Opinión

Un país, una provincia y una ciudad con perspectiva desarrollista

Por Johnny Clavin
domingo, 22 de noviembre de 2020 · 09:31

Proponer es llevar a la discusión, una alternativa que persigue transformarse en acción y si la misma quiere tener las bases del pensamiento desarrollista no es una simple palabra, es un concepto tan amplio y ambicioso que requiere, no sólo analizar primero que es en sí el desarrollismo, sino también buscar a quienes llevaron esta idea y la hicieron realidad, perseguir en el rigor histórico la oportunidad de país que quedó trunca aquella vez, por la interrupción de las armas al proceso democrático.

Arranquemos por el principio, Desarrollo entre sus definiciones, conlleva a un  cambio, cambio inherente de orden cualitativo, en otras palabras… se trata de aquellos cambios medibles que se manifiestan profundamente cambiando precisamente una condición original; por ejemplo, una planta o un animal, cualquier ser vivo, crece en tamaño, dimensiones, en número y ahí tenemos crecimiento, pero cuando va adquiriendo madurez, cambios en sus funciones o cambia de fase en su ciclo evolutivo, estamos hablando de desarrollo.

Entender este concepto regido por leyes naturales es el mismo que dio esencia al     movimiento sociopolítico y económico llamado propiamente Desarrollismo, que tuvo como principales referentes a Arturo Frondizi y a Rogelio Frigerio. Fueron estos mismos dirigentes, junto con un nutrido equipo y referentes de todos los espacios  y movimientos que componían el tejido socio productivo de nuestro país, los  que llevaron a la práctica este proyecto durante la presidencia del  Dr. Frondizi y que luego posterior salida del gobierno, continuó manteniendo los mismos lineamientos hasta la actualidad a través del espacio denominado Movimiento Integracion y Desarrollo (MID). (Recomiendo al lector el libro “Frondizi y el desarrollismo” del autor Hugo Gambini,  donde tendrán un detalle contextualizado del desarrollismo, sus pilares políticos y económicos, que hacen del mismo una lectura orientada a iniciarse en esta corriente.)

Retomado el sentido de este ambicioso título, es profundizar -ni más ni menos- lo que varios  referentes de instituciones, espacios políticos, movimientos sociales y educadores estamos de acuerdo y, al igual que en aquel entonces, el puntapié inicial para  aplicar el modelo, fue el acuerdo político y el pacto social.

No se puede continuar profundizando la grieta que divide y enfrenta a los argentinos.

Se debe lograr un acuerdo, que sólo necesita de la voluntad dirigencial y sentar en una mesa a los referentes de cada fuerza y movimiento social y comprometer en llevar acciones inmediatas que brinden seguridad jurídica y apego a la Constitución. Esto se traduce en confianza y luego ahí se sientan las bases para enfocar en un principio, los esfuerzos en sectores estratégicos de la economía que abran la matriz productiva hacia una economía de mercado (en su momento se logró a través de fomentos a la producción, baja de cargas tributarias y fiscales a pymes y el financiamiento). Por otro lado, agotar todos los esfuerzos para lograr un control efectivo de la inflación, y a su vez efectuar una reorganización administrativa del estado enfocada en controlar y disminuir el gasto público,  paralelamente brindar a través de búsqueda de crédito, las  herramientas acordes para un proceso de mejora de procesos, agregado de valor en origen y asistencia en la colocación en mercados internos y externos de nuestros productos (soporte comex, logística, puertos secos, prefinanciación de importación y exportación),  siempre auditado y asistido por una mesa  público-privada, que no deje solo al poder político en esta responsabilidad y que tenga como actores involucrados y proactivos a las instituciones e  independientes.

Es a través del fortalecimiento de las agropymes, la industria, el comercio y ahora también junto a uno de los sectores más dinámicos de nuestra economía (el de servicios), que, paulatinamente, esa confianza, se va reflejado nuevamente en el ahorro y la inversión de familias, en la bancarización y formalización de la microeconomía. Pero repetimos, no sin antes lograr el pacto y el acuerdo político. Este proceso que se describe arriba, no es una suposición, se logró llevar a la realidad casi en una gestión de gobierno, confirmado por índices económicos que reflejaron en su momento el autoabastecimiento energético, caída a niveles históricos de la inflación, confianza en los mercados, modernización del estado, inversión y mejora en la calidad de vida del trabajador y nótese que no es más que lo mismo que hablamos arriba, Desarrollo. Todo esto se pudo materializar durante la gestión que llevaron a cabo Frondizi y Frigerio y hoy se encuentra más vigente que nunca. Vigente, porque el contexto de violencia y agitación política, falta de confianza y descreimiento en la economía que, en ese momento, se manifestaba, no fue obstáculo para  llevar a la práctica esta idea superadora y hoy en día, con sus diferencias, sin llegar a esos casos extremos, pero teniendo situaciones no menos  importantes, ¡se puede nuevamente lograr implementar en nuestro país, en nuestra provincia y hasta en nuestra ciudad!!

Por todo esto, es que convocamos a todo aquel que quiera intentar una vez más involucrarse en allanar políticamente el camino hacia el diálogo y el consenso para buscar integrar desde cada realidad personal su experiencia y su rol en nuestra ciudad, a formar una mesa, un espacio, donde todos podamos proponer, ayudar, fortalecer y mejorar nuestra ciudad.

Comentarios

23/11/2020 | 11:04
#0
Muy buen artículo. Es lo que hace falta. Lo apoyo a Johnny
23/11/2020 | 10:12
#-1
El último estadista que tuvo la Argentina. Desde la caída del gobierno del Dr. Frondizi nunca el país tuvo un plan de desarrollo económico. Desgraciadamente le tocó gobernar en un período turbulento en donde las luchas intestinas entre los distintos sectores de todo tipo conspiraron contra la paz y progreso social y terminaron provocando la ruptura del órden institucional. Verdaderamente una gran pena y una gran oportunidad malograda inútilmente.