Opinión
Concejales, despierten a la realidad
El poder legislativo se ha caracterizado en estos tiempos como una competencia de chicanas, vedetismo y peleas sin sentido, cuando el pueblo se queda sin trabajo, bebe agua envenenada y avanza el narcotráfico.Un nuevo período del Concejo Deliberante se aproxima y con él, la confianza en una nueva forma de legislar, yendo a las cosas que más preocupan a la comunidad. Lamentablemente, el período que fenece y los anteriores, no se caracterizó mucho por recoger la demanda de los ciudadanos, con sesiones que, en algunas oportunidades, no pasaron de la hora.
La falta de inacción de la política, hace que el pueblo descrea de ella. No hay forma de cambiar la realidad si no es a través de la política, del diálogo. Quien escribe estas líneas, considera de mal gusto y de una total desubicación el tomar al recinto del Concejo Deliberante como un cuadrilátero de chicanas, insultos y descalificaciones como se ha visto en varias oportunidades, haciendo del acto político de legislar, una novela barata o una pelea de barras bravas.
A través del diario LA RAZÓN se han dado a la luz diversos reclamos de vecinos en muchas zonas de la ciudad en relación a servicios esenciales que no se prestan de la manera que debe ser o, directamente, no están, pese al aumento de tasas. Lamentablemente, fueron más las siestas de los concejales que los aciertos.
La alarmante situación del agua con altos niveles de arsénico es un tema que alcanzó los medios de circulación nacional y motivo de preocupación de ciudades de la zona, pero la anterior conformación del Concejo Deliberante no se dio por enterada, vaya a saber por qué. Habría que recordarles que en agosto del año que termina, la Corte Suprema de la Nación ratificó los fallos anteriores contra ABSA que señalan que el agua de Chivilcoy “no es apta para el consumo humano” y que la empresa debe hacer las obras necesarias para alcanzar el índice de arsénico que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto se alcanzó tras 17 años de lucha de unos pocos vecinos que se organizaron y visibilizaron la situación, pero con los gobiernos municipales ausentes, sin animarse a colocar el “cascabel al gato”.
Lo mismo que la situación de los agroquímicos, cómo es que se utilizan, si se cumple con las reglamentaciones vigentes para que no sea nocivo para los seres humanos, particularmente los niños, ya que en varios casos, las escuelas rurales están en contacto con estas prácticas no siempre reguladas. Acá también se demanda la acción del Consejo Escolar, ya que el que finaliza sus funciones, tampoco dio muchas respuestas en cuanto a la preocupación general en una cuestión tan importante para la salud pública como es el agua que consumen los niños y adolescentes. Los basurales “micro” y “macro” son cada vez más grandes, ¿se enteraron?
El aspecto de la seguridad también ha sido y es preocupación por parte de la comunidad y que el Deliberativo que deja sus funciones tampoco parece haberse dado por enterado. No ha tomado en cuenta el deterioro social a la vista, que se ve principalmente en adolescentes y jóvenes. No entienden que ahí donde el estado está ausente, avanzan las grandes calamidades como el narcotráfico. La situación laboral en la ciudad, las empresas que cierran y las familias que quedan, no fueron contempladas, prefiriendo aprobar la iluminación del frente del palacio municipal con colores, decir todo que “sí” al intendente, entregar premios y reconocimientos (que son importantes), pero no prioritarios.
Ante un Concejo Deliberante de conformación diversa como el que asumirá, se espera realmente un cambio en las reglas de juego, se demanda más política, acercamiento a los problemas reales de los vecinos y no a la chicana, el vedetismo y la pelea barata, que desde hace varios años a esta parte ha marcado la característica del legislativo en Chivilcoy.