para
sepultarlo en el atrio del templo; tres días después los concejales no dan lugar a lo
peticionado, sus restos son sepultados en el “viejo” cementerio y trasladados al
“nuevo” en septiembre de 1907. Chivilcoy aún está en deuda con Badano, sus restos
no descansan en el templo que lo contó como uno de los máximos impulsores. El
padre Andrés Iturralde, hijo de Baldomera Urquiola y Juan Bautista Iturralde, se hace
cargo a partir del 23 de abril de 1893, hasta noviembre de 1908.
En 1889 se establecen en Chivilcoy los evangélicos Francisco y Santiago La Moglie
basamento de la Iglesia Metodista Episcopal en nuestro medio que se consolida en
enero de 1894. Su pastor fue Luis Ferrarini y en 1899 es suplantado por Martín
Arnejo. En 1895 la institución adquiere el predio de Moreno nº 122 y la construcción
del templo se inicia en los albores del siglo XX.
En julio de 1896 se inaugura la capilla Nuestra Señora del Carmen, en terrenos
donados por Pascual Grisolía quién integraba una comisión vecinal encargada de su
construcción compuesta además por Miguel Rizzi, José Lagrotte, Francisco Serosa,
Vicente Médici, Juan Lasala, Vicente Galgano, Rafael Priori, Nicolás Palmiero, Félix
Médicci, Domingo Bloise, Fernando Del Mónaco, Francisco Falabella, Fidel
Pantano, Antonio Févola, Antonio Güida, Francisco Curcio, Félix Archiprette, Felipe
Poirce, Pedro Raele y Genaro Güida; se inaugura recién en el siglo XX. A partir de
1889, el 16 de julio la comunidad se reune en festividad en torno a la imagen de la
Virgen del Carmen.
Chivilcoy y las epidemias
En actas de reuniones mantenidas entre los miembros de la corporación municipal se
observan una serie de medidas sanitarias paleativas, que se tomaron para impedir la
proliferación de epidemias ya declaradas en otros pueblos y particularmente en
Buenos Aires. El primer dato, que corresponde a la aparición de casos de cólera a
mediados del XIX, se establece en abril de 1867 donde se acordó prohibir la venta
ambulante y en comercios, de frutas y verduras como medida higiénica. Luego
deciden la instalación de varios lazaretos en distintos puntos de Chivilcoy,
debiéndose alquilar para tal fin inmuebles de particulares.
Cólera
En la epidemia de cólera entre mediados de 1867 y principio de 1868 falleció casi el
10% de la población. En 1867,18 personas cuyo primer caso se registra el 20 de abril
y 888 personas desde el 1 de enero al 6 de mayo de 1868, fecha del último deceso
registrado por esa enfermedad para ese año en los libros de solicitud para enterrar
cadáveres. También se pudo observar en las actas de defunción, casos de cólera
producidos en 1868 pero asentados en años posteriores; el deceso era testificado por
vecinos o familiares, o por la comisión de salubridad conformada a tal efecto. De
acuerdo al relevamiento efectuado por el Ing. Julio Süffert y según consta en el plano
editado en 1882, un sector del ex - cementerio fue adjudicado exclusivamente para
“fosa de los coléricos” y en el que con posterioridad se erigió la actual escuela nº 33 y
jardín de infantes municipal “República de Venezuela”.
Fiebre amarilla
El primer muerto de fiebre amarilla registrado en el libro de defunciones de las actas
parroquiales, corresponde al 9 de marzo de 1871. De esta enfermedad fallecieron 9
mujeres y 35 hombres. Cabe destacar que observamos en varias actas de esa época, la
ausencia de la causa de muerte, como así también el lugar donde se produjo el
deceso.
Viruela
Tras el cólera y la fiebre amarilla, enfermedades declaradas preferentemente en
verano y otoño respectivamente, irrumpe en 1881 la viruela. Los primeros casos
corresponden a septiembre de 1880, estableciéndose la mayor mortandad provocada
por la epidemia en septiembre de 1881. En total, entre 1880 y 1881, fallecieron de
viruela 126 mujeres y 196 hombres.
Hospital y agua corriente
El 22 de octubre de 1881, ante la ausencia de registro de enfermedades epidémicas se
decide clausurar definitivamente el lazareto. No obstante surge la inquietud del
vecindario en crear un hospital para asistencia permanente de la población que recién
se logra hacia fines de la década del 80.
La gran mortandad, sobre todo en la época del cólera, puso de manifiesto que no
existía una planificada política integral relacionada con la sanidad ambiental. El
pueblo de Chivilcoy se abastecía a través de pozos para la extracción de agua
subterránea por medio de baldes, o recolección de agua de lluvia mediante aljibes,
careciendo ambos de tecnología de impermeabilización constituyéndose en focos de
infección.
En enero de 1882, la Municipalidad de Chivilcoy conjuntamente con el Consejo
Escolar, invitan al vecindario a acceder a la suscripciones de acciones provinciales
para la ejecución del tendido del agua corriente. La propuesta no tuvo eco entre los
chivilcoyanos por lo que la Municipalidad asumiría la ejecución a través de un
préstamo de la Provincia. Al año ésta aprueba el presupuesto presentado por la
Municipalidad y se designa una comisión integrada por Francisco Ortiz, Miguel
Calderón, entre otros que sería la encargada de la supervición de la obra y solicitar
los fondos a medida que avance el tendido de la red; en marzo de 1884 se iniciarían
los trabajos. Pero la Provincia no depositaba los fondos por lo que la Municipalidad
decide desistir del empréstito y ejecutar, luego, por su cuenta la obra. En 1889 se
resuleve construir un pozo semisurgente, torre y tanque de presión (en terreno detrás
del Templo sobre calle Necochea), para la difusión del agua corriente.
En 1883 el Dr. Lacoste informa ante la Dirección de Sanidad de la Provincia, las
desfavorables condiciones higiénicas que imperaban en Chivilcoy, casos de enteritis,
disentería, gastritis, tisis, neumonía, coqueluche, sarampión, escarlatina, etc. La
Sociedad Damas de la Misericordia dona en este año una quinta a la Municipalidad,
con el objeto de construir el Hospital. La donación del terreno es aceptada, pero su
construcción no es presupuestada por el municipio. Surge así la inquietud de un
grupo de vecinos, encabezado por Eleuterio Mujica, Sebastián F. Barrancos, entre
otros, de buscar recursos en otras estructuras para dar una rápida respuesta a esta
necesidad social. La comisión de vecinos elabora los planos y presupuesto de obra,
que son elevados al Municipio en 1885 y éste a su vez los dirige a la Provincia. Esta
comisión eleva una nota a la Municipalidad, la que es tratada en sesión extraordinaria
del 22 de mayo de 1887, en la que da cuanta de la culminación de los trabajos. El
Concejo Deliberante se expide a favor y luego se resuelve organizar el cuerpo
médico, personal interno y la provisión de cajones fúnebres.
Chivilcoy, sus negocios y profesionales
Difícil fue rastrear las principales actividades comerciales y profesionales
desplegadas en el transcurso del siglo XIX, inclusive anteriores a la fundación del
pueblo, más aún cuando en la primera época las calles son numeradas y a partir del
15 de mayo 1897 recién son denominadas, tornando difícil su ubicación. Por ejemplo
las avenidas Soares y Villarino eran reconocidad como Real nº 50 y las avenidas
Ceballos y Sarmiento como nº 51, en toda su extensión.
En 1842 Federico Soares solicita permiso para instalar una pulpería y casa de trato
en la costa de La Salada. Hacia 1846 ya eran reconocidas las pulperías de Juan
Lacroze (ubicada en el sitio Cerrillo de las Averías, que en la década anterior fueran
degollados pobladores al ser atacados por un malón) y Valentín Rebollo. En 1848 un
robo en el negocio de Cirilo Liendo nos demuestra la presencia de otra pulpería; otra
instalada a orillas de Las Saladas era la Domingo Ignacio Gorostiaga. En 1850 un
asesinato en la de Raimundo Arellano y en 1851 se labran actuaciones por hechos
delictivos en las de Martín Amespil y en la regenteada por una mujer, Rosa Padellón.
En las pulperías, posteriormente designadas como almacenes o casas de negocios, se
abastecía de variados alimentos, bebidas, vestimenta y diversos artículos de mercería,
ferretería y un sinnúmero de utilitarios, como así también era lugar propicio para la
recreación a través de juegos populares y funcionaba como casa de empeño.
Hacia 1857 detectamos al primer médico radicado en Chivilcoy de apellido Acosta.
Sin poder precisar el lugar, en 1861 se inatalaron por breve tiempo Cándido López
(más reconocido como pintor) que en asociación a Juan Soula ofrecían daguerrotipos.
En 1864 ubicamos el negocio de ramos generales de Gregorio Villafañe (Belgrano y
Moreno, al poco tiempo se incorpora a la firma Alvaro Velarde, en 1868 se traslada a
Soares y Bolívar); partir de 1875 reconocida como de Gregorio Villafañe Hnos. y
entre 1880 a 1906 sólo de Gregorio Villafañe.
En este año frente a Plaza Principal funciona la escribanía de Carlos A. Fajardo (25
de Mayo nº 5). A fines de 1866 se radican el chivilcoy el Dr. Ramón Videla, Dr.
Pedro Mattos y funcionaba la botica de Francisco Viñas. En 1867 actuaba como
médico de Policía el Dr. Vicente Ruíz Moreno y al año siguiente estaban instalados, a
raíz de la epidemia de cólera el Dr. Juan B. Gagliardino y Dr. Bartolomé Schinelli.
En 1867 se inaugura el comercio de Silvestre, Liborio y Felipe Torroba (Bolivar e/
Pueyrredón y Pellegrini), a partir de 1873 hasta 1881 la sociedad consta como
Torroba Hnos. y Saturnino Llorente; S. Llorente, Marcos Sildóz, Paulino García y
Cia. entre 1881 a 1885; P. García, Ángel de Nicolás y Cia. de 1885 a 1888; Ángel de
Nicolás, Adolfo Capdevielle y Cia, de 1888 a 1898; y A. Capdeville, Nicasio de
Nicolás y Cia. de 1898 a 1901.
Para 1869 contamos al médico Dr. Tomás Gandulfi; la “Tienda de los Vascos” de
Martín Suzanne (Rivadavia y Pellegrini) y hacia 1890 cambia de propietarios bajo la
firma de Jauregui Vieytes y Cía. También en 1869 ubicamos a la “Tienda González”
(H. Irigoyen y 9 de Julio, esq. N) y la casa de fotografía de Alfredo Vidal.
La primer propuesta de la instalación de un mercado central en Chivilcoy está
fechada en junio de 1871 y proviene de Julio Sánchez, oriundo de Buenos Aires en
representación de una sociedad anónima. Se selecciona un predio de ¼ de manzana
ubicado en la esquina de Soares y Alvear, debiéndose abonar al municipio una renta
de $8.000 anuales y cada puesto debía contribuir con la empresa con la suma no
superior a los $10 por día. Como contrapartida la empresa se hace cargo de la higiene
y alumbrado, y la municipalidad se obligaba por el término de cinco años a no
autorizar la instalación de otro mercado, ni permitir las ventas ambulantes. En julio
de 1872 el emprendimiento se inaugura bajo la denominación de “Mercado Villarino”
y en 1898 se lo señalaba como “Centro Villarino” y abarcaba todo el frente de la
Avda. Soares. Para 1871 instaló su consultorio el médico Dr. Eduardo Marín.
En 1873 la casa de fotografía Aquilino Fernández en sociedad con Fidel Florán
ofrece sus servicios.También se radican otros fotgrafos, en la sección primera del
pueblo el español Fermín Elizalde quién perdura en nuestro medio hasta 1876 y la
fotógrafa Isolina Bigiogero que para ese año, Felice Bigiogero, ya tenía establecido
su negocio de dibujo y pintura. En 1874 se suma como médico de policía el Dr. Lino
Loureyro y en 1875 dos médicos de nacionalidad extranjera, el chileno Dr. Felipe
Olguín y el ¿español o cubano? Dr. Pedro Beltrán.
