Opinión
Devolverle la voz a los afiliados
La negativa a oficializar una lista que, según sus impulsores, cumplía con todos los requisitos reglamentarios volvió a encender la interna del Partido Justicialista local y expuso el malestar de un sector que se siente excluido de la conducción actual. En esta columna, el autor cuestiona la falta de competencia interna, advierte sobre el riesgo de repetir viejas prácticas y reclama devolver la voz a los afiliados como único camino para legitimar el rumbo partidario.Hoy, con profunda tristeza y decepción, se nos ha informado que no ha prosperado la presentación de la lista que un grupo grande de compañeros y compañeras habíamos presentado (cumpliendo absolutamente con todos los requisitos exigidos por reglamento) para competir en las elecciones partidarias internas del Partido Justicialista local.
Y digo con profunda tristeza pues es innegable que existe un amplio universo de compañeros y compañeras que no reconocen, no la perciben legítima, y en definitiva no se ven representados por la actual conducción del Partido a nivel local, y ésta era una oportunidad inmejorable para escuchar la voz de los afiliados y afiliadas, actuando siempre en el entendimiento de que son ellos (y no los dirigentes de la superestructura) los que están legitimados activamente para elegir democráticamente sus conducciones y marcar el rumbo y el pulso de hacia dónde debe orientarse el Partido.
Hace unos cuantos años que esto no ocurre, y éstas prácticas expulsan aún más a los compañeros y compañeras de las estructuras del Partido, impidiendo la participación de gente valiosa. En nuestra humilde opinión, algunos integrantes de la Junta Electoral del Partido, deberían bregar por conocer realmente las intenciones y deseos de los afiliados, y no ser el escudo de protección de dirigentes con miedo a perder las elecciones y a poner en juego sus posiciones de poder.
El peronismo local se encamina hacia un nuevo proceso electoral con los mismos actores, las mismas prácticas, las mismas ideas y con las mismas conducciones deslegitimadas. No hay que ser muy lúcido para darse cuenta que si se repiten los mismos errores, los resultados no van a variar.
Cuando un dirigente le tiene miedo a la voz del afiliado algo anda mal. Nadie ha llegado a la cumbre acompañado por el miedo dice un viejo refrán romano.
Por lo expuesto, queda claro que no hubo ni hay espíritu de unidad, sólo posiciones irreductibles que únicamente podían ser zanjadas con una interna que no se dio una vez más.
La política se trata de persuadir, de ser generosos, de acercar posiciones, no de imponer. De respetar. Más temprano que tarde se le deberá devolver la voz a los afiliados, para que ellos (y sólo ellos) determinen quienes son sus conductores, y así propiciar que muchísimos compañeros y compañeras valiosas que durante años fueron expulsados por la dinámica del PJ vuelvan a su casa.
Por tanto, aprovecho para agradecer a cada uno de los compañeros y compañeras que trabajaron y trabajan desinteresadamente, a aquellos que nos facilitaron sus avales, a los que aceptaron integrar la lista, y al vecino en general, pues las muestras de adhesión a nuestra visión excedieron y exceden el padrón de afiliados.
En Psicología, la negación es un mecanismo de defensa inconsciente donde la persona rechaza reconocer aspectos dolorosos de la realidad. Actúa como una barrera que bloquea la aceptación de hechos evidentes. Negar que hay un importantísimo espectro peronista que no acompaña a la conducción local es cuanto menos infantil. Y esto se paga siempre con resultados electorales.
Hicimos aquello que como peronistas debíamos hacer, decir lo que pensamos y someternos a la voluntad de nuestros compañeros libremente expresada. Ello no ha sido posible por razones ajenas a nuestra voluntad.
Con seguridad lograremos en breve encontrar los canales de participación adecuados.