Tarifazo y arsénico: El brindis amargo de ABSA para Chivilcoy en 2026
Mientras el ITBA confirma niveles de arsénico por encima de lo legal y la Corte Suprema exige agua segura, la empresa provincial responde con un ajuste del 40% y subas bimestrales.Mientras los vecinos de Chivilcoy siguen abriendo sus canillas con el temor de consumir niveles de arsénico por encima de lo permitido, la empresa Aguas Bonaerenses (ABSA) ha decidido que la solución a sus problemas financieros es cargar el peso sobre el bolsillo del usuario. En un escenario de desinversión palpable y promesas judiciales incumplidas, la prestataria confirmó un aumento inicial del 40% para la tarifa residencial a partir de febrero.
El precio de un servicio tóxico
El contraste es alarmante. Por un lado, una medición actualizada del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) confirma que el agua en Chivilcoy contiene niveles de arsénico que superan ampliamente los estándares de salud. Por el otro, la realidad administrativa: en agosto de 2025, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó un fallo que obliga a ABSA a garantizar agua potable segura.
¿La respuesta de la empresa? Silencio operativo sobre las obras de potabilización y un anuncio ruidoso sobre las nuevas tarifas.
Anatomía del Ajuste: ¿Cuánto pagaremos?
El incremento no es un hecho aislado, sino el inicio de una escalada. La boleta promedio saltará de los actuales $13.700 a $18.410 mensuales. Sin embargo, el esquema está diseñado para castigar con mayor fuerza a ciertos sectores:
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Usuarios Residenciales: Ajuste inicial del 40%. Viviendas con mayor valuación fiscal verán facturas que trepan desde los $36.895 hasta los $51.650.
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Comercios e Industrias: El golpe es más severo, con un ajuste del 72%, llevando el módulo de facturación de $255,79 a $440,74.
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Ajustes "Goteo": Tras el salto de febrero, se aplicarán aumentos bimestrales automáticos basados en el Índice de Salarios y el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM).

Nota sobre la implementación: Aunque el aumento rige técnicamente desde febrero, debido a los ciclos de facturación de la empresa, los vecinos verán el impacto real (con retroactivos) recién en las boletas de abril.
La Defensa de ABSA: Números que no calman la sed
Durante las audiencias públicas en La Plata, las autoridades de la empresa, encabezadas por Hugo Obed, intentaron justificar el tarifazo alegando un retraso histórico. Según ABSA, sus costos operativos aumentaron un 4.144% desde 2018, mientras que la tarifa solo subió un 1.499%.
Para intentar mitigar las críticas, la empresa enumeró inversiones millonarias:
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$33.413 millones en plantas potabilizadoras.
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$64.851 millones en tratamiento de efluentes cloacales.
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$32.863 millones en nuevas redes.
Sin embargo, para el ciudadano de Chivilcoy, estas cifras son abstractas. La realidad material es que el fallo de la Corte Suprema sigue siendo "letra muerta" y el arsénico sigue presente en las copas de cada mesa. La comparación de la empresa con AySA (donde el metro cúbico cuesta casi cuatro veces más) suena a consuelo cínico cuando lo que se discute no es solo el precio, sino la potabilidad.
Un futuro de "Ajuste Permanente"
El nuevo sistema de actualización bimestral asegura que ABSA no pierda contra la inflación ni contra las subas salariales. Lamentablemente, no existe un mecanismo similar que asegure que el nivel de arsénico baje con la misma velocidad con la que suben las boletas.
En Chivilcoy, el agua libre de veneno sigue siendo una deuda pendiente que, a partir de febrero, será bastante más cara de pagar.