En 1875 Aquilino Fernández publicita su “Academia de Dibujo de Chivilcoy”, donde
impartía lecciones de figura lineal, adornos, paisajes y retratos. Maximiliano
Laguens promociona su actividad como profesor de dibujo y pintura, además
refaccionaba cuadros deteriorados y retoques en fotografías. En agosto de este año, la
botica “De la Salud”, de Guillermo Sánchez, se muda a la casa de Inda. Otro aviso
publicitario de septiembre da cuenta que la tienda denominada sucursal de Perfecto
Caamaño, que estaba antes en el antiguo local frente al almacén de Rocha, se ha
mudado a la casa que fue del Sr. Inda, plaza principal al lado de la iglesia. Desde
ese momento se comienza a denominar tienda “La Camapña” y por su parte José Inda
muda su tienda “Del Sol” de donde la tenía a la misma acera frente a los Señores
Pechieu, es decir sobre la Avda. Villarino. En septiembre de este año se inaugura el
Molino San Juan de Juan Colla ubicado en Pellegrini y Gral. Rodríguez. El Hotel de
la “Bonne Soupe”, estaba situado frente a la Plaza Principal donde anteriormente se
ubicaba el “Hotel Mont Cenits”. En Belgrano y Alvear la zapatería, botería y almacén
de suelas de Pedro Grosso y Cia. Sobre la Avda. Villarino, a una cuadra y media del
negocio de Pechieu y Rocha, frente a la panadería “De Luján”, se ofrecía la venta de
jabón y velas de semi-estearina. Sin poder precisar su ubicación, un “Colegio
Académico” impartía enseñanza de asignaturas en francés y contabilidad; en el
mismo establecimiento se alojaban alumnos pupilos y medios pupilos.También en
este año ubicamos a la tintorería “Nacional” de Louis Durand, al lado de la platería
de Toribio López y a una cuadra del Banco. En la casa del Sr. Chacón, la sastrería
“Hispano Americana”.
Para 1876, sobre el perímetro de la Plaza Principal se reconocen los comercios “La
Porteña”, zapatería ; “Sastrería Oriental” de Juan Silva; sombrerería, peluquería y
tintorería de Bernardo Perissé (H. Irigoyen e/ Ceballos y 9 de Julio); “La Americana”,
pinturería y ferretería de Elizondo y Ruiz (Pellegrini y Rivadavia). A una cuadra,
sobre Soares, la “Escuela Politécnica” de Manuel López Lorenzo y la “Botería
Chivilcoy” (Pellegrini y Bolivar), fábrica de alfarería (ollas, cacerolas y caños) de
José Casellas (antes en Las Heras y Lavalle, se muda a 9 de Julio y Vicente Loveira a
una cuadra de la comisaría). A partir del 9 de octubre de 1876, la antigua cervecería
alemana que funcionaba desde 1874, pasa pertenecer a Carlos y David
Rothemburger; dedicada además a la fabricación de limonada, soda y refrescos.
Posee instalada sus oficinas “La Unión Americana”, compañía de seguros mutuos
contra incendios, representada por Julio Dubourg, Perfecto Caamaño, Francisco
Viñas y como agente inspector Julio Julianez. También funionaba el “Hotel de la
Estación”, de P. Lamarque. En este año, sobre la calle Real a una cuadra y media de
la plaza principal, ofrecía sus servicios el flebótomo Antonio de Vera, realizando
sangrados, aplicación de ventosas y sanguijuelas y saca muelas; atendía al lado de la
sastrería de Astudillo pero en octubre se instala en vivienda ubicada al lado de la
casa del Dr. Beltrán. Aquilino Fernández había mudado su casa de fotografía sobre la
Avda. Ceballos, al lado del Colegio Municipal de varones.
En 1877, frente a Plaza Principal constan la “Nueva Tienda Buenos Aires”; “La
Argentina”, releojería y joyería de Carlos Nessi (San Martín e/ Sarmiento y 25 de
Mayo) y al año siguiente en ese lugar se ubica la zapatería “La Estrella”. Tienda “La
Campaña”, (Villarino y 9 de Julio); “Argentina”, cigarrería de Bonet y Cia. (9 de
Julio e H. Irigoyen y continua con la misma firma al menos hasta 1889); “Botica La
Salud”, de Guillermo Sánchez (9 de Julio e H. Irigoyen). Una nueva casa de
fotografía se instala en Chivilcoy sobre la avenida Villarino, a cargo de M.
Melgarejo, al lado de la Tienda La Llave al menos hasta 1880.
Hacia 1878 ya consta la Administración de Correos (Pellegrini y Vte. López);
“Sastrería Económica” de Juan Edreira (Pellegrini e/ Rivadavia y Bolívar);
“Sombrería de O. Velard” (Pellegrini y Bolivar); Rematador Público y Comisionista
Prudencio Piedracueva (Pellegrini y Gral. Rodríguez); Cigarrería de A. Pagani
(Soares); “El gran baratillo” de Pedro Barrancos (Soares, a l cuadra Plaza Principal);
carpintería y mueblería de Moreno Hnos. (Pueyrredón y Vte. López); “Almacén de la
Rondanita”, frente a la Ferretería Báncora Hnos.;“Nueva Fonda”, de Colombo,
Repetto y Tomás Percotti (dentro del Mercado Villarino); “Confitería de Roma”, de
Tomás Caprile al lado de la Droguería del Indio; la confitería “La Paz”, de Adolfo
Nessi (Villarino y 25 de Mayo), ofrece al público fonógrafos. En este año, el cura
párroco Manuel Badano gesta la construcción de un molino a vapor, ubicado en
Bernardo de Irigoyen, Zapiola, San Lorenzo y Colón. En 1879 frente a la Plaza
Principal se instala la tienda “La Argentina” de Cayetano Rivero y Sebastián F.
Barrancos (9 de Julio y Villarino y contínúa bajo esa denominación al menos hasta
1892), y los consultorios médicos del Dr. Francisco Bengolea y Dr. Guillermo
Coberton (éste último pasa a desempeñarse como médico de policía en 1883).
Antonio Pedemonte tiene una casa de negocio frente a la plaza sobre la calle
Pellegrini, en la que ofrecía colchones, compostura de máquinas de cocer y servicio
de cajonería fúnebre. Frente a la panadería de Gamen, en 25 de Mayo e/ Chacabuco y
Las Heras, se ubica la carpintería y mueblería de Manuel Camean.
También sobre la Plaza Principal a partir de 1880, el escritorio del Procurador
Marcelino J. Ortiz (H. Irigoyen e/ Ceballos y 9 de Julio). En ese año ubicamos al
Almacén de Rocha; la casa de fotografía de Melgarejo al lado de Tienda La Llave
(Villarino e/ Lavalle y Paso, al año siguiente se muda a la calle Pellegrini e/
Rivadavia y Bolívar). En el local de “La Llave”, anteriormente funcionaba la platería
y joyería “Del Indio” (Villarino y Lavalle esq. S.). En las inmediaciones, ubicamos el
“Estudio de Fotografía y Dibujo” de Casiano y Fidel Florán en la cuadra del almacén
de Rocha entre la tienda “Estrella de Oro” y confitería “Roma” (Villarino y
Necochea), que continúa al menos hasta el año siguiente en el mismo lugar.
En 1881, sin poder precisar ubicación, instalan sus consultorios el Dr. Gabriel
Lacoste y Dr. Juan F. Borges, ambos como médicos de policía, el cirujano recibido
en Nápoles Dr. Santiago De Fina y el médico cirujano especialista en niños Dr.
Santiago R. Gómez. Frente a Plaza Principal, la “Botica del Progreso” de Augusto
Caminada (Pellegrini nº 28, en 1889 era regenteada por Gatti y a partir de ese año
vuelve a manos de Caminada); “Botica Franco Argentina”, de F. Bonnel (Pellegrini
e/ Rivadavia y Ceballos); “Los vascos”, almacén de Martín Suzanne (Pellegrini y
Rivadavia); “La Porteña”, librería y cigarrería (San Martín e/ Sarmiento y 25 de
Mayo); “Del globo”, almacén (San Martín y 25 de Mayo) y “Mercería del Progreso”,
al lado de la Iglesia. Contiguo al mercado de abasto, el depósito de quesos y manteca
de Juan Pestaña; una tintorería (Soares e/ Alvear y Frías); “La Llave”, tienda de
Alonso Gil y Cia. (Villarino, frente a los almacenes de Rocha y Pechieu); “El
Recreo”, de genovés Carlos Rossi; cohetería de Juan Casanova (frente Plaza Mitre);
sin precisar ubicación la velería de Francisco Cimino (calle Real frente carbonería de
Sanguinetti), taller de relojería (calle Real en la antigua casa de Pedro Castro), sala de
armas (calle Maipú o Chacabuco nº 35). En este año la Sociedad Damas de
Misericordia realiza la apertura de una casa de pupilaje para niñas que residen en el
campo y en el Molino San Juan se construye un gran pozo para extraer agua.
En 1882 el Dr. Ireneo A. Moras, médico cirujano tenía instalado su consultorio en
Pellegrini y Avda. B. de Irigoyen; la casa de negocio de Pedro Ibarrondo (Soares y
Moreno); herrería de Esteban Lombardo (frente a la estación); fonda de Bautista
Navelo (Sarmiento al 150). La “Botica del Aguila”, del químico farmaceútico Miguel
Sánchez, que funcionó en la casa de Funes, se ubica frente a la Plaza Principal.
En diversos períodicos editados en Chivilcoy, entre 1878 a 1883, se publicitan
máquinas agrícolas segadoras, espigadoras y atadoras con demostraciones de
funcionamiento en campos vecinos tal como se realiza en la actualidad. Las casas de
negocios entre 1882/83 que exhibían maquinarias eran la de Fernando Báncora,
Gregorio Villafañe y José Sahores. En 1882 Bartolomé Colombo ofrece un nuevo
modelo de balde, denominado “El puestero” para extraer agua de cualquier
profundidad y en 1895 este habilidoso herrero construía a gusto del interesado,
sembradoras de maiz a varios surcos.
Frente a Plaza Principal en 1883, la mueblería de Moreno Hnos. Sobre la calle San
Martín e/ Sarmiento y 25 de Mayo “Baratillo El Porteño”, de Antonio C. Chacón y
“El criollo”; “La Economía, gran Baratillo” (H. Irigoyen e/ Ceballos y 9 de Julio). En
este año Fidel Florán regentéa su casa de fotografía y otro fotógrafo se instala en la
calle Real 50, se trata de D. Plot cuyo negocio se ubicaba debajo del Club Social.
La “Carnicería Chivilcoyana”, puesto de Agustín Delfino y Hnos., instalado en el
mercado Villarino y continúa con esa denominación al menos hasta 1889; “Hotel de
la Estación”, café y restorant de Francisca viuda de Aguirre y Cia. (en el año 1885 se
denomina “Gran Hotel de Comercio” ubicado sobre Soares y Bolivar). El “Café y
Billar” y “La Platería”, joyería y relojería de Manuel Garabal sobre Rivadavia e/
Soares y Pellegrini (al año siguiente este último negocio figura a nombre de Carlos
Bacilieri y en 1889 la primitiva firma se instala al lado de la casa “La Argentina” y de
la tienda de Arguindey). También en 1883 el “Lago de Como”, almacén de Francisco
Rampoldi y “Lago Mayor”, herrería de Juan Cigada, ambos en Dean Funes y
Belgrano; antigua panadería de Pedro Gamen (25 de Mayo y Chacabuco); fábrica de
fideos de Luis Badano (Paso y San Martín); vinagrería, licorería y depósito de vinos
(San Martín y Pintos); “Fidelería Genovesa” de Carlos Cánepa (Sarmiento esq.
Chacabuco); panadería de Antonio Dalier (Sarmiento y Maipú esq. O); “Mercería
Francesa” de Miguel Foch (Pueyrredón y Rivadavia frente SO.); “Casa de Fotografía
de las Bellas Artes”, de Alfonso Coviello (Pellegrini e/ Rivadavia y Bolivar, que
perdura en el mismo lugar hasta el año siguiente); “Canastería Lombarda” (Rivadavia
y Pueyrredón). Sin precisar ubicación “Cochería de la Paz”, de Vicente Vasales
(Pellegrini o H. Irigoyen a 3 cuadras Plaza Principal); fábrica de carruajes de Pedro
Peters (Bolívar o Alvear nº 46); panadería y facturería de José Nicolas (calle Real,
casa de José Elosegui); herrería y carpintería de Deagostini (al lado Hotel Español y
administración de Correos); “Café y Academia Nueva” de Juan Brocco (Soares o
Villarino); “Gran Tienda La Sin Rival”, de la viuda de Perfecto Caamaño;
“Hojalatería del Barco” de José Calderaro y Cia. (estaba en la casa de Agustín
Pechieu, mudose al lado del Hotel Cenis, frente a la antigua botica del Sr. Viñas);
“Hotel Español” (Pueyrredón) y rematador público Piedracueva (Pellegrini o H.
Irigoyen nº 87).
En 1884 frente a Plaza Principal el escritorio de Miguel Calderón (Moreno nº 28);
escritorio de Valentín Rebollo (25 de Mayo nº 144); escritorio de Julio Julianez (H.
