La ruleta rusa del asfalto

Cuando lo que es totalmente evitable se convierte en “accidente” por la imprudencia al volante

El tremendo siniestro ocurrido el jueves por la mañana en el puente "La Salada" es el reflejo de una alarmante falta de conciencia. Desde un ciclista con una carga inverosímil hasta camiones realizando sobrepasos prohibidos en un lugar crítico; un cóctel de infracciones que expone cómo las malas decisiones humanas configuran una bomba de tiempo en nuestras rutas.

Cada vez que las rutas de nuestra región se convierten en noticia por autos y/o camiones destrozados y sirenas de emergencia, la palabra "accidente" aparece de inmediato de forma casi automática en el vocabulario social. Sin embargo, la ciencia vial y la cruda realidad demuestran que la enorme mayoría de estos hechos no tienen nada de accidentales. Son, en su más pura esencia, la consecuencia directa de decisiones humanas equivocadas, de negligencias naturalizadas y de una absoluta falta de respeto por las normas más elementales de tránsito.

Esta nota surge, precisamente, a raíz del grave siniestro vial ocurrido el pasado jueves por la mañana en el límite entre los partidos de Chivilcoy y Suipacha, sobre el angosto trazado del puente conocido como "La Salada". Pero más allá de los daños materiales, el episodio merece un análisis urgente: el hecho dejó al desnudo una cadena de irregularidades simultáneas que transformaron un sector vial ya de por sí exigente en una trampa mortal.


Un festival de infracciones en un espacio crítico

Para entender el nivel de peligro al que nos exponemos diariamente, basta con desglosar las conductas que técnicos y peritos, como Jorge Lasala, analizan tras el impacto. Lo ocurrido el jueves no fue una fatalidad del destino, sino un combo de imprudencias graves que coincidieron en el mismo tiempo y lugar:

-La temeridad sobre dos ruedas: El detonante de la crisis fue la presencia de un ciclista circulando sobre la cinta asfáltica de la ruta. Como si el solo hecho de andar en bicicleta por un puente estrecho y sin banquina no fuera suficiente peligro, el hombre lo hacía llevando un bolso de un metro cincuenta de ancho. Una carga completamente desproporcionada que anulaba cualquier margen de maniobra y obligaba a los vehículos que venían detrás a invadir el carril contrario para no arrollarlo.

-La impaciencia letal de los gigantes: Ante este obstáculo insólito, la respuesta de quienes manejaban los vehículos de gran porte no fue la precaución, sino la osadía. Dos de los camiones involucrados iniciaron una maniobra de sobrepaso arriba del puente y sobre la doble línea amarilla continua. Violar la prohibición de adelantamiento en un lugar tan cerrado y con vehículos de 40 toneladas es, lisa y llanamente, una ruleta rusa.

Cuando el primer transportista se percató de la movilidad del ciclista sobre el puente clavó los frenos y desató el descalabro. La brusca maniobra defensiva y la falta de una distancia de frenado adecuada por parte de los camiones que venían detrás completaron la fórmula del desastre: un triple choque en cadena y el violento vuelco de una de las unidades.

El peligro invisible de la naturalización del riesgo

En qué momento dejamos de percibir la ruta como un espacio de máximo respeto? La impaciencia cotidiana, el exceso de confianza y el "a mí no me va a pasar" ganan terreno todos los días. Un ciclista que cree que puede transportar un bulto gigantesco por una ruta nacional y choferes profesionales que deciden ignorar la doble línea amarilla en un puente demuestran que el problema no es la infraestructura, sino la conducta.

La física no perdona los errores de cálculo. Un camión cargado requiere metros y tiempo para detenerse, y un volantazo a alta velocidad es una garantía de vuelco. El jueves, milagrosamente, las fuerzas policiales que luego intervinieron para identificar a los involucrados no tuvieron que reportar víctimas fatales. Pero estuvimos a una fracción de segundo de una tragedia de magnitudes irreparables.

Cambiar la conducta para salvar vidas

"Llamar 'accidente' a un hecho que se origina en la violación explícita de las normas de tránsito es eximir de culpa a la irresponsabilidad humana."

La prudencia y el respeto por las señales viales —como la doble línea amarilla— no son un capricho legal: son la única garantía que tenemos para volver a casa sanos y salvos. Lo sucedido en el puente "La Salada" debe funcionar como un espejo incómodo para todos los conductores de la región.

Para que las rutas dejen de ser un escenario de riesgo constante, el cambio debe ser cultural y urgente. Cada vez que nos subimos a la calzada somos responsables del destino de quienes comparten el camino con nosotros. Si no empezamos por transformar esa conducta individual y exigimos verdadera responsabilidad al volante, la próxima vez la suerte no estará de nuestro lado.

Comentarios

2/6/2026 | 23:45
#5
Pero la ruta es un peligro por lo angosto y la velocidad que se circula, nadie respeta las señales y además es un combo de distintos tamaños! Pero también en la ciudad es un desastre con pasar un domingo de tarde por la plaza principal el malón de motos es un desastre!!!
2/6/2026 | 17:36
#4
Art. 9 de la ley de Tránsito: EDUCACION VIAL. Amplíanse los alcances de la ley 23.348. Para el correcto uso de la vía pública, se dispone: a) Incluir la educación vial en los niveles de enseñanza preescolar, primario y secundario; b) En la enseñanza técnica, terciaria y universitaria, instituir orientaciones o especialidades que capaciten para servir los distintos fines de la presente ley; c) La difusión y aplicación permanente de medidas y formas de prevenir accidentes. Para cuando ??
2/6/2026 | 17:14
#3
todo bien con las imprudencias y la bicicleta pero con autovia no ocurria pero los peronistas/kirchneristas se la robaron mil veces, eso si para baez habia miles de millones para hacer rutas que no iban a ninguna parte a ver si publican porque vienen cencurando como locos, acaso miento o agredo a alquien?
2/6/2026 | 15:09
#2
Normalmente no coincido mucho con tus notas, pero en esta no puedo mas que estar de acuerdo en todo.
2/6/2026 | 14:35
#1
Excelente Fernando. Cómo siempre una redacción clarísima y con la sensatez que a gran cantidad de periodistas y otros, les hace falta.
2/6/2026 | 12:45
#0
Quiero creer que el la bicicleta está preso .Lacra irresponsable