Playa de camiones
Cinco años, anuncios apurados y una obra que sigue esperando
Entre alquileres sin resultados, declaraciones apresuradas y tiempos políticos que se estiran, el proyecto sobre la Ruta 30 expone más dudas que certezas. Este lunes el secretario Dabi no fue a la reunión de comisión del HCDHay obras que se demoran. Y hay otras que, directamente, parecen vivir en un estado permanente de “casi listas”. La playa de estacionamiento de camiones en el predio alquilado sobre la Ruta Provincial 30 parece haber ingresado hace tiempo en esta segunda categoría.
Cinco años de alquiler no son un detalle menor. Tampoco lo es que, durante ese período, el avance haya sido prácticamente imperceptible para los vecinos. El tema volvió a escena en enero, cuando concejales de La Libertad Avanza /PRO pusieron el foco donde más duele: se paga un alquiler desde hace años sin que la playa esté operativa.
Semanas después, la respuesta oficial llegó en forma de declaración. El secretario de Seguridad, Néstor Dabi, aseguró que la obra estaba terminada. Una afirmación contundente, de esas que no dejan demasiado margen para la interpretación. El problema es que la realidad, siempre menos complaciente, mostró otra cosa.
El seguimiento del tema permitió ver que no, que la playa no estaba terminada. Luego aparecieron algunos movimientos: camiones descargando piedra, una cabina, luminarias, fotos. Una escena que buscó transmitir avance. Pero entre lo visible y lo necesario todavía hay una distancia que no se puede tapar con una imagen.
En paralelo, el tiempo político comenzó a jugar su partido. Y lo está jugando bien, al menos desde la lógica de quien necesita llegar con algo más concreto antes de la exposición pública. El lunes se esperaba en el Concejo Deliberante la presencia de Dabi. No fue. Sin su presencia, el proyecto del oficialismo (o “britismo”) no ingresará en el debate esta semana y esperará 20 días más.
¿Consecuencia? El calendario se corre. Después vendrá la discusión sobre la tarifa del estacionamiento. Luego, la aprobación de los Mayores Contribuyentes. Todo dentro de los carriles institucionales, sí, pero también dentro de una secuencia que, en los hechos, otorga tiempo.
Tiempo para terminar lo que aún falta.
Porque si algo queda claro es que la obra no estaba lista cuando se dijo que lo estaba. Y que ahora se busca completar lo imprescindible antes de que el expediente avance y obligue a mostrar lo que hay… o lo que todavía no hay.
Hay otro punto que asoma y que, por ahora, se menciona en voz baja: la resistencia de muchos camioneros. No todos están convencidos del proyecto ni de su implementación. Y allí aparece un desafío adicional para el municipio: no sólo terminar la obra, sino también lograr aceptación.
La concientización, en ese sentido, será clave. Porque una playa de camiones no funciona por decreto ni por ordenanza: funciona si quienes deben usarla la consideran útil, viable y necesaria, como la ciudad lo requiere para limitar el tránsito de camiones en el radio urbano.
Mientras tanto, la historia sigue sumando capítulos. Con anuncios que se adelantan a los hechos, con obras que avanzan más en las declaraciones que en el terreno, y con tiempos administrativos que, casualmente o no, permiten ganar margen.