Irigoyen o Pellegrini nº 107); fábrica de fideos de Luis Gazzo (Vicente López y
Pueyrredón) y la casa de comercio de José Sahores, consta al año siguiente en similar
dirección (Pellegrini o H. Irigoyen nº 107).
Circunvalando la Plaza Principal se anexa, en 1885, la oficina del comisionista
L’huillier. En el Mercado Villarino, “Los Viejos”, antiguo puesto de legumbres y
frutas frescas de Víctor Sandino; mueblería y colchonería de José Fernández (Maipú
y Sarmiento); almacén y ferretería por mayor y menor de Pascual Grisolía inaugurada
el 7 de noviembre (Villarino y P. Grisolía); perfumería de F. Testa (Villarino nº 67);
“La Juventud”, barbería de Miguel López; confitería y pastelería de Juan A.
Apphardoy (Soares o Villarino nº 44); “La Colonia”, cigarrería de Francisco
Colmeiro (Soares o Villarino nº 188).
En 1886 “La Platense”, librería y peluquería de Julio Perissé y Cia. (Pellegrini y
Rivadavia); “A la ciudad de Nápoles”, sastrería de Francisco Contursi y Cia. frente a
la alpargatería de Simón Oyhamburu, (Suipacha y Necochea); “Satrería Italiana” de
Francisco Suero Hnos. (Villarino e/ Paso y Pintos); “Lonería Italia” de José Giunto
(Soares y Frías); “Sastrería del Buen Gusto” de Salvador Lamoglie (Pellegrini e/
Rivadavia y Bolivar). Sin precisar la alpargatería por mayor y menor de F. Bernart y
Legasa (frente a la Ferretería del Sr. Villafañe). En 1887 se establecieron los negocios
el “Boliche del pelado”, “Don Miguel”, “San Félix” y la pulpería de Bautista
Aramburu, el primero en el pueblo y los tres restantes en la campaña, el último en
Gorostiaga. Para ese año, la pulpería “Puente de Batalla” era regenteada por Amadeo
Cussin.
Frente a Plaza Principal en 1888, la “Confitería La Unión”, fábrica de refrescos de
Bondanza y Esnal; “Zapatería Española” de Feliciano Bernart y Cia. (Pellegrini o H.
Irigoyen); “Taller de lampistería y calderería” de Sebastián Isern , al lado de la
“Tienda Buenos Aires”. El “Taller de Armería Española” de Eibar de Miguel
Arluciaga (haciendo cruz con el Teatro Español); “Confitería del Teatro Español”, de
Freixa y Brunet, Soares nº 121; fonda, posada y billar de Bernardo Cismendi (frente a
estación ferrocarril); gran depósito de frutas de Carmen Ambrosio y Hnos.
(Chacabuco y Lavalle esq. N); taller de escultura, marmolería y lapidería de Tristán
Ballester, al lado de la tienda de Chacón (25 de mayo, en 1899 se traslada a Paso y
Las Heras); “Hotel del Plata”, café y billar de Pedro L’huillierr (Pellegrini y Bolívar).
Sin precisar, la agencia marítima de Francisco Suero (Villarino o Soares nº 129); “La
Parisienne”, fábrica de camisas de Juan M. Fages (Lavalle o Necochea nº 67); el
pintor Juan Duprat; yesería y escultura de Luis Perolini.
En 1889 frente a Plaza Principal ubicamos a la cajonería, cochería y servicio fúnebre
de Marcial Leranoz (Pellegrini o H. Irigoyen esq. Ceballos); cajonería fúnebre y
cochería de Agapito Fernández; dentista Francisco Fons (San Martín e/ Sarmiento y
25 de Mayo); peluquería de Arístides Gallan (Belgrano); escribanía de Juan B. Cuneo
(Belgrano nº 29); sastrería, ropería y mercería de José Pérez (San Martín o Belgrano
nº 19); almacén de Domingo Bagnasco (Moreno o Rivadavia nº 40). La confitería,
fábrica y depósito de masas de Madout y Arturo Cabout (San Martín); ferretería y
almacén de Manuel Mariño; “La Capital de España”, almacén de Juan Alonso (9 de
Julio o 25 de Mayo); almacén, cristalería y loza de Ángel Poggi (San Martín o
Belgrano); “Argentina”, talabartería de José Villalba (Pellegrini o H. Irigoyen).
“Restaurant Francés y Posada” de Julián Fontan, primero ubicado frente al Jardín de
la Estación de Trenes y ahora en la casa de Muñiagorri (Soares a una cuadra de la
Plaza Principal); “Buenos Aires”, almacén y cigarrería de Daniel García (Soares nº
80); “Restaurant del Teatro Español” de Victoriano Zabala (Soares y Frías);
carpintería de Eustaquio Mocorrea (Soares e/ Bouchardo y V. López); almacén de
Manuel Yera (Soares y Guido); almacén y cigarrería de Serafín Casals (Soares esq.
Bolívar o Alvear); “La California”, cochería de A. Brocca y Delos (Soares esq. Río
Juramento o Ituzaingo); “2º Euskara”, cancha de pelota de Bernard y Esponda
(Soares); Velería de Francisco Laguens (Colón y Gral Rodríguez); partera Hermance
Corbier (Ceballos nº 171). En la sección 4º del pueblo un almacén por menor (Dean
Funes y Belgrano); “El Tigre”, almacén de Pedro Fagetti (Belgrano y Río
Juramento); semillería de Bautista Navello (Frías y Maipú) y “La Juventud”,
carpintería de L. Laborie (Moreno y Pringles). Almacén de comestibles de Carlos
Tossa (Villarino nº 57); rematador Juan Pestaña (9 de Julio e/ E. Mitre y Tucumán);
talabartería y guarniciones de Vicente Tochi, al lado de la oficina de Rentas (H.
Irigoyen e/ Balcarce y Lamadrid); zapatería y botería de Bernardo Zacone (Villarino
esq. Paso o Balcarce); fidelería de Cánepa y Dellepiane (Bernardo de Hirigoyen y
San Lorenzo); almacén de José Bergamino (Bernardo de Irigoyen y San Lorenzo);
fiambrería de José Fresa (Pellegrini, a una cuadra de la estación); “Confitería de la
Estación” (frente a la estación de trenes); antigua barranca, venta de cereales y prensa
de Hutz ahora de Mario M. Calderón y Cia.(Maestro Argentino e/ H. Primo y
Viamonte); “Roma”, fonda y posada de José Vallerga (25 de Mayo y Chacabuco);
“De los Artesanos”, café y confitería de Agustín Pastorino (San Martín e/ Paso y
Pintos); “Central”, café y confitería de Carlos Tagliafico (Belgrano o San Martín nº
79); almacén y cristalería de José Perando (Soares o Villarino nº 42); almacén de
Pedro Ibarrondo y Cia. (Soares o Villarino nº 79); canastería de Costantino Cadena
(Soares o Villarino nº 101/3); fábrica de bombas y cohetes de Cataldo Casanova
ubicado a la cuadra de Ramón Vásquez.
Sin poder precisar si los siguientes negocios se ubicaban sobre Soares o Villarino,
ofrecían artefactos para gas y agua corriente, de Louis Logegaray; antigua zapatería
de Benjamín Jauregui; herrería de Cayetano Requena; herrería y carpintería de
Ernesto Banchi, en 1890 se muda a una cuadra de la plaza Mitre, sobre la calle
Rosetti); fábrica de red, de Nemesio Mariño, en 1890 se traslada sobre la avenida);
“El Progeso”, carpintería de Angel Martochi; La Estrella”, hojalatería de José
Felizzola. “La Unión”, talabartería de Gabriel Cazaux frente a la cochería Michelis
(Soares nº 138); “San Martín”, talabartería y zapatería, frente al Hotel Español. Sobre
la calle Pellegrini o H. Irigoyen, panadería de Cartier Hnos., ex “Del ancla”, fábrica
de galletas; sastería o sombrerería de Enrique Cattáneo (nº 61); canastería de Juan
Aquistaface frente a la cochería del gas (nº 200); mueblería, fábrica de muebles.
Depósito de coronas fúnebres de Silvano Fernández (Ceballos o Sarmiento). En la
calle 9 de Julio o 25 de Mayo, carnicería de Cosme Trotta y la peluquería de José
Munro .“La Bonne Soupe”, fonda de José Barracán (Pueyrredón); “Suiza”, fonda de
Francisco Ferrando (Frías o Gral Rodríguez nº 36); “La chivilcoyana”, “Almacén
Europa” (frente a la plaza Belgrano); empresarios de pintura Duprat y Fages (Lavalle
o Necochea nº 67); se ofrecía bolsa de trabajo a través de la Sociedad de Cooperativa
del Trabajo de Chivilcoy (Belgrano e/Sarmiento y Moreno).
Para 1890 ya está instalada frente a Plaza Principal, la sastrería de Larocca y Fantini;
modista Madama Dupuy (Belgrano y Moreno); confitería de Juan Burtín (Belgrano y
Moreno); “Española”, sastrería de Andrés Díaz (San Martín y 25 de Mayo); relojería
de Francisco Campins (H. Irigoyen o Pellegrini nº 7).
Maestro de música y afinador Francisco Greco (Chacabuco y 25 de Mayo); Attilio
Pessina ofrece en la casa de Fernando Báncora, lecciones de lengua italiana,
arítmética, caligrafía y materias comunes del programa gubernativo. “Cochería del
Porvenir” de Adolfo Lannes (Lavalle y Chacabuco); “Liceo Chivilcoyano” de José de
la Peña (San Martín y Paso); “La Generosa”, zapatería y botería de Lorenzo Segui
(Villarino y Pintos esq. S.); rematador Facundo Castillo (San Martín e/ Paso y
Pintos); “La Elegancia”, “Baratillo Universal” de Fortunato Trusman (Moreno e/
Belgrano y Maipú); taller de herrería mecánica de Víctor Ladieu (Suipacha y
Balcarce); tienda, mercería, ropería de Fresno Hnos., frente al Molino San Juan
(Pellegrini y Gral. Rodríguez); “La Central”, de Agapito Fernández, cajonería
fúnebre (Pellegrini y Rivadavia); “Colegio Franco Argentino” fundado el 1 de marzo
de 1890 y a partir de 1899 se denomina “Colegio San Martín”, director F. Garnier
(Pellegrini y Gral. Rodríguez); “El Progreso”, tienda, mercería, zapatería de Felipe
Marcoartú (Soares o Villarino nº 17); herrería y carpintería de Luis Cremona (9 de
Julio o 25 de Mayo); “Del molinillo”, herrería y carpintería de Antonio Galve y Cia.,
frente a la usina de gas, calle real 50 (Soares); “El Progreso”, carpintería de Angel
Martochi (Soares o Villarino); modista de sombreros Serefina Pointis, a 2 cuadras de
la Plaza Principal (Soares). En este año se disuelve la sociedad de la confitería “Del
Banco”, propiedad de Juan Madoux y Arturo Cabaut.
En 1891, frente a Plaza Principal, atendía la partera Cecilia A. de Estudillo al lado de
la tienda de Federico González; “Sastrería Franco Argentina” de Juan M. Estrade
(Belgrano nº 17); taller de joyería, platería y relojería de Laureano Seijo (Belgrano o
San Martín nº 39); “La nueva delicia”, sastrería de Vicente Delicio; “Farmacia
Nueva”, de C. Baltar y Cia., ofrecía además de venta de medicamentos, análisis
clínicos y bromatológicos (San Martín y 25 de Mayo); negocio de frutas de Pedro
Yanquero (Pellegrini y Rivdavia); “La mascota”, (Pellegrini e/ Ceballos y
Raivadavia).
En la sección primera del pueblo estaba instalado el consultorio médico del Dr.
Santiago Fornos y Dr. Antonio Novaro (Pellegrini e/ Bolivar y Gral Rodríguez);
depósito de alfalfa seca en fardos, maiz desgranado y en espiga, leña en astilla y
ramas “El criollo”, de Dasso y Cabral (Rivadavia y Pueyrredón); “Restaurante y
cochería Alabesa” de Eustasio Estivariz (Pellegrini y Vte. López); fonda de José
Agastuy (Pellegrini e Ituzaingo); herrería de obra y cocinas económicas de José
Morelli (Bolivar e/ Pellegrini y Soares); lamparería de Luis Báncora (Colón y
Rivadavia, esq. S.); “Buen Trato”, zapatería de José Schiaffino (Colón e/ Bolívar y
Rivadavia); “Antigua agencia de comisiones y colocaciones” de Juan Imassi
(Rivadavia e/ Pueyrredón y San Lorenzo); cochería de Vicente Basale, al lado de la
cervecería de Rothembuger (San Lorenzo y Gral. Rodríguez).
