Opinión

“Conversaciones” polarizadas

Por Silvina Sotera
domingo, 11 de septiembre de 2022 · 03:42

Desde hace muchísimos años, los teóricos de la comunicación han pensado los procesos de transmisión de información de distintas formas. Desde la primitiva idea de la jeringa hipodérmica que simulaba la metáfora de una inyección en la cual se nos inoculaba información sin reparos y sin proceso alguno que intermediara en lo que leíamos (años 30), hasta el concepto donde la voz del líder del grupo era el intermediario necesario para entender la información hasta llegar a la agenda de los medios o agenda setting. Aunque este modelo -años después- haya sido reformulado y tomado de manera diferente creo que debemos volverlo a pensar en términos de la discusión política y mediática de la Argentina actual.

Los medios no nos dicen qué debemos pensar pero sí sobre qué temas pensar. El abanico de tópicos está dado en la agenda ya instalada en los medios. Hoy, es ineludible repensar este concepto bajo la presencia de los nuevos medios masivos de comunicación. Todos los días asistimos a discursos atravesados por lo que “se dice o aparece” en los medios, discursos repetidos hasta el hartazgo que van desde “Clarín miente” pasando por “Cristina se robó un PBI”: todos repetidos en loop en las redes sociales.

La mediatización de los discursos cotidianos nos lleva no solo a esta polarización en términos de frases repetidas sin conocimiento certero sino que nos lleva a evitar la reflexión, eludiendo el pensamiento crítico de un ciudadano que se precie como tal.

Es indiscutible que somos sujetos sociales bajo determinados conceptos que nos atraviesan desde la casa, el trabajo, y desde nuestra ideología. Los famosos marcos ya conceptualizados en artículos anteriores en este mismo medio. El ejercicio de la ciudadanía debe representar que al menos debemos informarnos de manera completa si es que eso que los periodistas denominan objetividad sea posible o exista.

Para entender un poco cómo nos estamos informando actualmente, podemos recurrir a los datos: Revisamos nuestro celular unas 150 veces por día. El 90% del tiempo que lo usamos, lo hacemos utilizando aplicaciones y el 79% de ese tiempo se lo llevan solo cinco aplicaciones, entre ellas, Facebook.

El gigante de Meta, la empresa de Mark Zuckerberg (remarco el concepto empresa) es considerado por más del 45% de la población como fuente válida y certera de información. Aún cuando ya se hable de fake news o click baits, seguimos creyendo aquello que vemos en nuestro celular.

Pero ¿qué es lo que sucede con esta forma de noticia en las redes sociales? Las plataformas de intermediación funcionan de forma disruptiva, se lee de forma desordenada y caótica, se lee en cualquier lado y circunstancia y se lee lo que el algoritmo nos manda casi siempre en términos de infoentretenimiento.

Actualmente, nos movemos dentro de lo que los teóricos llaman “aldeas digitales”: seguimos a quienes piensan igual que nosotros, nos gusta lo mismo, damos retuit a lo que nos cae bien, etc. De hecho, nos retroalimentamos constantemente de los mismos discursos a los que adherimos.

Los invito a hacer este simple ejercicio en la plataforma de Twitter: mirar los hashtags que estén en tendencia de un tema en el que ustedes no tengan coincidencia ideológica alguna. Allí encontrarán cientos de detractores, haters, información falsa o fanatismo según la vereda en la que se encuentren ¿existen dos realidades? O es que las redes nos segregan y caemos sólo en leer aquello a lo que adherimos como posición frente al mundo, en este caso, de las posturas políticas y partidarias.

No es extraño por ello que, frente al hecho de la semana pasada, el atentado a la vicepresidenta Cristina Fernández se generaron dos grandes temas en tendencia (trending toppic). En un primer momento se usó #AtentadoACFK con más de 80 mil menciones pero la “conversación” era seguida con más de 30 mil tuits con #NoLesCreoNada. En menor medida se sumaron #NuncaMas y #OperetaK.

Asistimos a una nueva realidad donde la compañía de “taxis” más grande del mundo no tiene autos, la empresa “hotelera” más grande no tiene edificios y los “diarios” más populares del mundo no tienen periodistas.

En todo momento, somos todos fuente y opinión de información, en una especie de pseudodemocracia sin mediadores pero, también, sin reflexión crítica ni conversación posible.

Comentarios

21/9/2022 | 16:18
#0
La estantería virtual global se cae a pedazos.
21/9/2022 | 16:17
#-1
Señorita : sus deducciones extraídas a partir de las cloacas sociales y/o tendencias y/o encuestas binarias y/o manipuladoras son completamente desacertadas. La estantería virtual global
21/9/2022 | 16:13
#-2
Del Expediente: Chat de Brenda Uliarte a Gabriel Carrizo (magnicidas fallidos) : '' No puedo creer la pelotudez de la gente que flashea con la idea de que esto está armado. Es real, boludo, es real '' Chat de Gabriel Carrizo (magnicida fallido) : '' Simplemente estoy pensando en iniciar una guerra civil con la movilización .