Dr. Ariel Franetovich

El intendente de la esperanza

Lleg al cargo de intendente en un momento poltico muy especial para nuestra ciudad; tanto que algunos consideran que los chivilcoyanos tenemos una oportunidad nica para el despegue de nuestra ciudad. Quienes as se expresan, admiten que en otros tiempos se dieron circunstancias favorables para nuestro distrito, pero inmediatamente reconocen que "nunca como ahora", ya que Nacin, Provincia y Municipio, estn gobernados por el mismo partido poltico. Pero adems, en los tres niveles de la conduccin hay chivilcoyanos que no olvidan su terruo natal. Por eso, el Dr. Ariel Fabin Franetovich ("Ariel", para quienes lo tratan diariamente), se ha constituido en poco menos que "el intendente de la esperanza". Y podr concretar esa esperanza en la medida que comience a hacer realidad los sueos de quienes desean ver a un Chivilcoy pujante, grande, desarrollado, con crecimiento sostenido y con trabajo para sus hijos.

Franetovich, de 41 aos de edad (naci en San Fernando, provincia de Buenos Aires, el 26 de febrero de 1963), asegura contar con el empuje, la voluntad y las ganas necesarias para "transformar" Chivilcoy. Y quien habla con l percibe esa sensacin de seguridad. Incluso se siente seguro cuando responde a aquellos que lo califican de "peronista advenedizo" y comienza a recordar su amistad con la familia Randazzo que viene desde la niez; su posterior relacin con el entonces intendente Jorge Juancorena y las tardes de "mateada" en el Estudio Jurdico del Dr. Alfredo Dorrego, junto al Ing. Juan "Togo" Randazzo (el padre de Florencio). Si bien desde chico le interesaron las cuestiones polticas, a partir de ese momento se comenz a interesar mucho ms.



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Luego de transcurridos algunos aos, y despus de haber estado en un Juzgado en Pergamino y ser director de Trnsito en la Municipalidad de Chivilcoy, es designado juez de Paz Letrado del Partido de Chivilcoy. Reconoce que llegar a juez en una ciudad que no es cabecera departamental y donde hay un solo juez, es como "tocar el cielo con las manos". Sin embargo, cuando todo haca suponer que con el correr de los aos se poda llegar a jubilar como magistrado, decidi renunciar a todo eso y comenzar todo de nuevo. Despus de varias conversaciones con Florencio Randazzo (por entonces diputado provincial) decide ingresar de lleno a la poltica (aunque se afili en 1980 e integr varias listas de candidatos, cediendo posteriormente su lugar a otros postulantes) y encabeza la nmina de candidatos a concejales por el PJ. El electorado lo acompaa y en los comicios de 2001, llega al Concejo y es elegido presidente. Desde ah, comienza su campaa para los comicios de 2003, donde es electo intendente municipal. Y ya intendente, en cada conversacin, en cada mensaje, en cada mano a mano con "un compaero", siempre tiene a flor de labio, su palabra de reconocimiento y agradecimiento para Florencio Randazzo. "En lo profesional y en lo personal, prcticamente l ha sido todo para m", dice reiteradamente.

En lo poltico e institucional, Franetovich no oculta nada. Es tal como se lo ve. Impulsivo; frontal, ejecutivo. Tiene poco de poltico, si a las actitudes o gestos polticos, se los mide con la misma vara que hay que medir lo que se denomina "diplomacia". Es decir, tratar de actuar sin molestar o, por lo menos, midiendo las consecuencias de esos actos, para no herir susceptibilidades. Nada de esto es esperable en Franetovich. A algunos puede llegar a molestarles. Otros, en cambio, consideran que as debe ser un hombre pblico; frontal, sin medias tintas, sin esconder nada, que afronte los problemas y "d la cara". Trata de imponer su estilo y para ello convoca a sus funcionarios en su despacho; viaja a La Plata o a Buenos Aires, cuantas veces sean necesarias casa semana; recorre los barrios; supervisa personalmente algunas obras; pide explicaciones; ordena; le reclama a su equipo de Gobierno compromiso, trabajo y honestidad. Trabaja muchas horas al da. Aunque no lo dice, sabe que est ante un momento histrico y no quiere desaprovecharlo. Intuye que las miradas de los chivilcoyanos estn puestas sobre sus actitudes, sus gestos, sus acciones. Tiene cuatro aos para "cambiar la historia" del distrito. Ya consumi casi uno y algunas sealas positivas se estn vislumbrando. De lo que haga de aqu en adelante, durante tres aos, depender su destino poltico. La gloria o el ocaso. La fama o el olvido. La posibilidad de la reeleccin o el oscuro camino del retorno a casa. Tiene todo como para confirmar que es el intendente de la esperanza. De su audacia, no exenta de una cierta dosis de prudencia, depende. Por supuesto, en una Argentina impredecible, tambin hay otros factores de importancia que inciden en los resultados de una gestin, pero hoy, todo parece estar en sus manos y "bajo control".


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Pero, ¿cmo es en el mbito privado este intendente joven, con cara de "duro"? Las cosas en este aspecto parecen cambiar radicalmente. En este plano, es estrictamente reservado. No mezcla a su familia con los hechos polticos y admite estar en deuda con sus amigos y con sus pequeos hijos, porque les resta tiempo; el tiempo que le insume la funcin pblica. Y cuando habla de sus hijos, la frialdad que parece mostrar en su cargo de intendente, se transforma en calidez y cario y sus ojos llegan a nublarse de la emocin. Estima que les dejar como herencia lo mismo que l recibi de padre cuando muri siendo muy joven: el orgullo que significa el reconocimiento de la gente por la labor desarrollada en vida; que lo recuerden como un gran hombre, pero fundamentalmente, por el testimonio de esfuerzo, de trabajo, de una persona de bien. "El mejor capital que me dej mi viejo no es lo material, sino que venga un vecino y reconozca a mi padre como un hombre de bien. Eso misma herencia, es la que quiero para mis hijos", dice al asegurar que trabaja para eso y, por el momento, no hay motivos para no creerle.

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