En la sección segunda del pueblo ubicamos a la partera Dominga A. de Hardoy (9 de
Julio y Gral Paz); “20 de septiembre”, masitería de Cipriano Tamborini (Suipacha y
Necochea); almacén de Martín Navarro (Gral. Paz y Lamadrid); “La Victoria”,
cochería de Pedro Dolz y Cia. (Gral. Paz y Lamadrid); fábrica de camas de hierro de
Bonifacio Ruiz (Villarino y Pintos o Lamadrid).
En la inmediaciones de la avenida Villarino, la fábrica de camas de Bonifacio Ruiz y
“La Porteña”, zapatería de Domingo Laurito ( ambos negocios en Villarino y Pintos);
“Italiano”, almacén de Carlos Coscia (Chacabuco y Lavalle); “Cervecería Italiana” de
Aníbal Largajolli (Lavalle y Almafuerte); carnicería de Jaime Mates y Cia. (Paso y
San Martín); “Cochería del Progreso” de Pedro Michelis (25 de Mayo e/ Almafuerte
y Brandsen); “Fonda y posada de Roma” de J. Guidobono (25 de Mayo y
Chacabuco); “Del Norte”, restaurant y pensionado de Celestino Lavigne (Chacabuco
y 25 de Mayo); “La nueva época”, panadería de L. Cipellini y Porcella (Chacabuco y
Paso); “Del cañón” de L. Capellini y Benvenuto (Paso y Cnel. Suarez esq. E.);
“Herrería y carpintería Romana” de Nazareno Fuselli (frente a la plaza Belgrano).
Pertenecía a la sección cuarta, “La Porteña”, la fábrica de aceite vegetales de Manuel
E. del Castillo al lado de cochería Michelis (Soares e/ Frías y Dean Funes); “Tienda
Universal Italiana”, ropería y zapatería de Rafael Vitale (Moreno e/ Belgrano y
Maipú); fábrica de fideos de Rafael Vitale (Moreno e/ Belgrano y Maipú); carnicería
de Bernardo Delfino (Maipú y Rossetti); “Torinesa”, almacén y tienda de Emilio
Borda (Maipú y Río Juramento, esq. O); “Almacén de Roma” de Angel Poggi y en
este año cambia de dueño, pasa a propiedad de Guillermo Cattáneo (Alvear e/ Soares
y Belgrano); “Sastrería Hispano Argentina” de Jacinto Jorge (Belgrano e/ Soares y
Alvear); carpintería de obra blanca, tornero de Francisco Dericio (Belgrano e/
Moreno y Alvear); fabricante de salame Bernardo Delfino (Maipú y Rosetti);
“Panadería de la Plaza Echeverría” (Alem y Dean Funes, esq. S.); talleres mecánicos
y fundición de fierro y bronce de Luis Casanellas e Hijos (Frías y Maipú); “La
Solidez”, fábrica de carruajes de Bartolomé Ferrere y Cia. (Dean Funes e/ Soares y
Belgrano). “Herrería y carptintería Italiana” de José Sempio, en Avda.Sarmiento.
Frente a la estación ferrocarril “Hojalatería Piamontesa” de Pedro Malzoba y
“Pedrón”, restaurante. Sin poder precisar la ubicación, en 1891, la bodega de
Cremaschi Hnos. (Ceballos y San Lorenzo o Suipacha). Sobre la Soares o Villarino,
la cancha de pelota de Bordagaray; el dentista Dr. W. E. O’Neil y el médico cirujano
Dr. Juan Mateo Fanceschi. “De Roma”, zapatería de Rafael Priori (Pellegrini o H.
Irigoyen); “De obra blanca”, carpintería de Ventura Cendras y Cia. (Sarmiento o
Ceballos); “La castellana”, almacén de Juan Villahoz (Sarmiento y Belgrano o San
Martín); “De Nápoles”, armería de Lorenzo Mazzillo al lado de Félix Valenti
(Sarmiento esq. Dorrego o Coronel Suarez). Sobre la calle 9 de Julio o 25 de Mayo,
“Buenos Aires”, barbería de Nicolás Yanyulio, al lado del “Porteño”; herrería y
fábrica de carruajes de Luis Machi y Morandi frente al almacén de Frecier Errecalte;
“La Argentina”, cochería de Juan Madoux. “La unión moderna”, carpintería de Isidro
Valls (Pelegrini o H. Irigoyen). En Ceballos o Sarmiento, la carnicería de Antonio
Cerutti; “La camita de oro”, carpintería y mueblería de Francisco Malfetano.
“Genovesa”, fábrica de fideos de Esteban Grondona (Alem o Almafuerte); fábrica de
refrescos y depósito de licores de Juan Ubieta (San Lorenzo o Suipacha); “De los
artesanos”, cochería, carruajes de paseo y campaña de Ignacio Barrena (Gral. Frías o
Gral. Rodríguez); fábrica de canastos, escobas y plumeros de Cerena y Cia., al lado
del mercado Villarino; taller de compostura de máquinas de cocer de Alberto Munch,
frente a la sastrería “El Aguila” (Soares o Villarino); “Antigua casa Rocha”, por
mayor y menor de Alejandro Suarez y Cia.
En 1892, frente a Plaza Principal una oficina de rematadores y agentes judiciales
(Rivadavia y Pellegrini); “Sastrería Nacional” frente a la tienda de los Sres. Torroba;
“Hotel Mont Cenis” (Pellegrini y Bolívar); escribano Juan Alberti (Belgrano e/
Alvear y Moreno, luego en 1895 se ubica al lado de la confitería del Banco
Provincia); médico cirujano Dr. Aicardi (9 de Julio y Gral. Paz); “El Oeste”, herrería
mecánica de Carlos Alfonso (Dean Funes e/ Soares y Belgrano); “Botica de la
Estación”, frente a la estación de trenes; cochería y cajonería fúnebre de Luis
Galvagno (Ceballos y Pueyrredón o Gral. Paz); “Au Bon Marche”, Tintorería Franco-
Platense de León Gaspalou y Luis Boulon (Soares o Villarino Nº 224); casa de
remate de Andrés Pont Verges, frente oficina de Rentas (Sarmiento o Ceballos).
En periódicos de 1893, se publicitaba que el “Instituto Chivilcoy”, incorporado al
Colegio Nacional de la Plata, estaba dirigido por el Prof. Porfirio E. Rodríguez. La
enseñanza incluía los seis grados de instrucción primaria, los cinco años de colegio
nacional y clases especiales de francés, inglés, teneduría de libros, piano, violín,
dibujo y gimnasia. Se alojaban pupilos y medio pupilos, aunque no se precisa la
ubicación del establecimiento.
A este año corresponden los negocios ubicados frente a Plaza Principal, “Zaparería
Francesa” de Bernardo Dupuy (Belgrano y Moreno); “A la ciudad de Chivilcoy”,
taller de marmolería, escultura y lapidería de Honorio Destaville, al lado de la
escribanía de Cúneo (Belgrano e/ Sarmiento y Moreno); colchonería, tapicería y
depósito de lana (Sarmiento y Belgrano); “La Popular”, librería, bazar y juguetería de
A. M. Olivier (Pellegrini y Gral. Rodríguez); “Zapatería Inglesa” de Barletto
(Pellegrini y Bolívar); “Relojería y Joyería Francesa” de Juan Girault (Pellegrini nº
106); “Gran Baratillo del Porvenir” de Andrés Laredo frente a la Confitería de Roma
(Villarino y Lamadrid, esq. N.); depósito de vinos y licores de Enrique Soroskinki
(Soares y Frías, esq. E.); modista Gervasia A. de Melo (Frías e/ Pringles y Alem);
“La Industrial”, fábrica de bolsas de Mario M. Calderón (Moreno y Maipú); casa de
Francisco Mazzini ex Abundio Cavadini (frente a la estación). Sin poder precisar la
ubicación “La Patria Italiana”, barbería de José Murno (Ceballos esq. Colón o
Loveira); almacén, ferretería, pinturería y corralón de maderas de Mendieta y
Acevedo, frente a la oficina de Rentas (Sarmiento e/ Belgrano y Maipú o San Martín
y Chacabuco); y el negocio de platería y joyería de Juan A. Villegas, al lado de
Vicente Gualteri (Soares o Villarino).
Circunvalando la Plaza Principal, en 1894 tenían instalada su oficina Barrios y
Cancelo, rematadores y agentes de negocios; venta de géneros de Piedracueva;
médico cirujano Dr. Julio Zunino, al lado de la tienda Buenos Aires; escribano Juan
B. Cúneo (Belgrano nº 29); escribano José Cirilo Coronado, anteriormente C. A.
Fajardo (25 de mayo nº 5); médico veterinario Fernando J. Medina (Soares y
Moreno); “Bazar Universal” de Rozan y Cia. (Pellegrini y Rivadavia).
Sobre la sección primera del pueblo, el médico cirujano Dr. Vicente Nico (Pellegrini
y Gral. Rodríguez); impartía lecciones de álgebra, geometría y dibujo Angel Sesma
(Gral. Rodríguez e/ Pellegrini y Peyrredón); taller de joyería y platería de Dionisio
Blanco (Pellegrini y Gral. Rodríguez);Telégrafo de la Provincia (Pellegrini y
Rivadavia); comisionista Domingo Lerchundi (Gral. Rodríguez y Pueyrredón);
sombrerería de Serafina Pointis (Pellegrini e/ Bolivar y Gral Rodríguez); fábrica de
carruajes de Santiago Foucou (Bouchardo y Pueyrredón); “El Vesubio”, almacén
(San Lorenzo y Gral. Rodríguez); “Emporio Comercial”, representaciones, depósitos
en general y agencia de colocaciones (B. de Irigoyen e/ San Lorenzo y Colón); “La
Adela”, fábrica de licores de Burgarín y Prut (Mohr e/ Conesa y Antártida
Argentina);“Droguería Industrial” (frente estación de ferrocarril); artículos de
almacén de Francisco Mazzini (H. Primo e/ Maestro Argentino y Pueyrredón). Hacia
la sección segunda, “Del Porvenir”, barbería, ofrece servicios de flebótomo de José
Zitter (Suipacha y 9 de Julio); venta de plantas, flores, semillas y verdura para
transplantar (9 de julio y Gral Paz); “Cambalache”, compra y venta de todo tipo de
objetos, ropa, alhajas, etc. de Constantino Diz y Gumersindo Montes (Ceballos e/
Salta o Tucumán); fábrica de braguerías y fajas para señoras de Moreau (9 de Julio y
Gral. Paz); tiro al blanco (9 de Julio y Suipacha); casa de cambio, giros, pasajes para
Europa de Guberti y Borgato (Ceballos y Gral. Paz o Pueyrredón); médico cirujano
Dr. Alejandro Guerrs (Villarino).
En la sección tercera se ubicaban el “Instituto Sarmiento”, idiomas castellano, francés
e italiano (Sarmiento e/ Almafuerte y Brandsen); José Lago, rematador (25 de Mayo
e/ Chacbuco y Las Heras); depósito de bebida de Alberto Bonduel (San Martín y
Lavalle); “Modelo”, gran almacén, juguetería, cristalería y carnicería de Bonnet,
Batlle y Cia. (Paso y San Martín); “La Magnolia” zapatería (frente plaza Belgrano) y
en la sección cuarta del pueblo, la fonda y posada en el Mercado Villarino de Antonio
Palazzo (Soares y Alvear); herrería mecánica de Domingo Pesce (Rosetti e/ Soares y
Belgrano); “Hotel de la Paz”, de Saturnino Eizmendi (Moreno y Maipú); procurador
y agente marítimo Vicente R. D’Ursi (Moreno e/ Belgrano y Maipú); agencia de
lotería de Nemesio Mariño, antes ubicada en Soares esq. Rivadavia o Moreno
(Moreno y Belgrano); venta por mayor y menor de bebidas de Blas Metetiero
(Pringles y Frías). Sin poder precisar la ubicación, el estudio del prof. de música
Marcos Aramburu (Belgrano o San Martín 220); “La Talabartería Francesa” de Luis
Coustier (Sarmiento e/Alem y Brown ó Almafuerte y Brandsen); “Bella Italia”,
restaurant de José Perini frente al Mercado del Plata; contador y traductor Abel Conti
(Belgrano o San Martín nº 95); prácticas, inventarios y balances de Antonio Gesteyra
(Belgrano o San Martín nº 54); tintorería de Ernesto Franco (Ituzaingo o Río
Juramento nº 11); “La Central”, peluquería de Antonio Nerrvegna (San Martín o
Belgrano); “Del cañón”, hojalatería de Angel Felizzola (Soares esq. Vte. López o
Deán Funes); carnicería de Antonio Vinzoni (Sarmiento esq. Maipú o Chacabuco);
“La Provedora de Chivilcoy”, depósito de vinos de viuda de Bullo e hijo (Soares y
Deán funes o Vte. López); almacén, cigarrería y talabartería de Pedro Ladaga
(Pellegrini o H. Irigoyen); “La Nueva California”, fonda y café de Juan Daponte
(Soares o Villarino); “La criolla”, carnicería (Alsina o Garibaldi).
