Lic. Sofía de Ariztimuño

Más allá de la dieta: el enfoque ayurvédico en la alimentación y la salud

En un contexto donde el inicio del año reactiva la búsqueda de hábitos saludables, la propuesta de la Licenciada en Nutrición Sofía de Ariztimuño introduce un cambio de enfoque: dejar de pensar la alimentación como una lista de indicaciones generales y empezar a comprenderla como un proceso individual, atravesado por el autoconocimiento.-
martes, 3 de marzo de 2026 · 08:00

Desde su formación en nutrición, Ayurveda y alimentación basada en plantas, sostiene que conocerse no implica saber qué alimentos son saludables en términos universales, sino poder identificar qué resulta saludable para cada persona en el momento presente. “No es lo mismo lo que es saludable para mí hoy que para otra persona. Tiene que ver con registrar cuándo hay hambre fisiológica, cuándo no, y qué tipo de hambre aparece: emocional, visual o bucal”, explica en diálogo con LA RAZÓN.

 

El registro como punto de partida


En ese sentido, el eje se desplaza. Ya no se trata de cumplir con una dieta o responder a normas externas, sino de desarrollar la capacidad de observar: qué alimentos generan energía, cuáles producen pesadez y cómo impacta lo que se come en la digestión, el descanso o la claridad mental.
“El autoconocimiento enseña cuándo, cuánto y qué necesitamos. Incluso el sabor tiene un impacto distinto en el cuerpo y en las emociones”, señala.

 

Reconectar con el cuerpo


Para la especialista, el problema no es la falta de registro sino la desconexión. “Todos tenemos registro, pero muchas veces lo perdimos o aprendimos a no escucharlo. La posibilidad de reconectar está”, afirma.
Desde el Ayurveda, ese proceso se trabaja con herramientas concretas: reconocer las sensaciones de hambre y saciedad, observar cómo se siente el cuerpo después de comer y practicar la atención plena.
“Cuando hay presencia, la elección surge desde lo que sentimos y no desde una regla externa o una lucha interna”, describe.

 

No todos necesitamos lo mismo


Otro de los pilares del Ayurveda es la comprensión de la constitución individual, conocida como dosha. Lejos de una clasificación rígida, se trata de entender tendencias.
“Hay cuerpos más variables e irregulares, otros más intensos y con digestión fuerte, y otros más estables y lentos. Esto influye en qué alimentos equilibran y en las necesidades de cada persona”, explica.
En ese marco, subraya que no existe una única forma correcta de alimentarse. “Lo que hoy me equilibra, quizás mañana no. Entender esto afloja la exigencia y habilita una forma de cuidado más individualizada”, agrega.

 

Ritmos biológicos y fuego digestivo


El Ayurveda pone el foco en vivir en coherencia con los ritmos naturales del cuerpo. Uno de los conceptos centrales es el “fuego digestivo”, que alcanza su mayor intensidad hacia el mediodía.
“Al mediodía nuestro poder digestivo está más fuerte y más encendido, por eso se recomienda priorizar el almuerzo como la comida principal del día”, explica. También sugiere evitar cenas tardías o muy pesadas y generar pausas durante la jornada.
“El inicio del día impacta en cómo continúa, y ese comienzo también se construye desde la noche anterior”, señala.

 

Pequeños cambios, impacto real


La propuesta no apunta a transformaciones drásticas sino a hábitos simples y sostenidos. Escuchar el cuerpo, respetar los ritmos y observar las respuestas individuales.
“No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de generar pequeñas acciones y ver qué pasa. El cuerpo no necesita perfección, necesita presencia, ritmo y escucha”, concluye.

 

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