El kirchnerismo camino a quedarse con la presidencia del Concejo
La rosca previa a la elección de autoridades no afloja y todas las miradas apuntan a un posible entendimiento entre Ferro y Coty Alonso. Lo que ocurra en la próxima sesión es trascendental, porque definirá el tono político de los próximos años.El próximo martes se elegirán las nuevas autoridades del Honorable Concejo Deliberante de Chivilcoy, y el kirchnerismo tendría casi todo cocinado para quedarse con la presidencia. Una jugada quirúrgica que tiene como protagonista principal a Coty Alonso, flamante concejal electa.
Se comenta —siempre en potencial— que Alonso habría hecho un pacto con el Dr. José Ferro, que consta de múltiples beneficios para el titular de Fuerza Chivilcoyana que incluyen:
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Un sostén económico durante la pasada campaña electoral.
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La Secretaría del Concejo para la contadora y ex candidata María Eugenia Arriaga.
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Cargos y contratos vinculados a la Cámara de Diputados de la Nación.
A cambio, Rosario Galland, alfil de Ferro en el HCD, deberá votar a favor de la postulación de la ex diputada. ¿El resultado? Un empate. Los encuentros frecuentes entre Ferro y el operador peronista Mariano Salvini, pareja de Coty Alonso, alimentan los rumores. Aquellas reuniones son cada vez más habituales y con un punto de encuentro que se repite: la heladería Asti, a metros de Plaza Mitre. A esto se suma que el Doctor también fue visto en reiteradas ocasiones con Fernando Cabani, otro peso pesado de Fuerza Patria.
En esta ingeniería legislativa también aparece Martín Etcheverría, de Hacemos, quien llegó de la mano del ex intendente Ariel Franetovich, pero rompió al poco tiempo. Todo indica que, como hasta el momento, acompañaría al kirchnerismo, aportando el número que falta para asegurar un empate 9-9, pero no a cambio de nada, ya que se quedaría con la vicepresidencia primera del HCD. ¿El definidor? El concejal de mayor edad de la fórmula ganadora (Fuerza Patria), que será quien presida la sesión: Caselles.
Mientras tanto, el intendente Guillermo Britos, golpeado políticamente tras la derrota electoral, no estaría tan al margen como parecía. El jefe comunal negocia personalmente y confía en que Rosario Galland lo acompañará, sobre todo después de haberle ofrecido a Ferro la Secretaría del Concejo. Sin embargo, la conducción política aparece desordenada. Lucas Burgos, actual presidente del HCD, quiere asegurar su continuidad, pero no habría tenido libertad para negociar, ya que Britos habría reservado las conversaciones para sí mismo. Burgos, no obstante, espera que en caso de que ninguna fórmula gane en la primera votación pueda abrirse un cuarto intermedio, escenario que le permitiría tomar protagonismo, mover sus propias piezas y dejar de depender exclusivamente de la estrategia del intendente.
Por su parte, La Libertad Avanza, que en la previa aparecía como actor decisivo, terminó en la periferia del debate. Llegado el momento se espera que acompañen a Britos en la votación. Llama la atención el silencio de Leandro Cabrera, coordinador de la 4ª y referente de ANSES, y de Federico Feminella, Director de PAMI, quienes hasta ahora no habrían logrado articular ni proponer una fórmula alternativa. Para algunos, una muestra de falta de estrategia; para otros, una oportunidad desperdiciada que evidencia que Juan Felice y Cabrera llegaron tarde a la rosca y sin volumen para influir.
Es imposible dejar de mencionar que la posible alianza Ferro–kirchnerismo genera sorpresa, en propios y ajenos. Muchos señalan que el médico se acomoda al mejor postor, tal como ya habría hecho en su momento con Britos, con quien al menos compartía electorado y afinidad ideológica. Este nuevo giro, difícil de justificar ante sus votantes, como una traición propia de las viejas prácticas políticas que la sociedad dice querer dejar atrás.
Si el tablero termina como se proyecta y Coty Alonso asume la presidencia del Concejo, los próximos dos años podrían transformarse en un verdadero vía crucis para Guillermo Britos. Un legislativo alineado en contra del Ejecutivo convertiría cada sesión en una batalla y cada proyecto en una negociación milimétrica. Presupuesto, ordenanzas y nombramientos quedarían sujetos al pulso político de una oposición fortalecida, con control de comisiones y capacidad de bloqueo. Para un intendente golpeado electoralmente, el riesgo es claro: quedar atado a la voluntad del recinto y obligado a convivir con un escenario hostil.
De esta manera, se escribe el nuevo mapa del Concejo Deliberante de Chivilcoy. Lo concreto se verá en el recinto. El resto, por ahora, se cocina en voz baja, entre miradas cómplices y un sabor a helado derretido.