Opinión

Crisis en la salud privada “Crónica de una muerte anunciada “

Por: Dr. Julio Herscovich
domingo, 17 de abril de 2022 · 02:48

Como pocas veces, esta frase refleja la situación actual de la salud en el efector privado, digo efector porque la salud es una, como lo define la OMS/UNICEF, en su convención de Alma Atta (URSS), un hito histórico en la historia de la atención primaria de la salud que reunió a 134 países y 67 organismos internacionales en  septiembre de 1978, como “estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, es un derecho humano fundamental y el logro del grado más alto posible de salud es un objetivo social en todo en el mundo, cuya realización exige la intervención de muchos otros sectores sociales y económicos, además del de la salud “

La RA gasta entre 9.6% y10.1% del PBI, de acuerdo a las últimos datos, esta en el nivel de los más altos del mundo, al nivel de países anglo-sajones, esto no se refleja en el nivel de las prestaciones, a todas vista, “algo no funciona” .

El 64% de la población posee algún tipo de cobertura de salud, de ellos el 46% a través del INSSJP(PAMI), Obras Sociales estatales nacionales o provinciales y el 16% a través de Prepagas y Hospitales de comunidad (Htal. Italiano), el 36% carece de cobertura.

El subsector privado nace hace casi 100 años, el Sanatorio Otamendi cumplió 93 años y el Instituto Argentino del Diagnóstico se funda en 1926, nacen así como miles de estas instituciones en todo el país, con el aporte de un grupo de médicos, de todas las especialidades, con el propósito de asistir a sus pacientes que requerían su atención fuera del ámbito hospitalario, también se crean los Hospitales de Comunidad (HIBA, Htal. Español, Htal. Frances, Htal. Britanico, Htal. Alemán y otros) destinados en general a su comunidad de referencia. Con la promulgación en 1972  de ley de Obras Sociales Sindicales  y la creación del PAMI, aparecen  los Sanatorios sindicales y se crean las primeras prepagas (OSDE, MEDICUS), ya existían OS estatales nacionales y provinciales (IOMA)

El sector publico, a través de sus hospitales, muchos de gran prestigio (Htal, de Clínicas JSM UBA, Htal. Rawson, Htal. Ramos Mejía, Htal. Posadas, entre otros) donde ejercieron notables (Agote, Posadas, Castex, Finocchietto, Lanari) fue perdiendo protagonismo, especialmente por la falta de incorporación de nuevas tecnologías que se hicieron en el sector privado, el primer Tomógrafo computado de cerebro  se instaló en Htal. Francés en 1978, nace el Sanatorio Güemes, el Htal. privado, en su tiempo más grande de Latinoamerica, que incorpora médicos de prestigio, muchos provenientes del exterior (René Favaloro) y muchos del Instituto Lanari UBA (Agrest, Sanchez Avalos, Bertolassi).

En el interior del país se produjo el mismo fenómeno, con las particularidades de cada provincia, región y localidad, especialmente, en lo atinente a los entes financiadores de la salud, factor que, como veremos, incidirá en el futuro de cada empresa.

En Chivilcoy, nace en 1939, con el aporte de un grupo numeroso de médicos, el Sanatorio Chivilcoy; luego de varias ubicaciones se radica en su actual domicilio de Avda. Soarez 321, con el mismo espíritu que ya comenté, se funda IMO en 1958 y años más tarde con un grupo de jóvenes médicos la Clínica del Carmen, todos, con sus particularidades, imbuidos del mismo espíritu, brindar en un lugar la máxima y mejor atención a sus pacientes.

Fueron, estos momentos de esplendor de la medicina chivilcoyana, pionera en la región Oeste en la concreción de proyectos médicos, a mencionar, se instala en el Sanatorio la primera UTI de la ciudad con monitores MP, respiradores de presión y volúmenes, Unidad de diálisis renal de agudos..

