Centro histórico de la ciudad
Comenzó la demolición de la casona emblemática del siglo XIX
El edificio ubicado en la calle Pellegrini, frente a la Plaza 25 de Mayo, comenzó a ser desmantelado ante la preocupación de preservacionistas. Exigen que, al menos, se conserve la fachada para proteger la identidad visual del centro de la ciudad.La mañana de ayer marcó el inicio de lo que el grupo MOACH (Patrimonio Histórico de Chivilcoy) califica como una nueva pérdida irreparable para la memoria colectiva local. Una cuadrilla de trabajadores, resguardada tras una rafia verde, comenzó las tareas de picado y demolición en la estructura superior de un edificio histórico situado sobre la calle Pellegrini, en pleno corazón de la ciudad. El hecho encendió las alarmas, ya que el inmueble se encuentra dentro del área denominada "Centro Histórico", protegida por el Código de Zonificación aprobado en 2024, el cual prohíbe modificaciones que alteren las fachadas en el primer anillo circundante a la Plaza Principal.
Desde la agrupación MOACH señalan que se trata de una construcción de estilo italianizante que data de la década de 1870, lo que la posiciona como una de las edificaciones más antiguas del distrito, posiblemente contemporánea o incluso anterior a la Iglesia Mayor. Según los registros históricos, el lote perteneció originalmente a Philippe Bonnel, uno de los pioneros franceses de la comunidad, y fue hogar de personalidades destacadas como Antonio Fagnani —cuya joyería funcionaba allí en 1909— y la familia del reconocido farmacéutico Gastón Fagnani. En décadas más recientes, el edificio albergó a tiendas populares como "Las Malvinas" y "Etam", formando parte inseparable del paisaje cotidiano de los chivilcoyanos.
Identidad versus modernidad
La profesora Mirta Santucci, integrante de la agrupación, lamentó el avance de esta "ola demoledora" que parece haberse instalado en Chivilcoy. Para la especialista, la modernidad no debe ser sinónimo de desaparición: "No hablamos de quedarnos en el tiempo; la modernidad puede convivir con estos testimonios para evitar la sensación de que la ciudad se desvanece junto con su pasado", expresó.
Ante la inminencia del avance de la obra, el reclamo se centra ahora en una solución conciliadora. En este sentido, la docente aporta el concepto de “fachadismo”. Esta práctica arquitectónica consiste en conservar la "máscara" exterior del inmueble mientras se reconstruye el interior para nuevos usos. Aunque es una técnica criticada por algunos por su carácter superficial, en contextos de tensión entre la propiedad privada y el interés público, permite preservar la imagen urbana y la volumetría de la plaza. Esto es especialmente crítico en este sector de Chivilcoy, que desde 2010 contiene cuatro Bienes Históricos Nacionales: la Plaza 25 de Mayo, el Monumento a Pellegrini, la Iglesia Nuestra Señora del Rosario y el Palacio Municipal.
Un paso necesario
La polémica también puso de manifiesto lo que considera una deuda administrativa del municipio. Si bien el Código de Zonificación de 2024 contempla la protección del patrimonio, la implementación plena de la norma depende de un preinventario y catalogación de inmuebles que aún no ha sido finalizado y que además exige fondos económicos. Para MOACH, terminar este relevamiento es crucial para evitar que la desidia o la conveniencia inmobiliaria sigan destruyendo la riqueza cultural de la ciudad.
El llamado a las autoridades es urgente: conformar la Comisión establecida en el Código Urbanístico y dictar las normas de protección definitivas. "No sólo perdemos un edificio: perdemos memoria, identidad y responsabilidad pública", concluyó Santucci.
Arq. Gabriela Arias
Por su parte, otra de las integrantes del grupo MOACH, se refirió a la compleja situación legal que rodea la demolición de la casona de la calle Pellegrini. Arias fue contundente al explicar el vacío administrativo que impide una protección efectiva: “Normativa que ampare existe; hay un Capítulo 9 en el nuevo Código de Zonificación dedicado exclusivamente al patrimonio, pero el problema es que su aplicación depende de una herramienta básica que hoy no existe: el inventario”.
La profesional recordó que la base de este catálogo comenzó a gestarse hace una década. “En 2015 y 2016, los arquitectos relevamos 700 parcelas en un trabajo financiado por el Colegio de Arquitectos Distrito 5. Luego se aprobó una ordenanza promovida por las concejalas Varela y Montes, pero desde entonces el inventario está frenado. Ni el Ejecutivo ni el Concejo Deliberante promovieron la segunda etapa, que es el catálogo preventivo”.
Advirtió que, sin ese relevamiento detallado, es imposible aplicar la ley con criterio. “El inventario es el que determina, lote por lote, qué tipo de protección merece cada edificio. No es lo mismo proteger la Iglesia Mayor que esta casona; cada una tiene valores distintos. Si no tenés esa herramienta de base, la normativa se vuelve laxa o poco clara”.
Finalmente, la arquitecta aclaró las limitaciones del grupo MOACH ante la justicia: “Como el grupo no tiene personería jurídica, no podemos hacer presentaciones legales. Sólo nos queda la carta de opinión como vecinos. Lamentablemente, detrás de la fachada ya está todo demolido; cuando no hay claridad en las herramientas de gestión, ya no hay nada que hacer”.