Infraestructura y transporte
Las licitaciones para modernizar la red vial nacional: la Ruta 5, en el centro de las expectativas
Dentro del plan de concesión de rutas nacionales, el Ejecutivo llamó a licitar tramos clave de la Red Federal de Concesiones, incluida la Ruta Nacional 5 que cruza Chivilcoy, pese a que los pliegos no contemplan por ahora la transformación en autopista.El Gobierno nacional dio un nuevo impulso a un plan de largo alcance para concesionar y modernizar la red de rutas nacionales, mediante licitaciones públicas que buscan atraer inversión privada y potenciar la infraestructura vial del país. La iniciativa enmarca lo que se denomina la Red Federal de Concesiones (RFC), un esquema por etapas para concesionar miles de kilómetros de corredores estratégicos.
Mediante la Resolución 1843/2025, publicada en el Boletín Oficial, se formalizó el lanzamiento de la Etapa II de la RFC, que incorpora a la Licitación Pública Nacional e Internacional casi 1.900 kilómetros de rutas, entre ellas tramos de la Ruta Nacional 5, junto a otras arterias como la 3, 205 y 226.
El anuncio busca avanzar en la concesión de corredores viales sin subsidios directos del Estado, con la expectativa de mejorar la gestión, mantenimiento y operación de vías que concentran buena parte del tránsito nacional. Según el plan oficial, esta segunda etapa forma parte de un esquema mucho más amplio de concesiones y obras que, en su conjunto, abarcan buena parte de la red nacional.
¿Qué significa la licitación para la Ruta 5?
La Ruta Nacional 5 es una arteria fundamental que une la Ciudad de Buenos Aires con la provincia de La Pampa y constituye un eje clave para la conectividad del noroeste bonaerense. Históricamente fue considerada estratégica tanto para el transporte de cargas como para el tránsito de pasajeros a lo largo de grandes extensiones del interior del país.
En el contexto de la nueva ronda de licitaciones, el ministro de Economía, anunció la licitación del llamado Tramo Pampa, que incluye más de 500 kilómetros de la RN 5 entre Luján y Santa Rosa. Sin embargo, la convocatoria no prevé -al menos en los términos iniciales difundidos- la transformación de la ruta en una autovía o autopista en todo su recorrido, sino que apunta principalmente a su mantenimiento, administración y la posible instalación de peajes bajo régimen de concesión.
La decisión de no incluir obras de ampliación o duplicación de calzada en los pliegos de concesión ha generado inquietudes entre sectores que reclaman mejoras más profundas en la traza. Para muchos usuarios y organizaciones autoconvocadas, la 5 sigue siendo una ruta con puntos críticos de seguridad vial y un corredor cuya modernización —en forma de autovía, con calzadas separadas y mayor capacidad— es un objetivo pendiente desde hace años.
Señales de obras concretas y reactivación
Más allá del esquema de concesiones, el propio Organismo Vialidad Nacional informó avances puntuales en la transformación de la Ruta 5 en autopista en sectores específicos. Por ejemplo, se retomaron tareas de duplicación de calzada y obras vinculadas entre Mercedes y la Variante Suipacha, incluida la construcción de puentes y mejoras de accesos, con una inversión superior a los $11.600 millones. Estas obras se presentan como parte de esfuerzos por elevar la seguridad vial y reducir tiempos de viaje en tramos con gran flujo de tránsito pesado.
Debate sobre el modelo de licitación
El plan de concesiones refleja un cambio en el modelo tradicional de obra pública: el Estado propone transferir a operadores privados funciones de gestión, mantenimiento y explotación mediante peajes, con la promesa de eficiencia e inversiones sin subsidios fiscales. El esquema, sin embargo, ha sido objeto de debate. Críticos advierten que, en ausencia de compromisos claros de inversión para ampliación o modernización (como la transformación de rutas en autovías), la concesión podría limitarse a tareas de mantenimiento con peajes más visibles para los usuarios.
Para localidades del interior, como Chivilcoy, que se ubican sobre la traza de la RN 5, la expectativa sigue siendo alta. La posibilidad de contar con una infraestructura moderna mejoraría tanto la seguridad vial como la competitividad logística de industrias y producción agropecuaria de la región. No obstante, las demandas por una autovía completa siguen vigentes entre vecinos, usuarios y autoridades locales, que consideran a la 5 un corredor esencial para el desarrollo regional.
Hacia adelante
El proceso de licitación de la RFC continuará desplegándose en distintas etapas, con adjudicaciones y pliegos que podrían ampliarse a lo largo de este año. En paralelo, la supervisión de Vialidad Nacional y la ejecución de obras puntuales en sectores críticos serán factores clave para medir los avances reales en la mejora de la red vial.
Para los usuarios de la Ruta 5, y las comunidades que dependen de ella, el desafío estará en equilibrar el mantenimiento y la gestión eficiente con la necesidad histórica de transformar la ruta en un corredor más seguro, moderno y ágil, capaz de responder a las exigencias del transporte actual y del futuro.