El día después
“Nadie baja los brazos”: el Aeroclub Chivilcoy trabaja para recomponerse
Tras la tormenta del viernes 30 de enero, con características de tornado, el Aeroclub Chivilcoy inició tareas de reparación y evaluación de daños en su predio sobre la Ruta Nacional 5. Su presidente, Sebastián Benítez, detalló el impacto del fenómeno, las prioridades inmediatas y las gestiones en marcha para sostener el funcionamiento de la institución.-Con los daños ya visibles y el impacto inicial asimilado, el Aeroclub Chivilcoy transita las horas posteriores al fuerte temporal que azotó la ciudad el viernes 30 de enero. El fenómeno, identificado como un reventón —una corriente de aire descendente muy intensa que baja de una nube de tormenta (cumulonimbus) y se expande horizontalmente al tocar tierra, provocando vientos destructivos que pueden superar los 200 km/h, durando entre 5 y 30 minutos— dejó importantes consecuencias en la infraestructura del predio ubicado sobre la Ruta Nacional 5, pero también activó una rápida respuesta interna.
“Nadie baja los brazos, ni la comisión ni los privados que están dentro del club”, afirmó el presidente de la institución, Sebastián Benítez, en contacto con LA RAZÓN, al describir el escenario del día después. Desde las primeras horas posteriores a la tormenta, socios y autoridades comenzaron con las tareas de ordenamiento, reparación y evaluación de los daños.
Reparar y aprender
Entre los sectores más afectados se encuentran techos, portones y áreas operativas clave. Benítez explicó que si bien las estructuras principales de los hangares resistieron, los portones no cumplieron con lo esperado. “Los hangares fueron diseñados para soportar vientos de más de 180 kilómetros por hora. La estructura respondió, pero fallaron los portones. Ahí encontramos el error, lamentablemente a partir de la práctica”, señaló.
Ese diagnóstico obligó a replantear parte de la infraestructura. “Hay que reformar portones, sistemas de cierre, trabas y correderas. Todo eso implica una inversión importante que ahora es prioritaria”, explicó.
Daños materiales y evaluación permanente
El temporal también provocó la caída de árboles añejos, daños en el sistema de alumbrado interno y afectaciones en distintas áreas del predio. En cuanto a las aeronaves, el presidente del Aeroclub confirmó que sufrieron golpes producto del movimiento generado por el viento. “Fueron golpes menores, aunque ningún golpe en un avión es menor”, aclaró.
En este contexto, las tareas se concentran en dejar el predio en condiciones seguras y operativas, mientras se avanza con la revisión técnica de cada sector afectado.
Proyectos en pausa y prioridades urgentes
El impacto del reventón llegó en un momento de crecimiento para la institución. “Estábamos juntando dinero para terminar la sala de pilotos, con la idea de reabrir la escuela, y también para mejorar la seguridad del sector de combustible”, explicó Benítez. Sin embargo, esos recursos deberán destinarse ahora a la recomposición de los daños.
“Todo ese dinero que estaba pensado para crecer hoy tiene que ir a reparar. Es un golpe duro, pero no queda otra”, resumió.
Gestiones y pedido de acompañamiento
Benítez también se refirió al esquema institucional del Aeroclub, donde conviven el funcionamiento del club y la administración del aeródromo, este último bajo jurisdicción provincial. “Los fondos del aeródromo no alcanzan para cubrir este tipo de daños, y el club termina poniendo dinero que después no recupera”, explicó.
En ese marco, confirmó que mantienen conversaciones con el Municipio para gestionar asistencia económica ante la Provincia. “Un subsidio provincial sería fundamental para poder seguir funcionando y no frenar el crecimiento”, sostuvo.
Una institución de pie
Más allá de los daños, Benítez remarcó un dato clave: no hubo personas heridas. “Había gente en el club en ese momento. Mientras pasaba la tormenta me iban contando cómo se rompían las cosas y fue terrible, pero por suerte solo fueron daños materiales”, recordó.
Con el predio en proceso de recomposición y el acompañamiento de socios y privados, el Aeroclub Chivilcoy encara el después del temporal con una premisa clara: ordenar, reparar y seguir adelante.