Reclamo de vecinos
Basurales clandestinos se multiplican en la periferia
Habitantes de Chivilcoy advierten por la formación constante de minibasurales a cielo abierto. Uno de los focos se ubica en avenida Lisandro de la Torre, entre Juan Manuel de Rosas y la calle 102, donde aseguran que los reclamos se repiten desde hace años sin respuestas definitivas.La acumulación de residuos en distintos sectores de la periferia volvió a encender la preocupación de vecinos que conviven a diario con minibasurales formados de manera clandestina. Bolsas con desechos domiciliarios, restos de poda, escombros y hasta muebles en desuso aparecen arrojados a cielo abierto, generando malos olores, proliferación de insectos y un riesgo sanitario permanente.
Uno de los puntos conflictivos se encuentra sobre la avenida Lisandro de la Torre, entre Juan Manuel de Rosas y 102, donde la escena se repite con frecuencia. Quienes residen en la zona señalan que, cada vez que el lugar es limpiado, al poco tiempo vuelve a llenarse de basura. “Se llevan todo y a la semana ya está igual”, describen con cansancio.
El problema, explican, no es nuevo. Según relatan, desde hace años presentan reclamos formales para que se refuercen los controles y se implementen medidas de prevención, pero aseguran que las respuestas son insuficientes. La falta de vigilancia y de sanciones favorece que personas arrojen residuos sin considerar que a pocos metros hay viviendas familiares.
Además del impacto visual, el basural improvisado trae consecuencias directas para la salud y la calidad de vida. Presencia de roedores, moscas y humo por quemas ocasionales es una postal que se repite casi a diario.
La situación se repite también en otros barrios alejados del centro. Los minibasurales se van multiplicando como puntos alternativos de descarte ilegal, pese a que a pocas cuadras funciona el basural municipal. Esa cercanía, paradójicamente, no evita que muchas personas opten por arrojar los residuos en esquinas o terrenos baldíos, generando focos contaminantes dispersos.
Frente a este escenario, los vecinos reclaman mayor presencia municipal, controles periódicos, señalización, campañas de concientización y sanciones para quienes arrojen basura. Sostienen que la limpieza aislada no alcanza si no se ataca el problema de fondo.
Mientras tanto, el paisaje de bolsas rotas y desperdicios acumulados vuelve a instalarse una y otra vez, convirtiendo a estos sectores en verdaderos basurales a cielo abierto y profundizando una problemática ambiental que, advierten, crece sin una solución definitiva a la vista.