Opinión
Aprobación de la ley que regula las apuestas online: un logro con sello chivilcoyano
Por Fernando CabaniLa reciente aprobación de la ley que regula las apuestas online marca un antes y un después en la protección de niños, niñas y adolescentes frente a una problemática que está golpeando fuerte en Argentina y el mundo. Pero, más allá de la legislación, quiero detenerme en el punto de partida: este proyecto surgió al escuchar a los docentes de Chivilcoy.
Fueron ellos quienes nos alertaron sobre chicos, especialmente varones, que apostaban con sus celulares durante las clases y los recreos. No estamos hablando de un caso aislado, sino de una situación que cada vez se repite más. Los docentes tienen un rol clave en nuestra sociedad: enfrentan problemas nuevos todos los días, problemas que antes no existían. La ludopatía juvenil, por ejemplo, es algo que hace una década ni siquiera imaginábamos. Ahora, en sus aulas, se ven obligados a lidiar con este fenómeno que crece de la mano de los avances tecnológicos y la falta de regulación.
El psiquiatra Federico Pavlovsky, especialista en adicciones, sostiene que estamos frente a un nuevo experimento social de orden mundial. Afirma que “Hay una fusión entre el mercado, el desarrollo tecnológico y las neurociencias para generar productos que compitan en el circuito de la atención. El objetivo es que te quedes enganchado. En este marco, para algunos, todo lo que se tenga que hacer o todo lo que se tenga que entrenar a los algoritmos es un paso necesario para alcanzarlo”. Las apuestas online, disfrazadas de “juegos”, son un ejemplo claro de este mecanismo.
Pienso en los juegos que jugábamos en mi generación en la escuela: la bolita, la mancha, el matador, el 25 o el fútbol. Podíamos jugarlos mil veces al día, pero jamás nos iban a enfermar. Hoy, los mal llamados “juegos online de azar” tienen un efecto devastador. En este contexto, afirmamos con claridad: *si te enferma, no es un juego*.
En Chivilcoy comenzamos a trabajar intensamente este tema junto a la diputada Constanza Alonso, quien merece un enorme reconocimiento por el liderazgo que tuvo en la elaboración de esta ley. Además de avanzar en un capítulo clave que afecta fuertemente a la industria de las apuestas online, como es la prohibición de la publicidad tradicional en televisión y radio, también incluyó restricciones en eventos deportivos, camisetas de fútbol, influencers y redes sociales. Pero, más importante aún, logró instalar un concepto que debemos reforzar: dejemos de llamar “juego online” a las apuestas. Las empresas deben denominarse por lo que realmente son: *apuestas online*.
Otro pilar fundamental en este camino fue la investigación federal que lideramos y que hoy es referencia para especialistas en el país y el mundo. Dirigida de manera impecable por Martín Romeo, logramos encuestar a más de 9.000 jóvenes con el apoyo de más de diez universidades nacionales. Fue un trabajo silencioso, realizado con dedicación y compromiso. Este caudal de datos es único por su envergadura y nos permitió comprender la magnitud de la problemática, dar argumentos sólidos y construir una herramienta para el debate público. En este equipo también estuvieron el Lic. Juan Ignacio Pittelli y el Dr. Matías Alsina, cuyos aportes fueron esenciales para alcanzar estos resultados.
En Chivilcoy, la campaña Apostar no es un Juego tuvo un impacto significativo gracias al apoyo de clubes, escuelas y docentes. Ellos fueron clave para visibilizar este problema y demostrar que, cuando trabajamos unidos, podemos lograr cambios reales. Esta ley es una prueba de que es posible hacer política escuchando a la gente y construyendo desde la evidencia.
Agradezco profundamente a quienes hicieron esto posible, desde los docentes que nos alertaron, hasta cada institución, joven y especialista que participó en este proceso. Hoy celebramos un avance enorme, pero también sabemos que el camino sigue. Regular las apuestas online no es solo un acto legislativo; es un compromiso social para proteger a nuestros jóvenes y garantizarles un futuro libre de adicciones. Desde Chivilcoy al Congreso Nacional, demostramos que cuando hay voluntad y trabajo colectivo, los cambios son posibles.