Cuatro décadas de versos y tradición

Carlos Marchesini celebra 40 años de trayectoria con un gran homenaje en Chivilcoy

El reconocido payador, figura nacional del género y protagonista habitual del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, será homenajeado este viernes 8 con un espectáculo especial en el Club Recreativo MAPI.
martes, 5 de mayo de 2026 · 08:04

El arte de la payada, una de las expresiones más profundas de la tradición criolla, tiene en Carlos Marchesini a uno de sus representantes más sólidos y respetados. Con 40 años de trayectoria, el payador chivilcoyano será homenajeado este viernes 8 de mayo en una noche que promete emoción, memoria y reconocimiento a una carrera construida con constancia y talento.

El encuentro tendrá lugar desde las 21 horas en el Club Recreativo MAPI (Paso 159), donde además participarán artistas invitados en una velada que busca poner en valor no solo al intérprete, sino también al género que representa. La presentación estará a cargo de Oscar Moreno y José Roldán, dos nombres también vinculados al ámbito folklórico.

Hablar de Marchesini es hablar de una trayectoria que trascendió ampliamente los límites de Chivilcoy. A lo largo de estas cuatro décadas, su voz y su capacidad de improvisación lo llevaron a escenarios de todo el país, consolidándolo como una figura destacada dentro del circuito payadoril. Su estilo, firme en la tradición pero abierto al diálogo con nuevas audiencias, le permitió mantenerse vigente en un contexto donde las expresiones populares buscan constantemente renovarse.

Uno de los hitos más significativos de su carrera es su participación sostenida en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, uno de los eventos más importantes del folklore argentino. Allí, frente a miles de personas, Marchesini ha sabido ganarse un lugar propio, siendo convocado durante varios años consecutivos, lo que habla del reconocimiento alcanzado dentro del ambiente.

El festival cordobés no solo representa una vidriera de alcance nacional, sino también un espacio donde se legitiman las trayectorias. En ese sentido, la presencia reiterada del payador chivilcoyano confirma su peso artístico y su respeto dentro de la tradición oral improvisada.

Pero más allá de los grandes escenarios, su recorrido también se nutre de peñas, encuentros criollos y festivales regionales, donde la cercanía con el público es parte esencial de la experiencia. En cada uno de esos espacios, Marchesini ha reafirmado el valor de la palabra dicha en el momento justo, con la destreza que solo los años de oficio pueden otorgar.

El homenaje por sus 40 años no es solo una celebración individual. Es también una forma de reconocer a la payada como patrimonio cultural vivo, sostenido por artistas que, como él, dedican su vida a mantener vigente una tradición que forma parte de la identidad argentina.

La noche del viernes, en el Club MAPI, será entonces mucho más que un espectáculo: será un encuentro con la historia, con la cultura y con una trayectoria que, desde Chivilcoy, logró proyectarse a todo el país.

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