Informe / Por: Marcos C. Isla Burcez
El fallido monumento a Sarmiento en la Plaza Principal
La intención de hacer un homenaje al prócer chocó con la falta de planificación en su momento y desidia actual y lo ha convertido un elemento peligroso para quienes lo frecuentan. ¿Intención política en su abandono?En Chivilcoy, la valoración de monumentos, espacios públicos y edificios históricos es escasa, y las normativas para su conservación son ambiguas, priorizando mayormente el interés privado sobre el valor público. Aunque la preeminencia de la propiedad privada es inherente a la sociedad en que se vive, es crucial buscar un equilibrio que permita proteger y reconocer la importancia de estos elementos que narran nuestra historia.
En relación a lo público, es llamativo lo que ocurre con los monumentos, específicamente con el dedicado a Domingo Faustino Sarmiento, el libro abierto con fragmentos de su discurso "Les prometo hacer Cien Chivilcoy", diseñado por María Ester Marangoni de Posik e inaugurado en ocasión del 157ª aniversario de Chivilcoy, en 2007. Es indudable el abandono de este monumento, de hecho, el busto de la plaza 9 de Julio, obra del escultor Juan Zuretti inaugurado en 1944 es limpiado y pintado regularmente y usado para los actos oficiales por el Día del Maestro.
El de "Los 100 Chivilcoy" es usado en la actualidad como juego para los pequeños o lugar de mateadas entre adolescentes, pero la falta de mantenimiento es alarmante. ¿Será para diferenciarse políticamente de la anterior gestión que lo construyó? Su mal estado constituye un peligro para quienes lo frecuentan, ya que el acrílico que cubre la superficie que, supuestamente, protegería la famosa frase, está roto en varias partes. Además, alrededor del “libro”, hay una hendidura a modo de zanja que lo circunda, que es ni más ni menos el antiguo arenero que estaba en ese lugar, constituyendo un grave peligro si no se pisa con cuidado. El concreto de base está roto, con musgo y agua estancada ¿Y el peligro de proliferación del mosquito vector del dengue? Tampoco está la placa conmemorativa del acto en que se hizo la inauguración del monumento.
Sarmiento y su monumento
En relación al significado histórico de Sarmiento para la ciudad y, específicamente, el descuido del monumento en la Plaza Principal, se requirió la opinión de Bibiana Andreucci, profesora de Historia de la Universidad Nacional de Luján y del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N° 6 (Escuela Normal).
“En la mayoría de los pueblos y ciudades de la región pampeana, la impronta del positivismo dejó huellas ineludibles. Los contundentes éxitos económicos alcanzados por una generación de dirigentes que veían la realidad del país en clave “civilización o barbarie”, en cierta forma legítimo -al menos por largos años- sus discursos y proyectos. Pero si bien lo anterior fue común a gran parte de la región pampeana, Chivilcoy fue una excepción. Porque aquí esos principios quedaron plasmados en dos discursos memorables: el que pronunció Mitre cuando estaba finalizando su gobierno, en medio de las luchas más cruentas de la Guerra del Paraguay. Y, el que dijo Sarmiento el sábado 3 de octubre de 1868, en calidad de presidente electo, 9 días antes de asumir la magistratura. Tengamos en cuenta que Sarmiento fue electo viniendo de Estados Unidos por lo que su escasa campaña política se redujo al discurso dicho aquí, en Chivilcoy: ‘Hacer 100 Chivilcoy en seis años de mi gobierno, con tierra para cada padre de familia y con escuelas para sus hijos. He aquí mi programa’”.
“Quizás no haya discurso que lo muestre mejor a Sarmiento que éste y no sólo por el contenido, con el que, por supuesto comulgaba, sino también por las formas. Sarmiento era un hombre de acción. Era, por supuesto, también un gran intelectual, literato, pero más que nada lo que lo definía era el desafío de cómo materializar el progreso”.
“El progreso, término tan caro para la generación del 37, pero a la vez abstracto y hasta cierta forma esquivo, tenía que convertirse en ferrocarriles, escuelas, caminos, lotes medianos de tierra que no generaran mendigos ni millonarios. Sarmiento concebía al progreso como un cambio en la sociedad en su conjunto, y no como resultado final. Su gobierno fue una andanada de medidas concretas que sentaron las bases de la modernidad Argentina, actuando principalmente sobre tres ejes; el militar, la educación y la ciencia y las comunicaciones”.
“Y, en alguien práctico como él, qué mejor que tomar como plataforma de gobierno a la ciudad que quizás mejor representara su ideal progresista: Chivilcoy. En ella ya estaba plasmado, materializado el progreso. No tendría que hacer otra cosa en su gobierno que reproducir ‘Chivilcoy’ por toda la región pampeana. Para esos años, ésta era la ciudad más poblada de la Provincia con más de 16.000 habitantes y aproximadamente 2.000 inmigrantes, había llegado el ferrocarril en 1866 y casi la mitad de sus tierras se estaban loteando en parcelas de 340, 170 y 85 hectáreas originando un numeroso y dinámico sector de productores medianos”.
“Ahora bien, así como Sarmiento ‘usó’ a Chivilcoy. El uso del pasado por el presente es reiterado - y eso es algo bueno en términos de vida cívica-. Los monumentos son ‘estabilizadores sociales’. En tiempo de crisis, cuando cunde la desorientación son ellos, los que deberían orientar a las generaciones nuevas, perdidas, que al acercarse, observarlos, hacerlos propios se reencontrarían con la comunidad de la que forman parte. La plaza 25 de Mayo reúne lo que la comunidad en diferentes momentos históricos ha considerado que debe recordar; es decir la memoria y la identidad del pueblo chivilcoyano”.
“Cuando en el 2007 un grupo de vecinos construyó el monumento del libro abierto en cuyas hojas se leen parte del discurso que citamos, lo hicieron, posiblemente porque consideraron que Sarmiento estaba ausente. Después de proponer a Chivilcoy como programa de gobierno, de que el principal libro que narra el origen de Chivilcoy se titule ‘El pueblo de Sarmiento’, en la Plaza Principal, no había ni una sola referencia a él. Sí, en cambio estaban, Juan Manuel de Rosas, su gran opositor, Juan Manuel Estrada, defensor de la Iglesia católica, el poeta Ortiz, asesinado por matones de Loveyra, San Martín y Pellegrini”.
“La ausencia de Sarmiento hasta el 2007 de ‘nuestra memoria plasmada en la plaza’ nos llevaría a una de las cuestiones más interesantes de la historia. ¿Qué recuperaciones hacemos? Y, qué ocultamos? Mirar la historia desde hoy es sin duda mucho mejor que querer verla desde el ayer”, expresó la docente.