En el IMO ya funcionaba el único equipo de RT (Bomba de Cobalto) de la zona, de ahí se instala en el Sanatorio el Centro de Hemodinamia y Cateterismo, a cargo del Dr. Julio Danoviz, que residía en Chicago y se radicó aquí y el aporte del entrañable y querido Dr. Rogelio Ventemiglia, esto funcionó durante años, atendiendo pacientes desde Luján hasta Santa Rosa, en esos años se instala el Centro de Hemodiálisis para renales crónicos y en el año 1986 el primer Tomógrafo de cuerpo entero de la zona que se completa años más tarde con un Resonador magnético.

Las empresas privadas de salud, con su particularidad, eran de baja o nula rentabilidad, porque sus dueños obtenían sus ingresos a través de la atención de sus pacientes y volcaban los excedentes a la clínica para mejoras, incorporación de tecnología, etc., a finales de la década del ‘90, las OS y PP comienzan a pagar a través de diferentes modalidades que afectan el ingreso y la rentabilidad  de las clínicas (módulos, cápitas), reaparece la inflación, atrasos en los pagos, débitos importantes en la facturación, se afecta por consecuencia el ingreso de los médicos y se suceden retrasos en los pagos de los salarios, cargas sociales y aportes patronales que determinan embargos de las cuentas por la AFIP, motivo de esto que en 2001, se promulga la ley de emergencia económica y sanitaria, vigente actualmente, para permitir el funcionamiento del sector, de la fecha a hoy, así especialmente en las provincias, comienza una lenta y progresiva agonía del sistema privado, con cierre, convocatorias y quiebre de instituciones, proceso que vivimos en nuestra ciudad con la Clínica del Carmen, pese al esfuerzo de sus accionistas para mantenerla abierta, lo mismo ocurrió en Alberti (Instituto Vacarezza), Mercedes, Bragado, donde el Sanatorio fue adquirido por el Círculo Medico, Olivos (Clínica Güemes, comprada por Swiss Medical), se calcula que cerraron 1.300 centros de salud en la Provincia a la fecha, en esto también influyen factores propios (falta de managment profesional, diferencias entre socios, etc.) y externos (cámaras empresariales ausentes y meras espectadoras de la crisis, inflación, pagos de prestaciones por  bajo el costo.)

El sector es de capital humano intensivo con alta carga de aportes y contribuciones por cada peso pagado  de salario, que requiere alta tasa de ocupación de camas para sostener la masa salarial, insumos, tecnología y servicios auxiliares (Imágenes, Laboratorio, Hemoterapia) con pagos a 60/90 días y gran dependencia de OS (IOMA) por su incidencia local y poca de prepagas, a diferencia de CABA.

Tampoco los prestadores privados (médicos o instituciones) son formadores de precios, son tomadores de lo que le imponen y no conozco ningún profesional que haya duplicado el valor de sus honorarios o haya convenido con los financiadores, como ha ocurrido con cientos de productos e insumos (alimentos, medicamentos, ropa, papelería, etc. )

La pandemia Covid puso al desnudo la crisis terminal, al tener baja ocupación de camas, gasto incrementado en insumos para bioseguridad, ausencia de cirugías y en el ultimo año 2021, la imposibilidad de cubrir guardias generales y críticas y pese a la ayuda gubernamental a través del REPRO, no anuncia un final feliz para la actividad en Chivilcoy, pese que existen nichos (Centro Cardiovascular y Centro de Imágenes DIO, que por particularidades de su actividad, le permiten mantenerse y aún crecer.

A saber, por un módulo de Colecistectomía laparoscópica la prepaga más importante le paga a una institución $ 50.000, lo que incluye uso de quirófano, medicación, material descartable, habitación y todo gasto atinente hasta el alta, aún si existe alguna complicación que demore su alta y un día de internación en piso $ 16.208,60 incluye habitación  desayuno, almuerzo, merienda y cena, servicos de enfermería y médico (un dicho en el ambiente dice que conviene más que un hotel) y la Obra social provincial $ 64.076 la misma cirugía con pago a 60 o 90 días, más los descuentos correspondientes fiscales y de Fecliba (Federación de Clínicas).

