Opinión

El debate soñado (una noche sin clonazepam en Chivilcoy)

por Pablo Poggi (*)
domingo, 24 de septiembre de 2023 · 08:00

El escenario era la rotonda de la Plaza Principal, dos pantallas gigantes a sus costados. A lo lejos se oían las explosiones de las motitos que Arturito “el rey de la bici cross” no puede parar. Unas doscientas o trescientas sillas acomodadas en semicírculo y unos catorce perros galgos dando vueltas entre las banquetas altas para los protagonistas. Se oye a Kino cantando Llamarada. Un atril para el moderador de espaldas al público y un locutor colgando de un arnés revolotea entre las cabezas del público asistente (adeptos de un espacio político y otro) que va relatando cómo se están preparando los candidatos que debatirán en los próximos minutos. Yo estaba sentado en la tercer fila a la izquierda, y cuando el arnés pasa encima mío me doy cuenta que el locutor era Rubén Darío Clemente vestido de Spiderman que repetía el chascarrillo: “y aquí seguimos, haciendo equilibrio en el trapecio” mientras intentaba agarrarse del pino.

El moderador central aparece con riguroso frac y galera, sale de un frenético juego de luces y humo, al ritmo de Shoot To Thrill (AC/DC) tosiendo y escupiendo mientras decía: ¿de estos bichitos, no hay de otro gusto? y se sacaba unos cascarudos de la boca. Y si, su voz inconfundible, el mismísimo Héctor Pedro Denezio sería el gran conductor del debate, allí el público comenzó a aplaudir y a corear su nombre: “oleeee, ole, ole, oleeee… Héctor, Pedro! Oleeee, ole, ole, oleeee… Héctor Pedro! El experimentado conductor de las mañanas de la radio agradeció y hasta tiró unos pasos endemoniados que hicieron delirar al público femenino que tuvo que intervenir Defensa Civil para que no se desborde la locura.

Sobre unos zancos de unos dos metros de altura andaba Farol, tomando imágenes de absolutamente todo y debajo caminaban Ximena y Valeria entrevistando a quienes se les cruzara y se podía ver por las pantallas las notas. Caminaba entre los asistentes Marquitos Islas, haciendo selfies y posteando imágenes con encriptados mensajes: “¿debate o farsa?”, “¿Mandiyú o Aldosivi?”. Cuando me paré para pedir un pancho al vendedor que andaba, puedo observar a Fogonazo enérgicamente hablando (poco habitual en él) al otro lado de la rotonda, a una cámara que sostenía Titi Abraciano que vestía un traje a cuadritos marrón y colorado que te picaban los ojos. Cada tanto se lo oía a Rubén Darío anunciar: “falta poco, no se impacienten que el debate está por empezar” mientras le pedía al de la grúa que lo hamaque más despacio que había comido fideos. Al voltear la cabeza hacia el otro costado lo veo a Luis Rositto vestido de Conan “el bárbaro” alzando la voz y una espada de juguete que los movimientos le hacían flamear el taparrabos “¡democraticemos la democracia… hola mi reina!, y una vieja le revoleó un paquete de pochoclos mientras le pedía una foto a Marcelo Speranza, el señor del tiempo que ve el clima como nadie, que estaba firmando más autógrafos que Lázaro Báez en tribunales.

El público estaba acomodado de la siguiente manera, a la derecha de la rotonda de la fila uno a la seis los adeptos del oficialismo local, con unas lamparitas led que cada vez que nombran al intendente encienden y corean: “pará, pará, pará que falta un poquito, nosotros mientras tanto cambiamos foquitos”; las filas siguientes estaban ocupadas por los miembros del espacio de Carlos Perillo que con espantasuegras y matracas cantaban una rara versión de la marcha radical en italiano: “avanti radicale, avanti senza sosta, lascia che la maniglia dell’armadio si rompa e non si peghi”. Del otro lado al fondo los militantes de Franetovich, todos con un gorrito de botón de hotel que decía: “vamos al futuro… volvamos al 2001”. Delante de ellos los libertarios, con unas pelucas raras de diversos colores, con unas pancartas aún más extrañas donde estaban Milei y Luis Barrionuevo abrazados con la frase: BASTA DE CASTA! VOTA A GARCÍA!

