Informe especial / seguridad vial
Récord en Chivilcoy: cinco autos destruidos por las llamas en sólo 7 días
La alarmante seguidilla de incendios se concentró entre el 24 y el 30 de abril en los trazados de las Rutas 5, 30 y 51. Pese a la rápida respuesta de los Bomberos Voluntarios de nuestra ciudad, las grandes distancias del casco urbano provocan que las unidades sufran destrucción total antes del arribo de las dotaciones. Crece la incertidumbre sobre las causas de este fenómeno.La seguridad en los corredores viales que rodean a la ciudad de Chivilcoy ha entrado en una zona de profunda incertidumbre. En el transcurso de apenas una semana, la comunidad ha sido testigo de una frecuencia de siniestros poco habitual: cinco vehículos resultaron completamente destruidos por incendios en plena ruta. El fenómeno, que promedia casi un caso por día, arroja datos que invitan a un análisis pormenorizado, yendo mucho más allá del simple desperfecto mecánico fortuito que suele figurar en los partes oficiales.
El registro de los siniestros indica que entre el 24 y el 30 de abril, las llamas consumieron rodados en las Rutas Provinciales 30 y 51, así como en la Ruta Nacional N° 5. El denominador común de estos episodios es la ubicación geográfica: todos ocurrieron a considerables distancias del casco urbano de Chivilcoy, un factor que resulta determinante para el desenlace fatal de cada unidad automotriz.

La distancia: el enemigo invisible de los Bomberos
El cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Chivilcoy ha demostrado, una vez más, una capacidad de respuesta inmediata. Sin embargo, la logística de una emergencia en ruta es implacable. Cuando un incendio se desata en puntos alejados, como los tramos hacia la localidad de Benítez, las cercanías del Puente Salado o los límites con los partidos vecinos, el tiempo de desplazamiento de las pesadas dotaciones permite que el fuego pase de una etapa inicial a una fase de "fuego generalizado" en cuestión de minutos.
Para cuando los servidores públicos logran posicionar las unidades de ataque y desplegar las líneas de mangueras en el lugar, los materiales inflamables de los vehículos modernos -compuestos mayoritariamente por polímeros, plásticos de alta combustión y sistemas eléctricos complejos- ya han sido alcanzados por altas temperaturas. Esto genera que, de manera sistemática, los bomberos lleguen a un escenario de destrucción total. En estos casos, la labor de los voluntarios chivilcoyanos se limita al enfriamiento de la chatarra incandescente y a la prevención de incendios forestales en las banquinas, evitando que el fuego se propague a los campos linderos, pero sin posibilidad alguna de salvar el capital de los propietarios.
Las dudas detrás de los siniestros: Ciudad vs. Ruta
La recurrencia de estos hechos en los accesos y rutas del Partido, en marcado contraste con la casi nula incidencia de incendios dentro de la planta urbana de Chivilcoy, es el punto que más suspicacias genera entre los especialistas. Resulta técnicamente llamativo que en el centro de la ciudad, donde la circulación es mucho más fluida, con constantes frenadas, arranques y un mayor esfuerzo del embrague y el motor en bajas marchas (factores que suelen propiciar recalentamientos), no se registren estos niveles de combustión espontánea.
Esta particularidad ha comenzado a generar una lógica incertidumbre en los peritos y las autoridades locales. Se intenta determinar si estos cinco casos responden estrictamente a fallas mecánicas estructurales derivadas de la mayor exigencia del motor a velocidades de crucero, o si la soledad de la ruta, la falta de testigos presenciales y la demora lógica de los servicios de emergencia podrían estar encubriendo otras intenciones de parte de los propietarios. La ausencia de domos de seguridad o cámaras de vigilancia en tramos críticos de las rutas 30 y 51 dificulta establecer con precisión qué ocurrió en los segundos previos al inicio del primer foco ígneo.
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Cronología de una semana de pérdidas absolutas
El informe de daños materiales en el partido de Chivilcoy durante esta última semana de abril es absoluto y alarmante:
-Viernes 24 de abril: El inicio de la racha ocurrió en la Ruta 30, en la zona del Puente Salado, donde una utilitaria fue devorada por las llamas en minutos.
-Sábado 25 de abril: Jornada de doble salida para los bomberos; primero en el kilómetro 178 de la Ruta 51 y luego en el acceso a la localidad de Benítez, ambos con resultados de destrucción total.
-Martes 28 de abril: Un automóvil Peugeot 207 quedó reducido a cenizas a metros de la rotonda que une las rutas 30 y 51, un punto neurálgico del tránsito regional.
-Jueves 30 de abril: El cierre de esta semana negra fue para otro vehículo de la misma marca, consumido por el fuego cerca de la bajada a San Sebastián, donde debieron trabajar tres dotaciones para controlar la magnitud de las llamas.
Un vacío de respuestas
En todos los casos, los ocupantes -en su mayoría vecinos de nuestra ciudad- resultaron ilesos, logrando descender de las unidades apenas percibieron el olor a quemado. Sin embargo, la acumulación de cinco unidades perdidas en solo siete días marca un récord preocupante para la seguridad vial de Chivilcoy.
Es el estado de las rutas, es la falta de mantenimiento preventivo de los vehículos o estamos ante un fenómeno de otra índole? Mientras las pericias avanzan lentamente, la realidad objetiva indica que circular por las rutas que rodean la ciudad se ha convertido en una apuesta de alto riesgo, donde la distancia se vuelve el mejor aliado de las llamas y el peor enemigo del patrimonio de los vecinos.