Opinión
La memoria en manos de las nuevas generaciones: el protagonismo juvenil en Chivilcoy
El que sea la juventud la que demande futuro es lo que garantiza que la memoria no sea una simple efemérides, sino una herramienta de justicia.A 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, las conmemoraciones en nuestra ciudad por el Día de la Verdad, la Memoria y la Justicia dejaron un saldo tan masivo como esperanzador. Más allá de la concurrencia general, el dato distintivo de este 24 de marzo fue la participación activa y comprometida de la juventud chivilcoyana.
Las actividades programadas para esta fecha —desde las vigilias y el acto oficial hasta la concentración en la Plaza 25 de Mayo y la posterior marcha al Parque de la Memoria y las propuestas que ahí se desarrollaron— registraron una asistencia que pocas veces se ha visto en actos de estas características. Sin embargo, lo verdaderamente auspicioso no fue sólo el número, la plaza llena, sino la identidad de quienes encabezaron las columnas: adolescentes y jóvenes que transformaron esta fecha tan polémica para la sociedad argentina, en una acción de reflexión valiente, de calidad y entusiasmo.
Este protagonismo no fue casual, sino el resultado de una concientización a través de la historia, de las conversaciones familiares de generación en generación, y un trabajo previo en las aulas y en las organizaciones que buscan la vinculación de los adolescentes y jóvenes en la política y la historia nacional. Agrupaciones como la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), los centros de estudiantes y alumnos de nivel primario y secundario se involucraron profundamente en los días previos. Siguiendo la convocatoria de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, la confección de pañuelos y las actividades curriculares alusivas ganaron espacio en los establecimientos, impulsadas también por la propuesta de la Dirección General de Cultura y Educación bajo el eje de los "Derechos Humanos".
Los oradores en el acto que se efectuó en el parque de la Memoria destacaron este acierto como un dato esperanzador en medio de las políticas regresivas que viven en la actualidad y semejantes a las que se implementaron durante el “proceso de reorganización nacional”. Aciertos que se pueden plasmar en los pañuelos confeccionados en escuelas del distrito o en murales de la ciudad.
Al observar las multitudinarias marchas que recorrieron todo el país bajo la consigna histórica de "Nunca Más", queda claro que, al menos en esta oportunidad, la juventud no fue una espectadora pasiva. Ver a las nuevas generaciones apropiarse de esta lucha es un síntoma de salud democrática. El hecho de que sea la juventud la que demande futuro es, precisamente, lo que garantiza que la memoria no sea un archivo del pasado o una simple efemérides, sino una herramienta de justicia ante la hora más terrible y dramática que le tocó atravesar a nuestro país y que nunca más debe repetirse.