Cultura

DelOeste Art. y SEP Filial Chivilcoy - Reseñas literarias

Reseña de la escritora/ poeta, abogada y docente Catalina Boccardo sobre el libro "Las nupcias del jardín" de Mirta Venezia - Ediciones El Mono Armado
jueves, 21 de agosto de 2025 · 22:20

LA VIDA PUEDE SER ESTE JARDÍN

                                       Catalina Boccardo

                                                                                                              Al final del sufrimiento

                                                                                                              me esperaba una puerta.

                                                                                                                               Louise Glück


El ramo floral de la imagen de tapa como de quien se casa en el más allá. Una mujer sin su rostro y de porte lúgubre. Ya en el prólogo, Edda Sartori interpreta al rito de las nupcias, en sus posibilidades simbólicas y místicas alrededor de esa idea. La impronta metafísica y hasta onírica de un libro que posee, también, poemas profanos, cuerpos que caen, se entrechocan, transforman esta misma tierra sobre la que andamos.

Venezia cuida de tocar cada elemento de un jardín; roza sus piedras y sus arbustos y, cuando poda las diferentes capas, hay muertos y por nacer. ¿Todo vendría del mismo lugar? ¿Es la clave de los camposantos y de cualquier jardín a lo largo de nuestra existencia? La literatura cargada de estos espacios no hace más que indagar eternamente en ellos. Y los lectores nos acomodamos en la profundidad del día y de la noche. Acunados y expectantes como flores de durazno o ramas u hormigas. Conocemos así el cosmos de nuestros servicios orgánicos. Oler, absorber, tragar, expulsar.

Quizá el capítulo La caída me permita ilustrar esta (otra) concepción posible de tanto poetizado en Las nupcias del Jardín:


fue un amor oscuro

brutal


recogimos los frutos de la maravilla


todavía estoy amortizando el precio

de estas criaturas de mí

(…)


no se puede limpiar

es gruesa la herida

me dejo llevar por el río

para que sane

me debato ida y vuelta

aturdida

no llego nunca al cauce

no llego

hay un cordón que anuda la garganta

los hijos tirados de mí

boca abierta de sed o frío

pegado como un cuerpo

el cansancio del parto

(…)


qué ha sido de la casa

temblor de ventanas

-polvo que sopla-

no hay cortinas ni jardín

sólo una hornalla esgrime

la estatura del dolor

(…)


 

Esta lírica del sufrimiento retuerce significados del poemario. En estado de alerta, lo dolorosos que pueden ser ciertos momentos para la siquis y la carne. Alguien mira para aquí y para allá: lo poblado se convierte en desértico. O en jaula.


 

una parte de mí quiere salvarse

huye por los pasadizos donde sueltas a los toros

huye para no se aniquilada


otra parte de mí no quiere salvarse

equivoca el escenario

(…)


 

Un escenario remite a la ficción. O a la mezcla de ésta con la realidad dura: hice la jaula para vivirme. Luego, la poeta finaliza el poema: de un sorbo crecí/ náufraga de mala vida.

Venezia se sumerge al borde del ahogamiento, y sale a flote casi sin respirar. He traspasado todos los umbrales/ En busca de la fe que me quitaron.

Encuentro en su lírica la sequedad de ciertas poetas hablantes de las mujeres que gestan otras vidas, de eso casi intransmisible (si bien, nuevamente, lo terrenal deviene en aéreo o místico: la vida es/ ciprés o niño/ sólo relumbra/ en las alturas). Pienso (de nuevo) en El iris salvaje: Terrible sobrevivir/ como conciencia, / sepultada en tierra oscura.

En esta botánica, los seres pensantes y sensoriales padecen, aman y renacen, capítulo a capítulo de un devenir existencial.

 

 

Agosto de 2025.

/

Las nupcias del jardín, Mirta Venezia (Ediciones El Mono Armado, 2025).

Colección: Marcos Silber.

Diseño de interior y tapa: Alejandro Juárez.

Imagen de tapa: Mauricio Cappiello.

Comentarios