Opinión

La búsqueda de acuerdos y consensos, como puntapié inicial de la reconstrucción política del país

Ing. Agr. Juan Clavin
domingo, 15 de noviembre de 2020 · 09:49

El presente año, no sólo quedará registrado en la historia, como el año de la pandemia, quedará, a su vez,  marcado a fuego en el inconsciente colectivo, como una de las pruebas más duras, que  hasta ahora, la sociedad mundial tuvo que enfrentar. Una prueba cargada de dolor, de pérdidas, de testimonios de vida y simples  actos realizados por aquellos que quizás teníamos invisibilizados y que nos llenaron el pecho de orgullo. Vimos que la unidad, el esfuerzo desinteresado y el objetivo común, sacaron a flote las mejores cualidades de la sociedad, como así también, quedo evidenciado el rol y la  composición del estado, con sus defectos y sus virtudes. También salió a la luz la vulnerabilidad de los sistemas y protocolos preexistentes.

Algo que surgió como hecho puntual y de gran relevancia, producto de la necesidad, fue la obligación de sentar en una mesa a dirigentes de espacios marcados por acérrimas posiciones, casi al borde de la incompatibilidad, a elaborar un plan de contención, materializado para describirlo de una  manera, en la forma  de conducir un barco en medio de una tormenta que tenía y nos tiene,  de tripulantes a todos y que hace unos meses, y con temor, pedíamos no naufragar. Por eso, celebramos, en aquel entonces, ver a todo el arco político  parado frente al timón. De la misma manera, quedó plasmado el esfuerzo que tuvieron que hacer muchos dirigentes, quizás por estar forjados en el personalismo inconsciente o por la construcción sectorial y no plural, pero claramente manifestado en cada encuentro, que la incomodidad  por estar sentado en un mismo lugar con sus adversarios políticos, estaba supeditado o postergado  a “resolver esta situación extraordinaria que nos necesita a todos unidos”

¡Que contradictorio! Porque, aunque esta situación logró, reitero, parar frente al timón a representantes de espacios antagónicos, y con perfiles políticos diametralmente opuestos, todos, los que  en un principio, los mirábamos de cerca, celebramos en aquel entonces, “la unidad” (al menos mostrada en los medios).

Unidad, que si uno hace un diagnostico en retrospectiva, dejó en evidencia que aún como sociedad, hablamos de acercamiento, creemos que es la salida, pero solo aplicable a estos casos puntuales y la verdad, es este punto, quizás, uno de los dilemas que primero tendremos que resolver y luego así, exigir el mismo comportamiento a nuestros dirigentes, pero, ¡en todos los temas que hacen al desarrollo y a la visión a largo plazo que debe tener nuestro país! No sólo buscar acercamientos  para abordar una  situación extraordinaria como la pandemia, que por supuesto nos necesita a todos codo a codo, sino con la misma intensidad y decisión, procurar esa misma puesta en común, para abordar cada aspecto estratégico y de planificación de nuestra nación, de nuestra provincia, de nuestra ciudad. Unidad que pueda sentar las bases para que nosotros como sociedad luego podamos -con reglas claras- llevar a cabo nuestro rol particular, al fin y al cabo, es nuestra actividad y nuestro esfuerzo individual, el que día a día se suma en una matriz colectiva y genera precisamente eso… Desarrollo.

Aquí es donde no caer en el fogoneo de la grieta y dejar contentos a todos, se dificulta. Pero creo firmemente que los esfuerzos deben estar dirigidos en escuchar aquellos  reclamos y manifestaciones de una sociedad que está llegando a un punto de no retorno en cuanto al descreimiento y la frustración que la clase política le ha generado por décadas hasta la fecha. 

El desafío será, por lo menos, en aquellos que abrazamos las ideas plurales, de dialogo y de consenso, no claudicar en las demandas que hace hoy, cada sector golpeado por la crisis, escuchar a las entidades e instituciones de nuestra comunidad, aquí es un punto fundamental ya que de la mesa interinstitucional nos nutriremos no solo de los puntos a corregir, sino que surgirán alternativas,  proyectos enfocados desinteresadamente en  trabajar, en sentar, precisamente eso, bases, pilares de construcción política que sólo pueden lograrse de una manera y es a través del acuerdo político, el consenso de ideas y el pacto  social. Pacto al que deben someterse aquellos que sigan este camino. Camino que no será  nada fácil... Se harán presentes  sectores postergados, parte de la sociedad que pedirá autocrítica a los errores del pasado y también estarán ahí, para ser atendidos de manera urgente, aquellos  que han hecho un esfuerzo sobrehumano, en esta época, para mantener vivos sus proyectos, sus vidas mismas. Personas  que no podrán esperar hasta una elección que al fin y al cabo no es más que eso una elección. Lo que demandarán, en la actual dirigencia, es un salto de fe, para sentar estos cimientos, mientras que, democráticamente, ejercemos el derecho sagrado de elegir a nuestros representantes y que encuentren esos cimientos  para construir arriba. No se puede cambiar de dirección cada cuatro años y poner en jaque cada dos a nuestra sociedad. El lector claramente puede deducir que casi no he abordado  el problema económico en parámetros técnicos, sólo porque creo, que en nuestro caso, el problema es político. No es una visión simplista, es tan solo un puntapié inicial para arrancar de una vez, quizás abordando este problema, o ¡al menos intentarlo! Para poder, inmediatamente, allanar el camino para una visión integrada, holística y a largo plazo del desarrollo de nuestro país, de nuestra provincia y de nuestra ciudad.

Comentarios

16/11/2020 | 01:22
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A tu edad pensaba como vos..Hoy me dá pena q mi hijo gaste energias en un país inviable..Manejados por ZURDOS incurables.....VIVA LA LIBERTAD CARAJO...