Grato acontecimiento
Ofelia, la maestra que enseñó con el corazón y cumplió 103 años de amor
Ofelia Mármora de Battafarano celebró sus 103 años rodeada de afectos y con la memoria viva de su vocación docente.Ofelia Mármora viuda de Battafarano acaba de cumplir 103 años. Nació en Chivilcoy el 6 de julio de 1922 y desde entonces ha sido testigo y protagonista de más de un siglo de historia local, nacional y personal.
Pasó su infancia y juventud en el barrio de la plaza España, sobre la avenida Soárez y Güemes, junto a sus padres y hermanos. Allí, en ese entorno familiar y barrial, comenzó a gestarse su amor por la educación, una vocación que marcaría para siempre su vida.
Estudió en la Escuela Normal de Chivilcoy, institución formadora de generaciones de maestros. Fue alumna del reconocido Julio Cortázar, antes de que se convirtiera en el célebre escritor argentino. Su título de maestra fue el primer paso en una carrera educativa tan extensa como ejemplar.
Sus primeros años en la docencia los desempeñó en la localidad de Moquehuá, donde enseñó a decenas de alumnos, entre ellos a quien más tarde sería intendente de Chivilcoy, Edgard Frígoli. Como maestra rural, supo adaptarse a las realidades del interior, llevando adelante una tarea pedagógica comprometida y cercana.
Más tarde, y por razones laborales de su esposo, se trasladó al Gran Buenos Aires. Allí no sólo continuó su camino como docente, sino que también se dedicó activamente a la catequesis, guiada por su profunda devoción a Santa Rita, a quien honra con fidelidad.
Ofelia tuvo dos hijos, y su descendencia se multiplicó con seis nietos y diez bisnietos. El núcleo familiar fue siempre uno de los pilares de su vida, junto con la enseñanza y la fe.
En 1970 regresó a su “pago chico”, y volvió a ejercer la docencia desde su hogar, brindando clases de apoyo escolar a generaciones de chicos chivilcoyanos. Nunca dejó de sentirse maestra, y así lo expresó siempre: valoraba más un saludo en el Día del Maestro que los festejos por su cumpleaños. Enseñar fue su identidad, su pasión y su legado.
Hoy, a sus 103 años, vive en el Centro Geriátrico Mahatma. Su vida es testimonio de compromiso, de constancia, y de amor por la educación.