¿Por qué es imposible conseguir médicos de guardia? Hay múltiples razones, son áreas la emergentología, medicina crítica, neonatología que han perdido interés laboral para el médico joven, quedan desiertas las vacantes en las residencias por la alta tensión laboral, bajos salarios en función de la responsabilidad, necesidad no cubierta de apoyo de otros servicios especiales (imágenes, cirugía).

¿Es reprochable exigirle a un médico joven, luego de 3 o 4 años de residencia en especialidad básica (Clínica Médica, Cirugía) y 3  de especialidad (Cardiología, Cirugía Cardiovascular, etc.) que haga una guardia de 24 hs por 20.000 pesos, que parece un cifra importante, pero, a veces es lo que cobra otra actividad no calificada en 3 hs (colocación de un AA, sin menospreciar ese oficio) o reciba por consulta entre $ 900 y 1.200 de la prepaga más importante del país o de una Obra $ 900 a 60/90 días con los descuentos habituales y si quiere ejercer su especialidad debe adquirir equipamiento que vale desde U$S 3.000 a U$S 60.000.

Muchos dirán e invocaran la vocación y el juramento hipocrático, como si este juramento fuera tomado como moneda de pago para el alquiler del consultorio, seguro automotor, alimentación y ropa  o con frecuencia se escucha  declamar que si se le aumenta al profesional de sanidad otros sectores me reclamarán aumentos, pero sin hipocresías ni eufemismos, debemos remunerar por la actividad y mérito, eso, en una sociedad organizada, posibilita el ascenso social y empleo calificado. Un personal de la salud (médico, enfermero, etc.) remunerado y sin tensión laboral debe atender con seguridad, presteza y capacidad técnica, una  emergencia que puede decidir la vida o la muerte de un individuo.

Es difícil el entorno, en que el prestador de salud convive, donde funcionarios, nombrados por amiguismo, sin ninguna experiencia en la función encomendada ni tan siquiera estudios terciarios, en pocos años crecen patrimonialmente  de manera inversamente proporcional a la prestación de servicios que deben brindar a sus afiliados, representantes gremiales enquistados en asociaciones que deberían defender el honorario médico y pactan con las Obras sociales y Prepagas a espaldas de sus  agremiados, sindicalistas enriquecidos de manera obscena (recuerden Balcedo con sus autos importados en Uruguay) con entidades empobrecidas sin servicios a sus afiliados o que deben concurrir a CABA a acceder a una prestación como vemos a diario, aunque esta se brinde acá,  siendo siempre la variable de ajuste el honorario y no los medicamentos prótesis, etc, donde en mi especialidad, una medicación para EPOC cuesta no menos de $ 10.000 /mes y para la Fibrosis pulmonar  entre $ 697.000 y $ 730.000 y $ 740.000 y $ 930.000 por mes la otra opción.

Obviamente el ejercicio de esta hermosa  profesión, en estas circunstancias nos hace perder la pasión, empatía y la formación continua que la debe acompañar y sostener y que los de más edad en el ejercicio, aún con dificultades, conservamos, pero no podemos pretender esto en los más jóvenes, en una sociedad donde los valores, objetivos y proyectos han cambiado.

En esta situación, donde prestadores y afiliados son víctimas de un sistema perverso, donde los afiliados sufren cortes de servicios, aranceles diferenciados y prestadores cobran magros  honorarios depreciados por la inflación, es que nos encontramos en el país y en particular en nuestra ciudad, que supo y merece tener una mejor atención en salud, destacando el denodado esfuerzo que hacen todos los efectores, público y privado, cualquiera sea su función, por sostenerla con profesionales de excelencia a cargo.

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