Cultura
DelOeste Art. y SEP Filial Chivilcoy - Reseñas literarias
Reseña de la escritora/ poeta, abogada y docente Catalina Boccardo sobre el libro "Las nupcias del jardín" de Mirta Venezia - Ediciones El Mono ArmadoLA VIDA PUEDE SER ESTE JARDÍN
Catalina Boccardo
Al final del sufrimiento
me esperaba una puerta.
Louise Glück
El ramo floral de la imagen de tapa como de quien se casa en el más allá. Una mujer sin su rostro y de porte lúgubre. Ya en el prólogo, Edda Sartori interpreta al rito de las nupcias, en sus posibilidades simbólicas y místicas alrededor de esa idea. La impronta metafísica y hasta onírica de un libro que posee, también, poemas profanos, cuerpos que caen, se entrechocan, transforman esta misma tierra sobre la que andamos.
Venezia cuida de tocar cada elemento de un jardín; roza sus piedras y sus arbustos y, cuando poda las diferentes capas, hay muertos y por nacer. ¿Todo vendría del mismo lugar? ¿Es la clave de los camposantos y de cualquier jardín a lo largo de nuestra existencia? La literatura cargada de estos espacios no hace más que indagar eternamente en ellos. Y los lectores nos acomodamos en la profundidad del día y de la noche. Acunados y expectantes como flores de durazno o ramas u hormigas. Conocemos así el cosmos de nuestros servicios orgánicos. Oler, absorber, tragar, expulsar.
Quizá el capítulo La caída me permita ilustrar esta (otra) concepción posible de tanto poetizado en Las nupcias del Jardín:
fue un amor oscuro
brutal
recogimos los frutos de la maravilla
todavía estoy amortizando el precio
de estas criaturas de mí
(…)
no se puede limpiar
es gruesa la herida
me dejo llevar por el río
para que sane
me debato ida y vuelta
aturdida
no llego nunca al cauce
no llego
hay un cordón que anuda la garganta
los hijos tirados de mí
boca abierta de sed o frío
pegado como un cuerpo
el cansancio del parto
(…)
qué ha sido de la casa
temblor de ventanas
-polvo que sopla-
no hay cortinas ni jardín
sólo una hornalla esgrime
la estatura del dolor
(…)
Esta lírica del sufrimiento retuerce significados del poemario. En estado de alerta, lo dolorosos que pueden ser ciertos momentos para la siquis y la carne. Alguien mira para aquí y para allá: lo poblado se convierte en desértico. O en jaula.
una parte de mí quiere salvarse
huye por los pasadizos donde sueltas a los toros
huye para no se aniquilada
otra parte de mí no quiere salvarse
equivoca el escenario
(…)
Un escenario remite a la ficción. O a la mezcla de ésta con la realidad dura: hice la jaula para vivirme. Luego, la poeta finaliza el poema: de un sorbo crecí/ náufraga de mala vida.
Venezia se sumerge al borde del ahogamiento, y sale a flote casi sin respirar. He traspasado todos los umbrales/ En busca de la fe que me quitaron.
Encuentro en su lírica la sequedad de ciertas poetas hablantes de las mujeres que gestan otras vidas, de eso casi intransmisible (si bien, nuevamente, lo terrenal deviene en aéreo o místico: la vida es/ ciprés o niño/ sólo relumbra/ en las alturas). Pienso (de nuevo) en El iris salvaje: Terrible sobrevivir/ como conciencia, / sepultada en tierra oscura.
En esta botánica, los seres pensantes y sensoriales padecen, aman y renacen, capítulo a capítulo de un devenir existencial.
Agosto de 2025.
/
Las nupcias del jardín, Mirta Venezia (Ediciones El Mono Armado, 2025).
Colección: Marcos Silber.
Diseño de interior y tapa: Alejandro Juárez.
Imagen de tapa: Mauricio Cappiello.