En 1895 frente a Plaza Principal, la tienda de G. Marlats (al lado de la Iglesia);
“sastrería de Varzi”, de Carlos Chiappano ubicada al lado de la confitería “La
Novedad” (Pellegrini o H. Irigoyen); “Farmacia Nueva” de F. A. Muñoz (San Martín
y 25 de Mayo).
Luisa S. de Gastaldi, profesora de piano, inglés, francés, italiano y castellano (Colón
e/ Rivadavia y Ceballos); el Colegio “Instituto Sarmiento”, dirigido por Germán
Vignaux y José Rozan se tralada a la casa de Fermín Soto ubicado en Avda.
Sarmiento e/ Chacabuco y Las Heras.
“La Perla”, tienda, mercería, sastrería y ropería de Celestino Lusardi (Sarmiento y
Maipú o Chacabuco); fábrica de tejidos de alambre de Doroteo Allende y Cia. (Paso
y Villarino); fábrica de carruajes de Salvador Castorino (25 de Mayo e/Chacabuco y
Las Heras); confitería y café de Mazzini (Soares y Frías); relojería y joyería de
Marcelo Cabella, antes de José Carbone (Pellegrini e/ Bolivar y Gral. Rodríguez);
“Hotel Restaurant Pinzón” (frente a la estación); rematadores Antonio Seara y
Ernesto Barbagelata (Soares e/Moreno y Alvear ó Rivadavia y Bolívar); rematador y
procurador Juan Dionisio Naso (9 de julio y Gral. Paz), “Al mojón de San Francisco”,
tienda, mercería y perfumería (Soares esq. Dean Funes o Vte. López); “La Aurora”,
de tienda, mercería, sastrería, zapatería, muebrería y máquinas de coser está ubicado
al lado de la joyería del Sr. Garabal sobre la Avda. villarino. En este año, la relojería
y joyería de Manuel Alvarez ubicada al lado del Banco Provincia se mudó sobre la
Avda. Villarino, en el local que ocupó la oficina de rentas.
Sobre la avenida Sarmiento o Ceballos, ubicamos en 1896 la sombrerería de Ángela
Cosse y en 1897 “La Nueva Rosales”, sastrería de Alberto Lupo (Moreno y
Belgrano); “La Colonia”, manufactura de tabacos de Francisco Colmeire (Vte. López
y Pueyrredón); “El Americano”, almacén, ferretería y librería de Juan Dionisio Nasso
y Cia. (Villarino y Necochea) y la carpintería de aserraje a gas de Carlos Robiani
(Pellegrini nº 274).
En 1897 contamos con la fábrica de tejido de alambres de Doroteo Aliendi y Cia.
(Villarino nº 101); sastrería “Del Progreso”, de Enrique Petrosi (Pellegrini Nº 69), al
lado de la oficina del telégrafo.
En 1898, “La moda” sastrería de Nicolás del Mónaco (San Martín nº 12, al año
siguiente se traslada a Frías nº 136); “Zapatería de Roma” (Villarino); peluquería y
perfumería de Salvador Vadachino (Pellegrini nº 132); sombrerería y tintorería a
vapor de Felipe Riccialdeli (Soares nº 152); “El Italo Argentino”, colegio de niñas
(Dean Funes nº 121); “Fotografía Nueva” de Antonio Croce (Maipú e/ Belgrano y
Sarmiento); pintor y restaurador Manuel Conde (Chacabuco y 25 de Mayo);
carpintería, ebanistería y tapicería de Juan Padilla (Lavalle y San Martín); “Escuela
Comercial”, director Luis Tarbouriech (Suipacha nº 65); “Gran Baratillo Italia” de
José Costa y Cia. (Bolivar y Pellegrini); “La Capital”, panadería de Agustín Zoppi
(antes sobre Plaza Mitre se traslada a Frías y Alem); remates, comisiones y negocios
en general de José Lago (H. Irigoyen nº 43); negocio de Pedro Rambaldi, (Humberto
Primo).
Frente a Plaza Principal, en 1899 “Café del Águila”, alquiler de bicicletas de
Destaville y Demartine; “El peine de oro”, peluquería de José Testa (San Martín),
la mueblería de F. Castagnino y F. Ottino (San Lorenzo y Bouchardo); “El Popular”,
bazar, librería de María Oliver (Pellegrini nº 156); depósito de hielo y helados de
Francisco Maresca (Pellegrini nº 174); “Oriental”, fotografía de Asela Verdaguer
(Pellegrini 327); “La Perla”, confitería (Villarino y Lavalle); “Gran tienda Sahores”
de Diaz Galgano y Cia. (Lavalle e/ Villarino y San Martín); taller de sastrería de
Benito Cemino (Villarino y Gral. Pintos);“Fiambrería Milanesa” de Bernardo Longhi
(25 de Mayo y Cnel. Suarez); fábrica de alpargatas de Miguel Benito (Belgrano y
Alvear); casa de modas (Belgrano y Frías); “Las Bellas Artes”, taller de escultura y
marmolería (Belgrano y Río Juramento); luz incandescente a gas de Manuel Stokle
(Dean Funes nº 167); Bazar y librería “El Popular” de María Ollivier, Pellegrini 141;
facturería “La Criolla” de Félix Morales (Alvear nº 341); 2Colegio Franco-Italo-
Argentino”, dirigido por el Prof. I. Lucat (Lavalle y Chacabuco); Colegio para niñas
“Italo-Argentino” (Dean Funes Nº 121); “La Sin Rival”, quesería y mantequería de
Lecuna Hnos. Av. Villarino 92; “El Recreo”, almacén y cancha de bochas de
Domingo Gandulfi (Rosetti y Castelli); y la pensión para niños de Ida S. de Gómez
(Soares e/ Gral. Rodríguez y Vte. López ó e/ Frías y Dean Funes). Pedro R. Galliano
ofrece clases particulares a niños de 1ro. a 6to. (Colón nº 30). Si poder precisar
dirección: peluquería “La Nacional”, Av. Ceballos casa del Sr. Lorenzo Vallerga;
Zapatería y salón para lustrar calzado de Pedro Testa en frente del Teatro Español.
Para este año, Guido Riccialdelli en su “Gran emporio ciclístico”, ofrecía venta y
alquiler de bicicletas (Villarino nº 24) e impartía instrucción sobre su manejo (Soares
nº 317). Finalizando el siglo XIX se instala como fotógrafo Manuel Castiñeira; los
hermanos Vicente y Juan Rotaeche inauguran su almacén “La Buena Medida”, su
vivienda ubicada en la planta alta aún se conserva frente a la Plaza Principal.
Diarios, periódicos y otros escritos
Mención especial merecen los diarios y periódicos que se editaban en Chivilcoy en el
siglo XIX, la mayoría de escasa perennidad.
De acuerdo al registro de actas de la Coorporación Municipal, en febrero de 1867 se
accede a la propuesta del diario “El Pueblo” para publicar actas y demás documentos
importantes de la municipalidad, aunque desconocemos el lugar de edición.
El primer periódico fue “La Campaña”, publicado el 18 de marzo de 1875, dirigido
por Carlos Augusto Fajardo y Miguel B. Calderón, pero sólo se edita hasta octubre de
1876. La imprenta funcionó en Villarino nº 28 y a los escasos meses se trasladó a
Hipólito Irigoyen y Necochea. En esta esquina, además de impremirse periódicos y
diversas publicaciones literarias, se ofrecía en venta el más variado surtido en
papelería y librería, inclusive tarjetas postales, cajas de pinturas y viariedad de
artículos del ramo; hacia 1881 se traslada a la esq. N de Avda. Ceballos y
Pueyrredón. Periódico bisemanal, luego diario, sus páginas trasmiten noticias locales,
artículos, poesías y publicidad local y nacional. Hacia junio de 1875 “La Campaña”
era administrada por Julio Niclasz y Nicolás Argento (h), el 15 de agosto se disuelve
la sociedad, quedando sólo Argento. En abril de 1876 consta como editor J. N. Nieto
y como director Argento; en agosto del mismo año los propietarios fueron Argento y
Pascual Farías y el regente –editor Julián N. Nieto. Luego, Roque F. Nuñez en
sociedad con Martín Bermejo editan nuevamente “La Campaña” entre 1879 y febrero
de 1880.
Utilizando como base la imprenta “La Campaña”, en noviembre de 1876 se editó un
periódico literario, humorístico y con contenido de noticias denominado “El Látigo”;
sus escasos números fueron editados por su propietario Julián R. Nieto.
A partir del 8 de noviembre de 1876, Roque F. Nuñez edita “La Opinión”, matutino
de carácter político, noticioso y comercial, al menos publicado hasta 1877. También,
con la misma base de la imprenta “La Campaña”, el 2 de octubre de 1876 Luis
Alberto Mohr funda “La Reforma”, con noticias referidas a Chivilcoy y Mercedes,
trasladándose la edición a ésta última ciudad el 1º de septiembre de 1880.
También en 1876, el 3 de diciembre aparece “La Buena Opinión”, su editor es Roque
F. Nuñez y está conformado por sólo una hoja; el periódico contine información
oficial, hechos locales y litedratura.
El 21 de enero de 1877 aparece el primer número de “Opinión y Reforma”,
administrado por Luis A. Mohr y se imprime en “La Campaña”. El 1 de abril
continúa como “La Reforma” con vida independiente bajo las órdenes de Mohr y en
enero de 1879 consta como administrador del diario, de neto corte mitrista, Nicolás S.
Frecier y regente Martín Román. En febrero de 1880 figuran el mismo director y
regente al que se suma la administración de Virginio Strini. El staff editorial de “La
Reforma” en Mercedes incluía como administrador a Victorino E. Luna y director
Luis A. Mohr.
Promediando 1877 Roque F. Nuñez edita “El Eco del Oeste”, con noticias de
Chivilcoy y Mercedes, circulando hasta 1879. También en 1877 circula el semanario
“La Defensa” y en septiembre comienza a publicarse “El Espiritista”, periódico
redactado por Rafael Muriel y Moya, órgano de difusión del círculo filosófico “La
Constancia” que funcionaba en Chivilcoy. De ésa época y también de corta duración,
son las ediciones de la revista literaria “El Album” y “La Linterna”.
El 18 de febrero de 1880 se funda “La Provincia”, publicándose en la misma
imprenta que los anteriores diarios. Su propietario fundador y director era Juan D.
Glizt, administrador Nicolás Frecier hasta abril de 1882 y luego Eugenio Rochex.
En enero de 1881 surge “La Verdad”, dirigida por Roque F. Nuñez, administrada por
Nicolás S. Frecier, de redacción anónima e impreso en “La Campaña” ubicada
Ceballos y Pueyrredón, esq. N. En noviembre de ese año consta como director y
editor Nicolás Gutierrez, bajo la misma administración.
En 1883 ve luz “La Razón” bajo la dirección de Roque F. Nuñez. El 1 de noviembre
1884 aparece el matutino “La Democracia”, su director fundador fue V. A. Chaves y
el redactor en jefe Pedro Barreira; la imprenta estaba ubicada en Paso y San Martín.
A ellos se suma el Dr. J. M. Franceschi, en la sección científica y en 1892 el Dr. M.
de la Fuente; en 1899, se suma como secretario Julio González Falcato.
En 1885 se edita “La Epoca”, de redacción anónima y en 1888 otro diario, “El
Pueblo” en la imprenta que funcionaba en la esq. N de Ceballos y Pueyrredón, y
luego se traslada a 25 de Mayo e/San Martín y Chacabuco. La administración estaba
a cargo de Juan F. Badán, no constando sus redactores ni director.
En la imprenta ubicada en Lavalle e/ San Martín y Chacabuco se edita hacia 1891
“La Idea”, diario de la mañana y a partir de 1897 “El Nacional”, propiedad de
Vicente D. Loveira y Jesús Moyano.
En Bolivar y Pueyrredón, local del comité de la Unión Cívica, Alejandro Caamaño
como director contando de administrador a Santiago Toso Sejas y con la colaboración
honoraria de C. de Ecenarro, Dr. Juan Mateo Franceschi y Dr. M. A. de la Fuente
Chavez, a partir de abril de 1891 editan “El Porvenir”, imprimiéndose en el local de
Avda. Sarmiento entre Maipú y Belgrano. Al año siguiente, en febrero, el cuerpo
orgánico del periódico de la juventud mitrista se traslada al lugar de la imprenta;
surge la figura del secretario Cenobio Martínez y la administración de E. Garabal. A
fines de 1992 se mudan a la esq. de 9 de Julio y Vicente Loveira.
