En la Plaza
Masiva convocatoria para el Ni Una Menos en Chivilcoy
Una multitud marchó alrededor de la Plaza 25 de Mayo. El reclamo volvió a poner en el centro la violencia machista, los femicidios y la falta de respuestas.Once años después de aquella primera movilización nacida tras el femicidio de Chiara Páez, una multitud volvió este miércoles a ocupar las calles de Chivilcoy bajo la consigna de Ni Una Menos. Esta vez, atravesadas por el reciente femicidio de Agostina Vega y Dulce María.
La concentración comenzó en el Monumento a los Fundadores y reunió a más de 600 personas. Mujeres, adolescentes, familias enteras y organizaciones sociales, educativas y políticas marcharon alrededor de la Plaza 25 de Mayo con los tambores del colectivo candombero La Ronda Catonga marcando el pulso de una convocatoria atravesada por el dolor y el hartazgo.
La bandera de Ni Una Menos fue sostenida por referentes sociales, familiares y víctimas de violencia de género. Desde la organización local solicitaron no portar banderas partidarias, dejando que los carteles fueran la expresión central de la jornada.
“Amigo varón, cuando no quieras ser parte del problema, debés convertirte en parte de la solución”.
“Nunca tendrán la comodidad de nuestro silencio”.
“No nací mujer para morir por serlo”.
“Marcho con mi hija, para no marchar por ella”, expresó una mamá sosteniendo a su niña en brazos.
“Hoy grito porque a mi yo de 8 años la callaron”, levantaba una adolescente.
“Justicia por Agostina y Dulce. Si tocan a una, tocan a todas”, decía el cartel que llevaba una nena.
La movilización tuvo uno de sus momentos más conmovedores cuando fueron nombradas las víctimas locales de femicidio: Graciela Alselmo, María Esther Cerco, Rosa Arce, Camila Ferreyra, Paola Repollo, Adriana Gallego, Estela Mena, Viviana Gallo, Paula Amena, Nélida Cartier, Agustina Serrano, Jessica Dos Santos, Estefanía Orlando, Fabiana Burgos, Soledad Carioli y Eugenia Araceli Munie, víctima de violencia vicaria junto a su hijo Itán Gael Quiróz.
También hubo un reclamo por la aparición de Rocío Belén de Martino, cuyo paradero continúa siendo buscado en Chivilcoy.
Durante la lectura del documento y las intervenciones abiertas, gran cantidad de jóvenes tomaron la palabra. Las críticas apuntaron al recorte de programas nacionales de asistencia a víctimas de violencia de género, al funcionamiento de la Justicia y a la falta de respuestas efectivas ante denuncias previas.
Pero el mensaje fue más allá del reclamo institucional. Hubo una idea que atravesó toda la jornada: la violencia machista no es un problema privado. Es una responsabilidad colectiva.
Porque once años después, la consigna sigue vigente.