La República de Macri

viernes, 4 de octubre de 2019 · 19:21

Buenos Aires, 4 de octubre de 2019 - (Por Armando Torres) | Los últimos dos gobiernos, que hundieron al país en una severa crisis socioeconómica, han tenido respaldos formidables en sendos relatos épicos compartidos por sus partidarios, orientados a ocultar los verdaderos rostros de ambas gestiones..

El cristinismo construyó su mito de “gobierno sensible a las necesidades del pueblo” intentando tapar con ese relato lo que en verdad ocurrió en el trasfondo: desarrolló una gestión ineficiente e impregnada de un nivel de corrupción hasta entonces desconocido en el país.

El macrismo, a su vez, a falta de resultados socioeconómicos para exhibir con orgullo –más bien, son vergonzantes- puso su maquinaria de promotores a recortar la figura de Mauricio Macri y la de su gestión como modelos de republicanismo.

Así impulsados, miles de elegantes argentinos se reúnen en estos días en plazas y otros lugares públicos con el alegado propósito de defender “la República”, como si el oficialismo fuera la expresión acabada y excluyente de republicanismo en el país y, mucho más, como si el concepto República pudiera calar hondo cuando la pobreza y el hambre se extienden en gran parte de los hogares argentinos, alcanzando a la mitad de los niños que viven en el país, con lo que esto implica para el destino de la República.

Agraviando a quienes no trabajan –la inmensa mayoría porque no consigue una ocupación digna- y a quienes reciben planes de asistencia, esos perfumados argentinos celebran el republicanismo de quienes modificaron por decreto (N° 1206/16) el art 82 de la ley 27.260 de sinceramiento fiscal (blanqueo de capitales) a fin de alcanzar con el beneficio a familiares del poder que estaban impedidos de hacerlo. Republicanismo puro, un decreto que modifica una ley.

También bajaron a las plazas para festejar el financiamiento la campaña electoral de Cambiemos de la Provincia de Buenos Aires en 2017 con aportantes truchos. Un gesto noble, si los hay; bien republicano. Tanto como, para seguir en el rubro campañas electorales, el uso promocional de bases de datos con información sensible de los ciudadanos -como la de la ANSES- o el descollante financiamiento del ejército de trolls, para campañas sucias y ataque a opositores.

Macri debutó con un tremendo mandoble al republicanismo cuando a menos de una semana de asumir designó a dos miembros de la Corte Suprema de Justicia mediante un DNU, saltando todos los pasos de ley, lo cual fue rechazado por un juez federal que declaró inconstitucionales los nombramientos, expresando entre sus argumentos la necesidad de que “los mecanismos constitucionales” se pusieran “en funcionamiento cuanto antes para frenar esa ilegalidad que afecta principios básicos sobre los que se asienta la República". No fue el único ataque de Macri al republicanismo en el ámbito judicial: baste ver cómo siguió sosteniendo el criterio político y faccioso de su antecesora en la designación y remoción de jueces.

Ni hablar del tratamiento benévolo y aletargado que han tenido las causas que involucran a las empresas de la familia Macri, como las del Correo Argentino, Parque Eólico, Avianca y Peajes.

No fue módico Mauricio Macri en sus ataques al normal funcionamiento de las instituciones, como la pretensión de aumentar tarifas de servicios públicos sin realizar Audiencias Públicas que fue frenada por la Corte que obligó a realizar estos procedimientos. O poner de Ministro de Energía al ex CEO de la filial local de una multinacional petrolera, quien tomó decisiones en el área a favor de esa y otras empresas.

El raid antirepublicano del actual gobierno fue intenso. Recientemente eliminó el IVA a productos de consumo masivo e introdujo cambios en el Impuesto a las Ganancias, en ambos casos quitándole fondos que les corresponden por Ley a las Provincias, lo cual está siendo corregido por la Corte.

Pero pocos de los gestos antirepublicanos de Macri tienen la significación de la designación de una militante propia al frente de la Oficina Anticorrupción, organismo que debe vigilar y eventualmente denunciar ante la justicia el comportamiento de los funcionarios en la gestión. Esto habla de una desvergüenza que nunca aceptarán los partidarios de Cambiemos, así como para el cristinismo la ex presidenta condujo un gobierno sin mácula.

Comentarios

10/10/2019 | 01:31
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Muy atinados comentarios. Duele en el alma que la mayoría social de la Argentina pretende una vez más votar a los narkos y a los chorros más grandes de la historia. Y la ética muchachos'!! Puedo entender hasta el voto a Del Caño, pero votar por cuarta vez a los mafiosos no tiene perdón. Nos merecemos otros 70 años de fracasos, no aprendemos más. De algo estoy seguro, vamos a estar como mínimo 70 años en el subdesarrollo. En diciembre, quizá tengamos menos pobreza que en Alemania.