Otras publicación periódica fue el “Almanaque de la gran tienda La Argentina”,
órgano de propaganda del negocio propiedad de Sebastián Fabián Barrancos y
Cayetano Rivero, de distribución gratuita. En sus 50 páginas formato pequeño, se
incluían poesías, obras breves de teatro y artículos de diversos autores, como la
traducción de “Recuerdos de viaje” del Sr. Ihkstand quién brinda su visión desde N.
York a raíz del viaje que efectuara desde Buenos Aires a Chivilcoy tiempo atrás.
Todas las notas eran vinculadas a Chivilcoy y en especial a las actividades que lo
contaban a Barrancos como protagonista (relación con la tienda, el Club Social del
cual era socio fundador, etc.). Se editó entre 1880 y 1885, luego la misma sociedad
publica un periódico quincenal, comercial, noticioso y literario cuyo primer número
aparece el 15 de marzo de 1885; se imprime en Buenos Aires. Otra etapa de este
mismo períodico es a partir del 15 de julio 1892, pero sólo bajo la dirección de
Barrancos.
Otra revista de circulación quincenal fue “La Salud”, editada por el Dr. Juan M.
Frasceschi a partir del 1 de octubre de 1886 hasta junio de 1895. A estas ediciones se
suman en las últimas décadas del siglo XIX, “El Eco de Italia”, “El Imparcial”, “El
Rebenque”, “La Aurora”, “La Colonia Italiana”, “La Idea”, “La Juventud”, entre
otras.
Agrupaciones
El sistema mutual fue tomado como una posible solución para determinados
problemas sociales y dirigido a la comunidad extranjera. Se crea de esta manera en
1865, la Asociación Francesa de Socorros Mutuos constituida por franceses, hijos de
franceses, belgas y suizos; el uso del idioma galo era obligatorio en asambleas y las
actas eran redactadas en francés y castellano. El edificio que alberga a la entidad data
de 1893, el predio fue adquirido a Adolfo Capdeville en septiembre de 1889 y el
proyecto de la obra pertenece a José Girau y Juan Carlos Cavide; el constructor fue el
Ing. Domingo Baso. Entre los primeros miembros se cuenta a Fancisco Cabaut, Jean
Abadie, Joseph Casajus, Dominique Forgez, Bernardo Perisse, Martín Duhart,
Eustache Gonnet, Clovis Vivares, Raimundo Lacourt, Augusto Bonnecase, Joseph
Clopet, Jean Lacauxe, Philippe Bonel, Agustín Pechieu, Pierre Gamen, Lino
Loureyro y Jean Laplace.
En julio de 1867 se funda la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y por decisión de
sus asociados, trasmitido por tradición oral, en marzo de 1878 se denomina Sociedad
de Socorros Mutuos Operaia Italiana. El 11 de julio de ese año, la entidad adquiere un
terreno sobre la Avda. Ceballos a Andrés Invernó, actual sede societaria y del teatro.
Avisos publicados en periódicos chivilcoyanos anuncia para el 27 de febrero 1881 el
primer gran baile de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos.
Dada la desunión existente entre los integrantes societarios que funcionaban en el
inmueble de Ceballos nº 29 (nulos fueron los intentos en 1891 del cura Manuel
Badano en unir las fracciones), el 4 de enero de 1898 se decide conformar dos
instituciones. Una continúa con la misma denominación y la otra, sería la
denominada Sociedad de Socorros Mutuos Italia. Entre algunos miembros de ésta
última fracción deciden adquirir, a nombre de Andrés Manganiello, un predio sobre
la Avda. Soares el 26 de septiembre de 1898 (transferido luego en 1900 a Carlos
Lucchini y el 2 de abril de 1901 definitivamente a la institución), base del teatro. En
1900 nace la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Humberto Primo e igualmente
como las anteriores estaba integrada por italianos y descendientes de aquellos.
La primitiva sociedad que nucleaba a los italianos residentes en Chivilcoy, estaba
integrada por Marco Barbieri, Ferdinando Báncora, Abundio Cavadini, Giuseppe
Canale, Francisco Castagnino, Giacomo Firenze, Pietro Grosso, Giovanni Maggi,
Jacinto Nasso, Carlo Ortelli, Antonio Pedemonte, Agostino Rizzetto, Doménico y
Giusepe Sanguinetti, Carlo Tagliafico, Carlo Rosa, Felice Valente y Modesto Zoppi,
entre otros.
La Asociación Española de Socorros Mutuos de Chivilcoy se crea en julio de 1870,
integrando su primer comisión directiva Antonio Echaide, Manuel Ayarza, Antonio
Fernández, Sebastián Echaves, Miguel Elosegui, Manuel López Lorenzo y José
Irureta. En 1888 esta entidad se desdobla, una manteniendo el mismo nombre y la
otra se denomina Sociedad de Socorros Mutuos La Democrática. En 1885 comienza a
gestarse la idea de la construcción de un teatro; el edificio de dos plantas se inauguró
el 3 de septiembre de 1888 bajo la denominación de “Teatro Circo” (hoy Teatro
Español) y forma parte del edificio de la Sociedad Española de Socorros Mutuos de
Chivilcoy. En sus inicios el interior presentaba un proscenio vasto y bien dispuesto;
dos filas de palcos avant scene para seis sillas y en lo alto graderías. La platea de
primer orden podía ser convertida en picadero para acróbatas y ecuyeres. El palco
escénico tenía su inclinación necesaria a fin de servir para tertulias y lunetas cuando
el teatro se transformaba en circo; amplios pasillos y un foyer en la parte alta del
edificio. Los techos y decoraciones se deben al pintor Sebastián Yermini, las figuras
del teatro a Francisco Bas y las demás pinturas y dorados a Francisco Fernández. El
techo es una alegoría de la Gloria, están presentadas las figuras de Calderón, Lope y
Cervantes; un grupo de ángeles vuelan para entregarles coronas de laureles. El
inmueble fue declarado en 1993 monumento municipal.
El 20 de marzo de 1898 se fundo el Centro Español, con un capital inicial de 60 pesos
proveniente de una suscripción de un grupo de españoles residentes en Chivilcoy.
La Sociedad Cosmopolita Cooperativa, es fundada el 7 de julio 1889 y funcionó en la
casa de Agustín Pratto ubicada en Soares nº 224.
En noviembre de 1866, por iniciativa de Juana Manso se inaugura la Biblioteca
Pública que tuvo su origen en 144 volúmenes donados por la educadora en la visita
que hiciera a Chivilcoy. Al no contar con un lugar fijo, los libros permanecen en
distintos domicilios particulares, inclusive en la década del 70 varios volúmenes son
vendidos en subasta pública. Para enero de 1884, se realizaban por la noche
conferencias y lecturas públicas. En junio de 1893 se reúnen vecinos para reorganizar
la institución, hasta que en julio de 1895 se refunda esta biblioteca itinerante. En
1897 funcionaba en un local ubicado en Alvear e/Soares y Belgrano, contando con
edificio propio recién entrado el siglo XX.
En 1876 se funda el Club del Pueblo, asociación popular presidida por Federico
Soares. A partir de julio de 1878, en la vivienda de Jacinto Nasso ubicada en Avda.
Ceballos y Pueyrredón, esq E, comienzan a realizarse reuniones con el objeto de
constituir el Club Social. Recién el 16 de mayo de 1881 se conforma oficialmente con
un núcleo fundacional de 45 vecinos reunidos en la confitería de Jacinto Nasso,
eligiéndose su primer comisión directiva el 22 de mayo integrada por Presidente José
Argentino Mujica, Secretario José Cirilo Coronado y como integrantes a Emilio
O’Leary, Perfecto Caamaño, José Moras, Eduardo Benítez y José Elosegui, entre
otros. Deciden alquilar la planta alta de Francisco Sicardi y el 20 de agosto de 1881
inauguran la sede con un gran baile; el orador fue Miguel Bernardo Calderón. Luego,
ante la necesidad de un local más amplio se trasladan al inmueble de Angel Grego y
allí no sólo se realizan bailes, sino también veladas literarias, conciertos y
conferencias. Una nueva mudanza lleva a los integrantes de la institución a los altos
de la Sociedad Española, en Avda. Soares y Gral. Rodríguez, hasta que luego
adquieren el definitivo predio.
Para esa misma época, 1881, se crea el Club de Artesanos y Biblioteca, integrando su
comisión José María Moreno, Leoncio Aguilera, César Lacorte, José López Pardo,
Manuel Nuñez, Martín Stokles y Luis Perissé, entre otros quienes reciben numerosas
donaciones en libros; su principal objetivo era educar y proteger al trabajador.
En 1899 con el nombre de Asociación Protectora de la Infancia Menesterosa, se gesta
una entidad benéfica que dará origen en agosto de ese año al Patronato de la Infancia
integrado por Herminia Gardella de Cores, Paulina Regnier de Bouchet, Soledad
Mateus de Barrios, Herminia Castagnino, Modesta S. de Gandolfo, Segunda
Calderón de Loveira, Mariana D. de Lalanne, Jovita Mindurry de Bailleres, Clara
Meaca de González y Fidelia Badano de Marteletti. El edificio, en terreno en parte
donado por Petrona Calderón de Ortíz, recién se inaugura en 1907.
El Asilo San Pascual se funda en 1895, de propiedad de su directora Clarisa Villaamil
quién, a través de una mínima subvención municipal, alojaba a ancianos carenciados
de ambos sexos.
La masonería en Chivilcoy
A partir de 1860 se inicia un proceso de extensión de las logias en Argentina, dando
batalla en el Congreso para conseguir leyes significativas como la del Registro Civil
de 1884, del Matrimonio Civil en 1888 y la de Educación Común, promoviendo la
enseñanza laica y gratuita. También proyectaron, dentro del Código Civil, la igualdad
civil entre los hijos legítimos e ilegítimos, entre otras iniciativas
El 6 de febrero de1877 un grupo de masones que residían en Chivilcoy – pero no
nativos-, se disponen a dar forma orgánica a la logia local. Conforman “Luz del
Oeste”, logia chivilcoya que funcinaba bajo el rito escosés integrada por: Claude
Pierre Aviet, José Moras, Carlos Fajardo, José Mujica, Manuel López Lorenzo,
Rufino Acosta Cardoso, Aurelio Luna, Nicanor Igarzabal y Pedro Beltrán. Ante el
escribano Carlos Fajardo en 1879, Carlos Nessi vende a José Moras, José Mujica,
Francisco Ortiz, Manuel López Lorenzo y Felipe Bonnel para la sociedad filantrópica
“Luz del Oeste”, el terreno donde se levantaría el templo ubicado en la calle 25 de
Mayo nº 84.
Aún antes de iniciada, sus miembros tenían una activa participación en la comunidad
y evidenciaban a través de una militancia liberal, su condición de masones. Quizá la
primera gran acción conjunta y resonante de la logia local, estuvo relacionada con la
autonomía municipal en 1878. Otra acción conjunta fue su adhesión a la figura de
Garibaldi demostrada a través de la colecta realizada para recaudar fondos que
enviaron a Italia.
La actividad de los miembros de la logia en su primera época quedó registrada y los
encontramos participando del gobieno municipal, en el Juzgado de Paz, en el
comercio, la educación, la biblioteca pública, la concreción de la instalación del
hospital público y en todo movimiento social chivilcoyano tendiente a cimentar
organizaciones.
Transportes y comunicaciones
Los medios de transporte más populares fueron las carretas que transitaron por
Chivilcoy desde antigua data, camino a las Salinas Grandes. Al principio eran de
madera, de laterales quinchados con esparto, el armazón del techo cubierto con un
cuero vacuno tensado y grandes ruedas para sortear los bañados. Con los años el
techo es reemplazado por hojas de zinc, el esparto por tablas de pino, las ruedas de
lapacho fueron enllantadas y el primitivo eje de madera sustituido por hierro. Un
relato del viaje a las Salinas Grandes da cuenta de una formación que, en 1778 en su
tránsito por Chivilcoy, estaba compuesta por 600 carretas aparejadas, pértigo por
medio a través del yugo, con 12.000 bueyes.
