Salud mental
Cuando el conflicto se pone en escena: el psicodrama como herramienta vincular
A través del cuerpo, el juego y la escena, el psicodrama propone abordar conflictos que se repiten y habilitar nuevas formas de estar, decir y vincularse.-El psicodrama es un método que utiliza la dramatización como herramienta central para explorar conflictos, vínculos y el mundo interno. Sin embargo, no se limita a interpretar lo que ya existe, sino que “son las dramatizaciones las que van produciendo devenires en el alma de quienes participan de la experiencia”. En ese sentido, no se trata sólo de comprender, sino de crear nuevos sentidos a partir de la escena.
Así lo explica a LA RAZÓN Alejandro Unzaga, acompañante terapéutico y psicodramatista, con formación en psicología social y psicodrama psicoanalítico grupal, y experiencia en coordinación de grupos comunitarios y dispositivos de salud mental.
Desarrollado por Jacob Levy Moreno y profundizado en Argentina por distintos autores, el psicodrama se consolidó como una práctica grupal donde la escena funciona como unidad de análisis que excede tanto al individuo como al grupo.
A diferencia de otros dispositivos, su rasgo distintivo es la incorporación del cuerpo y la acción. “Mientras que otros espacios trabajan desde el diálogo o la interpretación, el psicodrama invita a dramatizar, a pasar del relato a la escena”, señala. No se trata de representar personajes, sino de poner en juego situaciones propias en un “como si”, donde lo central son los afectos que emergen.
Salir del guión
“Es una experiencia propuesta por Claudia Goggi”, puntualizó sobre el espacio que se coordina en CasaVieja San Luis, Moreno 163, los días jueves, donde plantea una consigna concreta: interrumpir aquello que se repite, “liberarse de la historia que uno se cuenta sobre sí mismo, que suele estar cristalizada y sosteniendo patrones de repetición”.
La idea es correrse de un yo fijo para habilitar otras posibilidades. “Es el juego de ‘otrarse’, de hacerse otro, apostando a la multiplicidad de sentidos y a la invención de nuevas formas de estar, decir y actuar”.
Impacto personal y vincular
“En lo personal, el proceso no apunta a una comprensión racional del conflicto, sino a una experiencia vivencial. A través del cuerpo y la acción, se busca ampliar la espontaneidad, diversificar los roles y fortalecer la capacidad de respuesta frente a situaciones que suelen repetirse”, citó
En el plano vincular, el grupo funciona como un espacio de resonancia. Las escenas de uno movilizan a los demás. De este modo, el dispositivo se convierte en un laboratorio donde se revisan formas de relación que obstaculizan una comunicación más genuina.
Salud mental
El psicodrama forma parte del campo de la salud mental y tuvo un desarrollo temprano en hospitales públicos. Actualmente, se utiliza tanto en espacios terapéuticos como en ámbitos institucionales y comunitarios.
Se recomienda para el abordaje de conflictos vinculares, situaciones de repetición que generan sufrimiento, traumas, duelos, ansiedad, dificultades en la expresión emocional y problemáticas sociales diversas.
El valor del juego
El juego ocupa un lugar central. Es un espacio de “como si”, donde las personas pueden explorar emociones y ensayar respuestas sin las consecuencias de la vida cotidiana.
“El poder transformador consiste en producir nuevas afecciones, experimentar nuevas versiones”, explica Unzaga.
El primer acercamiento
Quienes asisten por primera vez suelen encontrarse con una experiencia movilizadora pero contenida, “no hay juicios ni respuestas cerradas, sino exploración”, ilustró, “en ese proceso, la escena individual se amplifica en el grupo y habilita nuevas miradas. El pasaje de lo individual a lo colectivo permite correrse del lugar de protagonista único y abrir la posibilidad de transformar a través del encuentro con otros”.