Malestar vecinal por tasas y servicios urbanos
Vecinos cuestionan el incremento del ABL y la falta de limpieza en la ciudad
Desde enero rige la actualización de la Tasa por Alumbrado, Barrido y Conservación de Calles, con un aumento estimado en torno al 30%. Frentistas expresan su descontento por el impacto en el bolsillo y denuncian deficiencias en la recolección de residuos, el barrido y el mantenimiento de distintos sectores de Chivilcoy.El aumento en la Tasa por Alumbrado, Barrido y Conservación de Calles (ABL) ya se encuentra vigente en Chivilcoy y comenzó a reflejarse en las boletas correspondientes al mes de enero. La actualización fue establecida en la Ordenanza Impositiva 2026, aprobada por el Concejo Deliberante a fines del año pasado, y contempla un incremento que, según estimaciones oficiales y comparaciones con el ejercicio anterior, ronda el 30%.
La aplicación del nuevo cuadro tarifario generó un fuerte malestar entre vecinas y vecinos, quienes aseguran que el incremento no se corresponde con la calidad de los servicios que se prestan actualmente en distintos puntos de la ciudad.
“Pagamos más, pero la ciudad está cada vez más sucia”, manifestó una frentista consultada por este medio. Reclamos similares se repiten en diferentes barrios, donde se observan calles sin barrido, acumulación de residuos, restos de poda y contenedores desbordados, además de demoras en la recolección domiciliaria.
De acuerdo a los testimonios recogidos, en varios sectores la recolección no estaría cumpliéndose “en tiempo y forma”, lo que genera preocupación no sólo por una cuestión estética, sino también sanitaria. Vecinas y vecinos advierten la presencia de malos olores, proliferación de insectos y el riesgo que implica la basura acumulada durante varios días.
“Hay zonas donde directamente no pasa el barrido, y en otras el camión recolector aparece de manera irregular. Sin embargo, el impuesto aumenta igual”, expresó otro contribuyente, visiblemente molesto por la situación.
El descontento también se vincula con el estado general de la ciudad, donde se observan calles deterioradas, falta de mantenimiento en espacios públicos y una sensación de abandono en algunos barrios periféricos. Para quienes abonan mensualmente el ABL, la tasa debería traducirse en una contraprestación concreta y visible, algo que —según afirman— hoy no estaría ocurriendo.
Desde el Municipio se argumenta que la actualización de las tasas responde al aumento de los costos operativos, combustible, mantenimiento de maquinaria y salarios, en un contexto inflacionario que impacta de lleno en la prestación de los servicios públicos. No obstante, ese razonamiento no alcanza para disipar el enojo de un sector importante de la comunidad.
Vecinas y vecinos también remarcan que el incremento llega en un momento complejo para muchas economías familiares, donde el ajuste de tarifas, impuestos y servicios básicos presiona cada vez más el presupuesto mensual. En ese marco, sostienen que cualquier aumento debería venir acompañado de mejoras visibles y sostenidas en la prestación de los servicios.
“Si el ABL sube, lo lógico es que la ciudad esté más limpia, que el barrido sea regular y que la basura no se acumule. Hoy eso no está pasando”, señalaron.
El reclamo se replica tanto de manera informal en los barrios como a través de redes sociales y mensajes a medios locales, donde se multiplican las imágenes de calles sucias, contenedores colmados y residuos sin recoger.
Mientras tanto, el aumento ya se encuentra plenamente vigente y los contribuyentes deben afrontar los nuevos valores, en un contexto de creciente disconformidad social que pone nuevamente en debate la relación entre la carga impositiva y la calidad de los servicios públicos en la ciudad.