Son casi nulos los datos en relación a los medios de transporte para los años 1825 –
1829, época del primer parcelamiento de la tierra en “suertes de estancias”. Los
carros escaseaban y se suplían, en cierta medida, con cueros bovinos que, arrastrados
a la cincha por un caballo se utilizaban para el traslado de granos a no mucha
distancia. Los primeros carros fueron de pértigo, que en su extremidad distal poseían
un orificio y una guasca que se utilizaba para sujetar muy fuerte a la asidera de un
recado. Esta modalidad es suplantada, hacia 1835, con la introducción de las
pecheras, entre otros arneses, popularizándose su uso recién hacia 1850/60. También
el pértigo es sustituido por dos varas.
Todas las variedades de carruajes usadas en Chivilcoy son europeas, preferentemente
inglesas y francesas: victorias, americanas de dos y cuatro asientos, milord, berlina,
break, phaeton, tilburys, dog-car, charret, sulky, carros, jardineras de reparto, chatas o
break mixtos de carga o pasajeros, diligencias y galeras.
Con los años se generaliza para el traslado de pasajeros el uso de la galera que era
tirada por seis caballos ensillados con recado y tres postillones. Cada postillón dirigía
su caballo y al ladero; éstos se mudaban cada 15 ó 20 kms. mediante la tropilla que
generalmente acompañaba a la galera o a través del intercambio de equinos en postas.
El reemplazo de la cincha por la pechera sustituyó en la conducción del rodado a los
tres postillones por un solo cochero, a la vez que acrecentó el número de encajaduras
y demás inconvenientes. En “La Tribuna” del 22 de octubre de 1854 encontramos el
aviso publicitario de “Mensajerías Argentinas” que viajaba hacia Chivilcoy los días 1
y 14 regresando el 9 y el 25 de cada mes.
Dos son los hechos importantes a destacar en el siglo XIX, el primero al arribo el
ferrocarril y en décadas posteriores la instalación del teléfono. Para 1865 la empresa
Ferrocarril del Oeste había extendido la línea férrea desde Plaza Miserere hasta
Mercedes y el 11 de septiembre de 1866 el tren arriba a Chivilcoy.
En 1881 se realizó la primera comunicación telefónica a larga distancia, entre Buenos
Aires y Chivilcoy; valiéndose de la línea telegráfica del Ferrocarril del Oeste y de un
aparato, Bernardo de Irigoyen estableció un circuito telefónico desde Chivilcoy.
Recién en septiembre de 1887 se solicita ante la Municipalidad, instalar una empresa
telefónica. Al año siguiente el pueblo contaba con una nómina de 37 abonados; los
particulares retribuían por mes $6, los profesionales $7 y los comercios $8,50.
Acontecimientos, celebraciones y divertimentos de los chivilcoyanos
Tal vez el gran festejo popular que involucró al menos la carneada de 30 vaquillonas,
fue la llegada del Ferrocarril del Oeste el 11 de septiembre de 1866. Las viviendas
fueron blanqueadas, al menos sus frentes, los escolares participaron en el festejo con
pulcros trajes blancos, adornos celestes y coronadas sus cabezas con margaritas
trenzadas y una comisión de damas chivilcoyanas supervisó la organización del baile
en el salón de la Municipalidad. Estancieros, chacareros, peones, comerciantes, en fin
todo el pueblo y campaña, sin distinción de clases pero con la condición de asistir
pulcros y con las mejores pilchas, saborearon el asado. Hasta los perros fueron
identificados con medallas de latón.
Una nota periodística de agosto de 1875, titulada “Teatro” hace referencia a la calle
53 (¿9 de julio o 25 de Mayo?) en que se ofrecería una gran función lírica, vocal e
instrumental a cargo de Marta Val (violinista y pianista), Mauricio Val (1r. tenor) y
Alberto Pelletier (pianista) quienes interpretaron la obra “El postillón” de Lonzumeau
y el 3r. acto del Fausto.
El 18 de septiembre de este año se inaugura el molino a vapor “San Juan”, propiedad
de Juan Colla y se organiza una importante ceremonia. El amplio salón del molino es
adornado con banderas representativas de las diferentes nacionalidades, al que
concurrieron unas 400 personas. Como era tradicional en los actos, no faltaron los
discursos ofrecidos en esta oportunidad por invitados especiales, tales como Julio
Juliánez, Carlos Fajardo, José Mujica, poesías a cargo de Luis F. Deus y Manuel
López Lorenzo improvisó versos dedicados a las señoritas allí reunidas; también se
expresó Andrónica Calderón. Luego del banquete, que comenzó a las 16, los
participantes bailaron composiciones ejecutadas en piano por Aquilino Fernández.
Los constructores del molino fueron Miguel Elosegui, Luis Picaldi y Pedro Bertrand.
En estos salones una compañía de teatro ofreció en 1877 una obra que contaba con la
participación de niños, entre ellos Pedrito Berenguer de 8 años quien interpretó una
chistosísima petipieza y la banda chivilcoyana ejecutó sinfonías. También en el
mismo año, se pretendió recaudar fondos en beneficio de los inundados en Chivilcoy
realiza una importante reunión en el ámbito molinero. La comisión organizadora
estuvo a cargo de Tomasa L. De Benítez presidenta, Raimunda M. de Beltrán
tesorera, Dorothée Duprat de Pechieu secretaria y las vocales Estefanía F. de Cúneo,
Josefa M. de Grego, Corina M. de Lobos y Mercedes Calderón. Se propusieron
solicitar al pueblo actores y espectadores para un concierto musical y literario
destinado a producir fondos. La reunión comenzó con la ejecución del Himno
Nacional, al que el publico entonó acompañado por un coro de doce niñas. Se
leyeron composiciones literarias a cargo de sus autores, “La Caridad” de Mercedes
Oliva, “La Hermana de la Caridad” de Luis F. Deus, “Apólogo” de Carlos A.
Fajardo, “La Caridad y la Educación en la Mujer” de Federico E. González, “La
Caridad” de Antonio Fernández Cerqueiras, “La Caridad” de Manuel A. Bares,
“Delia” de Juan B. Cúneo y “La Rendición del Hombre” de Manuel López Lorenzo.
Antonia Villarino interpretó en piano una composición de Leybach sobre motivos de
“Norma” y a cuatro manos con Luisa Henry ejecutaron la “Semirámide” de Rossini,
Adela Cúneo interpretó “Roberto el diablo” de Prudent, Srita. A. Blanco ejecutó “La
dame Blanche” de Ketterer, la contralto Sra. de Nogueras cantó la romanza “Oh mio
Fernando”, “La Lágrima” y la cavatina de “El Juramento”. La Banda Popular hizo
oir en el intermedio el duetto de la “Traviata”. La Srita. Marisa Enciso interpretó
una pieza del “Fausto” de Leybach, Sofía O’Leary ejecutó otro tramo de la
“Traviata” y Adela Cúneo arrancó del taclado las notas del popular “Carnaval de
Venecia”. El acto lo cerró la Srita. Carmen Pechieu inspirada en una composición
de Smith sobre la “Traviata” y la Banda Popular amenizó los últimos momentos con
el Valser de Mme. Angot. Las composiciones literarias son editadas a través de un
breve libro en la imprenta de “La Campaña”.
A partir de octubre de 1876, la Banda de Música de Chivilcoy estaba integrada por
Juan Maliandi (director), Enrique Marelli, Lorenzo Danielli, Pedro Traversa, Carlos
Gottifredi, Pedro Fregatti, Damaso Gamerro, José Murchi, Felipe Giordano y José
Perazzo. A principios del año 1877, un grupo de mujeres decide recolectar fondos
para dotar a la banda de un músico cantante. Pero ante la escasez de recursos, la
banda se disuelve en mayo de 1878; en 1890 estaba dirigida por el maestro de música
Guidobono
En 1876 se presenta el “Circo Italiano”, dirigido por Gabriel Anselmi y José Maretta;
en la apertura se ejecutó una sinfonía por la orquesta de la agrupación, saltos
mortales, trabajos ecuestres y alambre flojo con juegos chinescos y traga sables.
En uno de los sectores de la Plaza Principal, en abril de 1878 se instalaron calesitas.
En este año se ofrece como espectáculo la “Linterna Mágica”, en la esquina frente a
la tienda de Federico González (H. Irigoyen y 9 de Julio), que consistía en sombras
chinescas a través de un aparato lumínico. Hacia noviembre, en la confitería “La Paz”
se realizó un concierto a cargo de Julia Blechschmidt y al año siguiente, en enero, se
anuncia en el mismo lugar bajo la denominación de “Teatro de La Paz”, la
presentación de una compañía francesa de zarzuela.
En junio de 1878 se produce una gran agitación popular con motivo de la
promulgación de leyes sobre la autonomía municipal y la elección directa de jueces
de Paz. Los vecinos envían a la legislatura una protesta, recibiendo como respuesta el
dictado de prisión en septiembre contra los firmantes. El manifiesto es publicado en
“La Reforma” que dirigía el masón Luis A. Mohr y entre los firmantes se localizan a
varios de la misma institución. Este hecho tiene eco en diarios de Buenos Aires,
como La Nación. De interés es el ensamble fotográfico de los rostros de los firmantes
que realizara Aquilino Fernández, cuyo original está depositado en la Biblioteca
Popular de Chivilcoy. Con motivo de la recuperación de la libertad de los firmantes
de la protesta de 1878, sino también por el apoyo recibido a través de la prensa
independiente, se ofreció un banquete en el que participaron importantes
personalidades.
A través de un ómnibus de José Micheli (h) que partía a cada hora desde la confitería
“La Paz”, los chivilcoyanos se trasladaban en el verano de 1881 hasta el Prado donde
se efectuaban las tradionales romerías españolas.
Como signo de cualquier festejo pueblerino, se sumaban bombas romanas, fuegos de
artificio y de bengala, hasta unb globo aerostático sobrevoló la Plaza Principal. En la
campaña, generalmente las yerras de vacunos culminaban con asado y guitarreada o
esquilar rebaños nucleaba en su entorno gran cantidad de hombres y mujeres. Como
relicto de ésta última aún es posible encontrar en colecciones “latas”, que como
moneda de cambio se entregaba a los esquiladores. Tareas de la siega o la cosecha de
maiz eran motivo para prolongadas reuniones.
La celebración carnetolesca movilizaba en gran medida a la población hacia el centro
del poblado y para 1881 la municipalidad decide reglamentar los permisos de disfraz
y fantasía. En la zona rural también se realizaban festejos, como en un campo de La
Rica en el que una comparsa se distinguía con bombachas rojas y franjas blancas,
blusa azul con adornos blancos, dibujos chinescos y sombrero de paja. Demostrativo
en Benítez es la instalación de carpas durante los tres días que duraban los festejos.
Hacia fines del siglo XIX las comparsas reconocidas fueron “Orfeón Chivilcoy”,
“Los Hijos de Lucifer”, “Los Frailes”, entre otras y los instrumentos típicos eran
mandolina, violín, flauta y guitarra. Los negocios ofrecían a la población pomos para
arrojar agua, serpentinas y papel picado.
En 1882, el “proscenio musical”, popularmente reconocida como “rotonda” ocupaba
el actual lugar, cuando aún la Plaza Principal estaba segmentada en cuatro manzanas.
En 1884, en el Teatro de la Sociedad Italiana se ofreció la chistosa obra “La
inocencia de Estelante, Reina de Persia” y “La flauta mágica”, finalizando la velada
con un baile.
Cuando aún estaba en construcción el Teatro Español, a casi media cuadra, el 10 de
abril de 1886 se representó por primera vez en el país la versión hablada de Juan
Moreira. Tuvo lugar en la carpa del circo “Pabellón Argentino” ubicada en un terreno
baldío de la calle Frías, a cargo de la compañía Podestá – Scotti.
En septiembre 1890 se desarrolló en el Teatro Circo un espectáculo del ilusionista
inglés Mr. Robinson, con efectos ópticos “Thauma o la mujer mutilada”. Finalizando
el mes se exhibieron en el mismo recinto, la obra “Los trapos de Cristianar” y “La
lista grande”, con la presencia de los actores Sra. Quintana, Traval y Falcó. En 1895
el circo “Progreso”, ofrece funciones de acrobacia y en 1897 los chivilcoyanos
asisten a la función de gala de una compañía dramática quien pone en escena “Don
Juan Tenorio”.
Importantes fueron los festejos en relación a la inauguración del monumento a
Cristobal colón, en octubre de 1892, nucleando a sociedades representativas de las
nacionalidades francesa, italiana y española.
Por últimos mencionemos que hacia fines del siglo XIX, la utilización de la bicicleta
transformó la idiosincracia de los chivilcoyanos, no sólo se popularizó como medio
de transporte sino también como actividad recreativa. El 5 de noviembre de 1898 se
funda el “Club Ciclista de Jóvenes” y el 3 de diciembre de 1899 se inaugura el
velódromo “Tandem Club”. Otro deporte de este siglo fue el juego de pelota vasca, al
menos por las canchas que existían.
