Casos
El sensor del camión que lo condenó: El falso robo de los pollos
El diablo se esconde en los detalles y son ellos los motivos por los cuales se logró resolver este entramado judicial.Todo comenzó con el clásico relato: ¡Se lo juro, oficial! Una camioneta negra me encerró en el Acceso Oeste. Me bajaron a punta de pistola, se llevaron el camión con las 570 cajas de pollos y me dejaron tirado. ¡Fue un milagro que no me mataran!
Hasta acá, todo suena a una pesadilla, ¿verdad?. Un trabajador víctima de la inseguridad. El problema es que, en el mundo real, los camiones hablan... y este camión gritaba que el fulano estaba mintiendo.
La empresa de rastreo satelital revisó los datos. El camión se detuvo a las 5:14 de la mañana. Según el chofer, ahí fue el robo. Pero hubo un detalle técnico que lo hundió: el sensor de apertura de la cabina nunca se abrió.
Si lo hubieran obligado a bajar, la puerta se habría abierto. El sensor marca que la puerta nunca se abrió en ese lugar. Por lo que se evidenció, que no hubo delincuentes, y no hubo un asalto. Lo que hubo fue una "administración infiel". Usaron un inhibidor de señal para que el GPS desapareciera por tres horas, tiempo suficiente para descargar 11.000 kilos de pollo en otro lugar.
Por no haber "abierto la puerta" -físicamente según el sensor, y metafóricamente con la verdad- la justicia de Mercedes no tuvo dudas.
Además el tipo no sólo tenía este caso. También le debía una explicación a la justicia por una agresión violenta a un vecino en otra provincia. El resultado: Se le acabó la suerte. La pena se unificó y terminó con dos años de prisión de cumplimiento efectivo.
Y la moraleja que nos deja este caso judicial, es que el diablo se esconde en los detalles y son ellos los motivos por los cuales se logró resolver este entramado judicial.
Esta es una reciente sentencia de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal Sala II – Mercedes.