Adelante estaban los seguidores de Coty Alonso que habían desplegado banderas y bengalas, una batucada estimulaba a los presentes a cantar diversas variaciones del repertorio popular, de la misma se desprendían pasistas de comparsa y lo podía ver a Fernando Poggio  dirigiéndolos a puro pito (silbato) con unos pantalones escandalosamente coloridos y torso desnudo, como una escultura de Miguel Angel, pero se notaba que mucha labor parlamentaria le había quitado tiempo para ir al gimnasio, pero así y todo desplegaba el estandarte, orgulloso, emocionado, con la inscripción: AGRUPACION BALA PERDIDA, José Vélez Conducción.

De pronto se apagan las luces y con estruendosos redoblantes circenses, Héctor Pedro anuncia: “ladies and gentleman, ya comienza lo mas esperado de este año, el gran debate 2023, que el próximo 22 de octubre conjuntamente con nuestro aniversario de fundación, estaremos eligiendo un nuevo o nueva jefe comunal; ahora sí, aplausos que ya aparecen los protagonistas”. El público estalló en aplausos y gritos, las hinchadas cantaban y vivaban a sus candidatos, que iban bajando en unas hamacas de forma de peras por mitades, cada una con un seguidor potente iba acompañando los movimientos de los candidatos. La música crecía, los candidatos tocaban tierra y bailaban saludando a los suyos e iban acomodándose cada uno en su lugar que estaba identificado con sus nombres, y así quedaron todos ordenados para comenzar a debatir la ciudad de los próximos años. Perillo comenzó a ensayar una caminata lunar a lo Michael Jackson que hizo explotar a sus seguidores; lo siguió el Intendente Britos con un malambo surero que arrancaba polvareda en la rotonda; Coty Alonso no se quedó atrás y desplegó caderas y hombros al ritmo de salsa que enloqueció a sus adeptos; Oscar García arrancó un paso doble caminado y Franetovich sorprendió a  todos con sus dotes danzantes al compás de No estaba muerto, andaba de parranda. Así empezaba el debate, se sentaron cada uno de los candidatos, y cuando Héctor Pedro dio comienzo, la alarma del teléfono me trajo a la rutina de empezar un nuevo día.

Me quedé con ganas de ver y oír este debate.

(*) Ex pensador.

Comentarios

27/9/2023 | 15:54
#5
Muy bueno
24/9/2023 | 16:42
#4
Genial descripción de lo decadente que es la dirigencia política.El humor nos hace ver qué miremos para donde miremos TODO ES IGUAL.
24/9/2023 | 15:16
#3
Muy buena editorial , la verdad me reí mucho ,pero en realidad es para llorar ??
24/9/2023 | 15:09
#2
POGGI. HERMANOOO...TE DESAYUNASTE CON. KEROSENE???? AHORA QUE GUILLE ARREGLO(como quien DICEEE??) UN POCO LA PLAZA VOS SE LA QUERIAS REVENTARRRR??? NOOOO...DEJA EL ACTO PARA FESTEJAR CON LA COTY...PERO EN EL VIEJO LAGO ARTIFICIAL.......!!!! NO TE. PARECE MEJOR. IDEA????
24/9/2023 | 11:56
#1
oooooohhh que se vayan todooooosssss que no quedeee ni unoooo solooooo!!!!!!!
24/9/2023 | 10:15
#0
La Razón de dia domingo. Que tristeza por favor. Pero jugando un poco con el relato de este tomasito digo, yo imagino a Clemente tal como lo vi en un video viral hace un tiempito atrás. Tristeza en su máximo contenido es La Razón