Con qué se iluminaron los chivilcoyanos
Desde antes de fundarse el pueblo, los pobladores utilizaban como combustible el
aceite de semillas de nabo o aceite de potro.Ya a mediados del siglo XIX, utilizaban
para iluminar sus viviendas un combustible importado, el kerosene.
Mientras en Buenos Aires convivían el sistema de velas, aceite de potro y se
ensayaba el alumbrado a gas desde 1823, los pueblos de campaña bonaerense a partir
de una legislación del 20 de julio de 1858 estaban autorizados a establecer el
alumbrado público cobrando un impuesto. En Chivilcoy recién en junio de 1860 se
estableció la colocación de 4 columnas con faroles en el centro de la Plaza Principal.
En abril de 1864 se analiza la única propuesta para el alumbrado público presentada
por los señores Villafañe y Velarde, quienes se comprometían alumbrar las 4
manzanas de la plaza y las 8 aceras circundantes; también instalar faroles sobre
pilares en la plaza y construir pared donde no había vivienda para su sostén. Al mes
se propone extender el alumbrado público hasta cuatro cuadras de la plaza sobre las
calles reales, pagándosele al contratista en la proporción a los faroles que se
aumenten. Para el interior de las dependencias, la vela era el alumbrado más
frecuente y generalizado; la capilla recibe para su iluminación interior doce
armazones de faroles.
En los festejos de la noche del 11 de septiembre de 1866 con motivo de la
inauguración del ferrocarril, los salones de la Municipalidad se iluminaron con
lámparas de aceite con reverberos y tubos, palmatorias con cirios y quinqués y el
frente con faroles. En 1868 se establece en el pueblo la fábrica de velas “El León”.
En abril de 1866 vence el contrato de Villafañe y Velarde, recepcionándose al mes
siguiente propuestas correspondientes a Bartolomé Murchio, Antonio Muratorio,
Toribio López y Aurelio Luna, destacándose la particularidad de que los 4 faroles
ubicados en la Plaza 25 de Mayo fueran encendidos a kerosene, adjudicándose el
servicio a López hasta mayo de 1867. Le sucede en la prestación Luna hasta mayo de
1868, aunque sin contrato firmado; éste cesa en la prestación del servicio recayendo
la tarea en la propia municipalidad que alumbraba con velas los faroles de las arterias
y con kerosene los de la plaza, surgiendo la inquietud de extender el alumbrado hasta
la plaza Washington (hoy España) ya que la presencia del ferrocarril había impulsado
la urbanización del área circundante; se compran 25 postes y fierro para el
alumbrado público, además de cortar o segar el pasto de la plaza.
En1870 Murchio es contratado para realizar el servicio del alumbrado público. Un
censo presentado por el municipal Juan Díaz da cuenta que los beneficiarios del
alumbrado eran 140 casas de negocios y 135 viviendas de particulares. Desde julio
1872 y por dos años, el prestador del servicio a kerosene fue Domingo Calderón; ya
se había cumplimentado la extensión de la red estipulada con anterioridad.
A partir de mayo de 1874 se obliga a los dueños de carruajes colocar faroles
encendidos para transitar en la noche por las calles del pueblo. Al vencerse el
contrato de Calderón se reciben varias propuestas y vuelve a asignársele a éste por el
alumbrado de 18 noches de luz entera de kerosene ... haciendo uso de boquilla de
igual tamaño a la presentado por Murchio (otro de los oferentes), obligándose a
pintar los faroles y postes. En 1877 se acuerda instalar 25 faroles en la calle que
atraviesa la vía férrea, desde el edificio del correo hasta la estación.
Luis Gonnet era contratista del alumbrado a gas en la ciudad de Mercedes e intenta
establecerse en Chivilcoy, por tres patacones cada luz mensuales con todas las
demás cláusulas propias de su naturaleza a partir de febrero de 1867. Si bien logra
firmar un contrato con la Municipalidad, éste no se sustancia. Recién en febrero de
1888 se firma un contrato entre la Municipalidad y el Ing. Eduardo M. Castel por el
término de 20 años para establecer una usina de gas de carbón de piedra, fabricarlo y
expenderlo. La red se extendía en 70 manzanas de las más centrales y pobladas, los
faroles eran de pilar y de brazo. La empresa era la única que colocaba y refaccionaba
cañerías interiores y exteriores en los edificios, suministrando al usuario aparatos y
artefactos para el alumbrado. Empieza a funcionar el 7 de septiembre de 1889 y a la
semana se convoca a sesión municipal a los mayores contribuyentes del partido con
el objeto de tratar el aumento del impuesto del alumbrado, pues lo recaudado por ese
servicio no basta a cubrir el gasto que origina el nuevo sistema. Un aviso de la casa
Luis Báncora publicado en 1890, ofrece surtido de artículos de insumos para gas.
La Compañía de Gas de Chivilcoy estaba ubicada en Cerrillo de la Avería e/ Industria
y Monteagudo. En junio de 1890 Castel, invocando las notorias circunstancias en que
vive el país, solicita se aumente el precio establecido según las cotizaciones del oro
en la bolsa de Buenos Aires. Los 300 faroles solo los encendería desde el anochecer
hasta la una de la madrugada y la propuesta fue aceptada por la Municipalidad en
$900. En noviembre solicita un nuevo incremento tarifario, caso contrario la
depreciación del papel moneda lo obligará a presentar quiebra.
Paralelamente los faroles a kerosén también estaban en servicio y el 7 de junio de
1890 el contratista Juan Filoso pide se le aumente $1,50 por cada farol, fundándose
en que el costo del kerosén es excesivo. El alcalde de Alberti, Pedro Vacarezza,
solicita aumento del número de los faroles del alumbrado a kerosén.
En enero de 1892 Carlos Casares está al frente de la Compañía de Gas Chivilcoy y
solicita a la Municipalidad un 10% de aumento para cubrir mínimamente los gastos
ya que invoca la devaluación de la moneda, el aumento de costos y la quita de la
tarifa especial en los fletes por la venta del Ferrocarril del Oeste.
Hacia 1896 el alumbrado público contaba con 300 faroles a gas y 118 a kerosén. En
1897 se decide llamar a licitación para alumbrar con electricidad el parque de
Chivilcoy (actual Plaza Principal), la usina de aguas corrientes, la casa municipal y la
comisaría, es decir sólo restringido al microcentro urbano. A la licitación se presentan
Lorenzo Perrando, de Chivilcoy y Alejandro Mercante, de Mercedes; se adjudica al
segundo. A las 17 del 25 de mayo de 1897 se inauguró el servicio de luz eléctrica en
el parque. Recién entrado el siglo XX el pliego de condiciones para el alumbrado
eléctrico dispone que en las calles y plazas, se alumbrará con lámparas de arco
provistas de globos de vidrio;el poder de la instalación tanto para el público como
para el particular, será de 150 kwats; las lámparas de arcos irán suspendidas en los
ejes de las calles, por sólidos cables a una altura no menor de 6,50 metros sobre la
calzada y en las avenidas irán colocadas sobre columnas de hierro de 7 metros de
altura; la mitad de las lámparas se apagarán a las 24; se prefiere la corriente continua
a la alternada y en el alumbrado particular se deberían instalar como mínimo 1500
lámparas incandescentes. Pero esta es ya otra historia que corresponde al siglo XX.
Algunas consideraciones
Rendir “Tributo a chivilcoy” significó agradecimiento a la convocatoria de “La
Razón” y reflexionar más alla de la referencia al pasado. Al asumir el compromiso de
eleborar una reseña del siglo XIX en menos de 4 meses, surgió la duda sobre qué
temas elegir. El escaso tiempo nos obligó excluir el de educación; la fundación de
escuelas públicas y privadas, su ubicación y personal merece un tratamiento especial.
Sólo acotemos que el primer registro de escuela privada proviene de 1847 y que para
1899 los establecimientos estatales, entre pueblo y campaña, ascendían a 21.

1853 1866 1869 1881

Habitantes 5.466 11.664 14.232 17.421
1853 1869 1881
Varones 3.154 7.933 9.435
Mujeres 2.312 6.299 7.986
Estado civil 1853 1869 1881
Casado 1.398 3.417 3.881
Soltero 1.872 4.292 4.941
Viudo 201 685 836
Se torna difícil comparar el grado de analfabetismo de acuerdo a los censos, sólo
apuntemos que en 1869 el grado de instrucción entre los varones ascendía al 57,4% y
en las mujeres era del 42,68%. El relevamiento de 1881 hace una diferenciación entre
los extranjeros y nacionales; en los primeros el nivel de alfabetismo era superior.
Una caractetrística que define al Estado en este siglo, es la propiciación de
comisiones compuesta por varones que supervisen la obra pública. Esta forma de
control, en desuso en la actualidad, sirvió para una mayor eficiencia y contralor de
gastos. Se previó y preservó los espacios verdes; la mayoría hoy traspasados a manos
privadas y sin que se cumpla aquel fin. Las comisiones femeninos estaban abocadas
exclusivamente a obras filantrópicas.
Chivilcoy desde sus origígenes fue un pueblo de migrantes; se debe al impulso y
planificación de sus fundadores, con Soares como máximo referente, la
denominación que lograra de “perla del oeste”. En su gestación convivieron negros e
indios con blancos de variada procedencia, alcanzando mayor popularidad los
santiagueños entre los provincianos y los españoles entre la vertiente extranjera. La
endogamia social se vio reforzada por lazos parentales de sangre y espiritual, éstos
últimos mediante el compadrazgo y se afianzan las tareas en común, particularmente
las estatales. A partir de 1880 los italianos revierten la popularidad de la corriente
migratoria y la mayoría de las denominaciones de los negocios son demostrativas del
lugar de origen de sus propietarios.

Nacionalidad 1853 1869 1881
Argentina 5.331 6.622 12.877
Española 35 612 837
Inglesa 10 139 297
Francesa 14 572 584
Portuguesa 10 7 8
Italiana 21 957 2.554
Otras 45 320 135

Una característica que define a este tramo del pasado chivilcoyano fue el espíritu
alegra que, a pesar del peligro de los malones que acecharon hasta 1870, cualquier
motivo era válido para reuniones y festejos. Bandas y coros ejecutando
composiciones del viejo mundo, el recitado de versos y la lectura en prosa resaltando
los valores morales. Los diarios y períodicos, de escasa circulación, incluían poesías
y un folletín o novela en capítulos.
Algunas estadísticas demuestran las pocas hectáreas sembradas en trigo y maiz,
acotemos que otros cereales, hortalizas y frutos de gran variedad eran cultivados,
tales como lino, centeno, cebada, maní, mostaza, alfalfa, viñedos, frutales entre los
que se destaca el durazno, etc que abarcaban importantes extensiones, variedades
desde hace décadas no explotadas. Los contratos a chacareros, cuyas extensiones de
tierra arrendada oscilaban entre las 30 y 50 hectáreas, no sobrepasaban los tres años
de duración y en el último año el arrendatario se obligaba a sembrar pasturas para
forraje del ganado, rótándose de esta manera los lotes en alquiler.
En la década fundacional Chivilcoy ya era referente en la producción triguera y los
labradores sus protagonistas que laboreaban algo más del 70% de las tierras del
partido; incorporando tecnología e inclusive exigiendo al Estado protección para la
comercialización de las harinas. Luego es significativo como “la fiebre del lanar”,
vuelca a muchos productores a esta nueva variedad de explotación pecuaria y que
convive con aquella aunque no por mucho tiempo.

                                           1853                            1881
Maíz                                5.399,00 hectáreas     4.341 hectáreas
Trigo                             10.613,75 hectáreas      5.454 hectáreas

                                            1853                       1866                 1881
Ganado vacuno                   40.204                   11.852               40.589
Ganado caballar                  31.899                   38.070              36.577
Ganado ovino                      38.073              1.515.600         1.463.358
Aves de corral                     18. 905                    4.000              17.187

Chivilcoy recibe al siglo XX con sus esquinas en ochavas, delineados sus caminos reales y vecinales, planificada la edificación al menos alrededor de la Plaza Principal y preservando sus espacios verdes.

 

Agradecimiento
A la Lic. Gabriela R. Poncio, Profesional Principal de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires; a Laura Boleso, adscripta al Instituto Municipal de Investigaciones Antropológicas de Chivilcoy

 

Nota de la Editorial
La base de este artículo es la documentación obrante en el Archivo Histórico Municipal de Chivilcoy “Sebastián F. Barrancos”, del Archivo Histórico Judicial y de diversas publicaciones que la cuentan a la Dra. Caggiano como autora

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