Avenidas históricas en crisis
El asfalto de los años 70 llega a su límite y exige mantenimiento urgente
Las arterias principales que nacen de la Plaza 25 de Mayo presentan un avanzado estado de deterioro, con baches y asfalto corroído en sus primeras cuadras y adyacencias. La infraestructura, pavimentada bajo la gestión de José María Ferro hace más de medio siglo, se ve hoy superada por el crecimiento del parque automotor y la falta de obras de fondo.La fisonomía urbana de Chivilcoy, caracterizada por sus amplias y elegantes avenidas, atraviesa hoy una realidad preocupante que moviliza el reclamo de los vecinos. El mal estado de las calzadas en las avenidas Soárez, Ceballos, Villarino y Sarmiento (y su extensión en Calixto Calderón) ya no es solo una cuestión estética, sino un riesgo latente para la seguridad vial, especialmente para peatones, ciclistas y motociclistas.
En las cuadras céntricas, el asfalto se muestra corroído y fracturado en los bordes, con baches de dimensiones considerables que ralentizan el tránsito en horas pico y aumentan las probabilidades de siniestros. Si bien el desgaste es lógico por el paso del tiempo y el estacionamiento de vehículos de gran porte —muchas veces con pesos no permitidos para el radio céntrico—, el problema de fondo radica en la antigüedad de la estructura y la ausencia de planes de mantenimiento sostenidos a lo largo de las décadas.
Es destacar que el municipio está al tanto de esta situación, y ha inicio el arreglo en estos sectores, como la esquina de la avenida Soáres y Frías o en la avenida Ceballos, sobre calle San Lorenzo donde, al menos, ha colocado una barrera para evitar dos baches que se originaron por el desgaste del asfalto.
Un hito de 1970 que espera renovación
De acuerdo con datos del Archivo Histórico Municipal, el asfaltado definitivo de estas cuatro avenidas fundamentales, junto con el resto de la primera circunvalación, fue un hito de infraestructura concretado a principios de la década de 1970. La obra se ejecutó durante la intendencia del Ing. José María Ferro (1966-1973), consolidando el desarrollo automotor de la segunda mitad del siglo XX.
Desde aquel entonces, si bien existieron intentos de repavimentación y estandarización (como los proyectos presentados a partir de 2010), ninguna gestión municipal posterior parece haber logrado encarar una solución integral. Los años no mienten: una base asfáltica pensada para la carga de hace 50 años difícilmente puede soportar el flujo actual sin un programa de bacheo y sellado eficiente.
Necesidad de un programa de mejora
Las recientes e intensas lluvias del inicio de semana volvieron a poner en evidencia las falencias del espacio público. El agua acumulada en las grietas acelera la erosión del pavimento, profundizando los daños existentes.
Hoy, con una ciudad que ha crecido de manera ostensible en necesidades y medios de locomoción, resulta imperativo que las autoridades de Obras Públicas diseñen un programa de mejora inmediata. El deterioro del asfalto "venido a menos" no es solo una deuda con la historia de estas avenidas bautizadas en 1895, sino una obligación urgente para garantizar que el corazón de Chivilcoy siga siendo un espacio transitable y seguro para todos.