Opinión
El municipio gobierna desde Facebook… así son los resultados
Por Fernando Cabani Concejal UXPEl jueves pasado estábamos discutiendo algo simple en el Concejo.
Van a llegar fondos a Chivilcoy por una ley provincial. Y lo que planteamos desde el bloque fue una idea de sentido común: que esos recursos tengan como prioridad la salud pública y a los trabajadores municipales. No era una imposición. Era una sugerencia razonable para un momento complicado que todos conocemos.
La respuesta del oficialismo local fue mirarnos y decirnos que miremos Facebook.
Que miremos Facebook para ver todo lo que hace el municipio.
Esa frase, que parece menor, explica bastante.
Porque si uno mira Chivilcoy desde una pantalla, probablemente crea que todo está bien.
El problema es cuando salís. Cuando caminás. Cuando hablás con el vecino en la puerta. Cuando recorrés barrios. Cuando entrás al Hospital. Ahí la realidad es otra.
Y ahí aparece el idioma que todos conocemos: a los cráteres les dicen "pozos dinámicos". Al descuido le dicen "puesta en valor". A la inseguridad le dicen "resultados positivos". Y cuando alguien dice que la ciudad puede estar mejor, la respuesta es compararse con los que están peor. Como si eso alcanzara, como si esa fuera la vara. Hay una diferencia entre preocupación y ocupación. Y desde hace años, se ve.
La ciudad no se vive en Facebook.
Se vive en el comerciante que se va a dormir sin saber cuándo le toca ser víctima de la inseguridad En el vecino que todos los días tiene que esquivar lo que nadie arregla. En esa sensación, cada vez más extendida, de que Chivilcoy se fue quedando hasta estar abandonada.
Y también se vive en el Hospital.
Un hospital que funciona. Sí. Pero que funciona por el esfuerzo de los médicos, los enfermeros, los administrativos, los auxiliares que lo sostienen a destajo, con la conciencia puesta en los pacientes más allá de lo que cobran.
El Hospital de Chivilcoy es de autogestión. Parte de sus recursos deberían venir de lo que se factura a obras sociales y prepagas por las prestaciones que realiza. Un número variable, que depende del trabajo, de la gestión, de lo que se factura.
Acá no es variable.
En enero: $32.000. En febrero: $32.000. En marzo: $32.000. En abril: $32.000.
Exactamente lo mismo. Todos los meses. Durante un año.
Entonces cuesta entender. Si los pozos son "dinámicos", ¿por qué la facturación del Hospital es siempre la misma? Algo no cierra. Y ese algo tiene nombre, aunque no siempre se quiera pronunciarlo.
Desde arriba también aprietan. Eso es real y lo decimos.
Pero una ciudad no se explica sólo por lo que pasa afuera. También se define por cómo se la gestiona todos los días. Por las decisiones que se toman adentro. Por lo que se prioriza y lo que se deja.
Y cuando uno señala estas cosas, muchas veces la respuesta no es el debate. Es la descalificación. Eso también dice bastante.
La gente lo sabe. No hace falta explicárselo. No hace falta convencerla. Lo ve. Lo vive. Lo siente todos los días. El problema es cuando del otro lado se deja de ver. Cuando la pantalla reemplaza a la calle. Cuando el posteo reemplaza a la obra. Ahí aparece la distancia. Y esa distancia duele.
Chivilcoy puede estar mejor. Siempre pudo.
Pero para eso hay que dejar de compararse para abajo y empezar a mirar la ciudad como la viven sus vecinos. Sin filtros. Sin algoritmos. Sin el brillo de una foto bien tomada que no muestra el bache de la vuelta.
Lo que está pasando no es una sensación. Se ve. Se siente. Está.
Y si se ve, si se siente, si está, entonces es momento de hacer algo distinto.
Para que Chivilcoy vuelva a ser una ciudad de la que estemos orgullosos.