Homenaje a la trayectoria
José María Caprara: 45 años de medicina, fe y el compromiso humano
En una emotiva entrevista realizada por “Tito” Salvatore en el programa Caminando por la Vida (Radio Chivilcoy), el reconocido pediatra repasó su trayectoria desde sus inicios en el Hospital Ludovica hasta su rol en la pandemia. Entre lágrimas y anécdotas, el Dr. Caprara recordó sus raíces en el barrio de la zona norte y los valores que forjaron su vocación de servicio.La mañana de Radio Chivilcoy se transformó en un reencuentro de afectos cuando el Dr. José María Caprara se sentó frente al micrófono de "Tito" Salvatore. No fue una entrevista técnica, sino un recorrido por 45 años de profesión que comenzaron formalmente el 11 de marzo de 1981, pero que tuvieron su semilla mucho antes, en una infancia marcada por la fe y la disciplina del trabajo.
De la residencia al Hospital Municipal
Caprara inició su formación en el Hospital Sor María Ludovica de La Plata entre 1980 y 1982. En 1983, llegó al Hospital de Chivilcoy bajo la guía del Dr. Iglesias, a quien recordó con profunda gratitud. "Llegué con el título bajo el brazo y arranqué", recordó el médico. Uno de sus primeros grandes desafíos fue atender a Natalia, quien hoy, con 43 años, estuvo presente en el estudio para dar testimonio: "Hoy no estaría hablando si no fuera por el doctor y lo que la luchó conmigo".
Esa confianza inicial de las familias chivilcoyanas fue el motor de una carrera donde el trato "cariñoso, amable y humano" se convirtió en su sello distintivo. A lo largo de la charla, Caprara recordó que su propia vida fue un milagro: un parto difícil en 1956 donde fue bautizado de urgencia al nacer porque no se sabía si viviría. "Fue mi primera experiencia de Dios", confesó.
El "toque" en la sala COVID
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista fue el recuerdo de su paso como Secretario de Salud de la administración municipal durante la pandemia. Caprara explicó que no podía quedarse detrás de un escritorio: "Sentía algo adentro que me guiaba; soy muy dócil al Espíritu Santo y sentía que tenía que estar ahí".
Disfrazado con el equipo de protección, el doctor entraba a la sala de internación para rezar con los pacientes y brindarles aliento físico. Fernando, un vecino presente en la radio, se fundió en un abrazo con el médico al recordar cómo, estando grave por una neumonía bilateral, Caprara lo acarició y le transmitió confianza. "Lo toqué, lo acaricié y rezamos. No era solo presencia física, era una oración al Padre", relató el pediatra.
Raíces, fútbol y familia
Nacido en la esquina de Avenida Soáres y Buchardo, Caprara creció en el barrio de la zona norte, entre la carpintería de su padre y los juegos en la estación de ferrocarril. De su padre, quien falleció cuando José tenía solo 9 años, heredó el valor de la palabra empeñada y el respeto. "Él decía que al árbol hay que enderezarlo de chiquito", recordó con nostalgia.
Esa disciplina se trasladó al fútbol, su gran pasión. Formado en las inferiores del Club Colón bajo la tutela del "Laucha" Salinardi y el profe Maciano, llegó a jugar en tercera división junto a figuras como Omar Santorelli. Aunque la medicina lo llevó a La Plata a los 17 años, su apellido siguió ligado al deporte local a través de su hijo José Carlos y su sobrino Franco.
Hoy, a pasos de los 70 años, el "Pepe" o "Serapio" —apodos que despiertan sonrisas entre sus conocidos— sigue siendo ese médico que no sólo cura, sino que acompaña. "Dios es amor y uno no tiene más que desbordarlo", concluyó, cerrando una entrevista que, más que un repaso profesional, fue una celebración de la vida en comunidad.