Casos
Una pelea de tránsito terminó en homicidio
Para el Ministerio Público Fiscal: "No fue una pelea, fue una ejecución" Para la acusación fiscal, no hay grises cuando la fuerza física se utiliza para arrebatar una vida.Una pelea de tránsito, terminó a los golpes de puño y con un muerto. La tragedia de Berazategui no terminó en el asfalto. Ahora, el escenario se traslada a la fiscalía, donde el destino del "motoquero" se debate entre la máxima severidad de la ley y los atenuantes de un momento de locura. Estas son las dos versiones que hoy se enfrentan en el expediente. Para el Ministerio Público Fiscal: "No fue una pelea, fue una ejecución" Para la acusación fiscal, no hay grises cuando la fuerza física se utiliza para arrebatar una vida. Y su argumento central será: "Estamos ante un homicidio simple. El imputado no solo golpeó; continuó el ataque cuando la víctima ya no representaba una amenaza. Hubo un desprecio total por la vida ajena".
Al utilizar el casco como arma o aplicar golpes en zonas vitales, el agresor sabía que el resultado muerte era una posibilidad cierta. Eso en derecho se llama dolo directo.
En breve solicitará la prisión preventiva, argumentando que “alguien que reacciona así por un roce de tránsito es un peligro para la sociedad y existe un riesgo procesal evidente si recupera la libertad”. Con frases rimbombantes como: "La calle no es un ring y un desacuerdo de tránsito no otorga licencia para matar. La justicia debe ser ejemplar para frenar la barbarie al volante". — Postulará la Fiscalía.
Desde el otro lado del pasillo, el Abogado Defensor intenta humanizar al victimario y bajar los decibeles de la calificación legal, buscando una salida que evite las décadas de prisión e intuyo que sostendrá: "El imputado no es más, que un hombre común desbordado por la emoción". Poniéndome en el rol, dirá: "Hablamos de un homicidio preterintencional. Mi asistido tuvo la intención de lesionar, de defenderse en una riña, pero nunca de causar la muerte. El resultado fue un accidente trágico, no un plan criminal".
Basará la defensa en el estado de ánimo: "El joven venía de una jornada laboral agotadora. Hubo una provocación previa del automovilista. Estamos ante un cuadro de emoción violenta, donde el freno inhibitorio se rompió por el estrés del momento". Y la muy probable estrategia será: "Pediremos el cambio de carátula y el arresto domiciliario. Mi cliente no tiene antecedentes, tiene familia y un trabajo estable. No es un asesino, es un ciudadano que tuvo un pésimo día con un final fatal". "Condenarlo por homicidio simple es ignorar el contexto de la riña. Fue un desenlace desgraciado que mi cliente lamenta profundamente". — Postura de la Defensa.
Ahora los dejo a ustedes en el rol de jueces, impondrán lo que crean es el Veredicto Social. Para ustedes: ¿Fue un asesino al acecho o un hombre que perdió el control? La diferencia, para el Código Penal, oscila entre los 3 y los 25 años de cárcel.