Opinión / Por Agustìn Domínguez Prieto
Comienza la batalla por la conducción del Concejo Deliberante de Chivilcoy
El domingo las urnas fueron más que elocuentes y dejaron heridas abiertas.En Chivilcoy, los resultados no sólo marcaron ganadores y perdedores, también encendieron la mecha de una nueva batalla, la que se dará dentro del Concejo Deliberante. En el nuevo tablero, los libertarios son la pieza clave, el comodín que puede coronar a la diputada o darle un salvavidas al jefe comunal.
Todavía falta el escrutinio definitivo, pero todo parece indicar que no distará de los números preliminares.
Fuerza Patria: 38,14% – 13.667 votos - 4 concejales.
La Libertad Avanza: 24,35% – 8.727 votos - 2 concejales.
Somos Buenos Aires: 15,85% – 5.681 votos - 2 concejales.
Fuerza Chivilcoyana: 12,38% – 4.436 votos - 1 concejal.
La traducción al lenguaje parlamentario es brutal. Coty Alonso se asegura siete concejales y, con el peronista Martín Etcheverría como eventual aliado, podría consolidar una fuerza capaz de marcar el pulso de cada sesión. Lo cierto es que la actual diputada nacional no disimula su ambición de dinamitar lo que queda del poder de Guillermo Britos con la mira puesta en 2027.
Del otro lado, el intendente retiene seis concejales propios, que se convierten en siete si se suma María Rodríguez, de Hacemos. A ese número podría agregarse la flamante Rosario Galland, de Fuerza Chivilcoyana, teniendo en cuenta el histórico colaboracionismo del Dr. José Ferro. De esta manera, el oficialismo tendrá un máximo de ocho manos, lo que igualaría al kirchnerismo.
Igualando los concejales, la balanza no está a favor de Britos. En la votación por la presidencia del HCD, la abstención de La Libertad Avanza le da automáticamente la ventaja al bloque kirchnerista. Esto deja claro que al intendente no le alcanza con empatar, sino que necesita superar a sus adversarios. Con este panorama, los violetas se transforman en protagonistas y sólo aceptarían un acuerdo si se les concede la presidencia y la secretaría del Concejo.
Así, Britos enfrenta un dilema crudo: arrodillarse ante Alonso y aguantar las consecuencias, o negociar con La Libertad Avanza a cambio de oxígeno político y mantenerse en el poder. El concejal electo Juan Felice (LLA) ya huele la oportunidad y también tiene la posibilidad de elegir: tabula rasa con su ex referente para forzar un acuerdo o abrirle la puerta a Alonso y sellar la suerte del intendente.
Cabe destacar que Britos no solo arriesgó poder, también jugó su honor, ese que siempre juró dejarle limpio a su nieta. Cada golpe en la campaña lo sintió más en la piel que en la política, porque cuando lo acusan, al intendente se le apaga el político y aparece el abuelo, el hombre que no quiere que la historia lo recuerde manchado. Felice lo cruzó con dos causas pesadas que lo dejaron tambaleando, mientras Alonso, con la calculadora en la mano, promete contarle hasta la yerba que compra.
Por eso, el Concejo Deliberante de Chivilcoy se transformó en un ring donde los votos ya no pesan. Ahora mandan las alianzas, las traiciones y el ajedrez parlamentario. Alonso mueve la dama con agresividad, Britos defiende un rey acorralado, y Felice sonríe como quien tiene todo lo necesario para hacer un jaque mate.