DelOeste Art. y Sociedad de Escritores de la pcia de Buenos Aires (Filial Chivilcoy)
DelOeste Art. y SEP Filial Chivilcoy - Reseñas literarias
DelOeste Art. y Sociedad de Escritores de la Provincia (SEP) Filial Chivilcoy convocan a diversos escritores para realizar reseñas sobre libros de autores a nivel nacional.DelOeste Art. y Sociedad de Escritores de la Provincia (SEP) Filial Chivilcoy convocaron a la poeta/ escritora Mirta Venezia a realizar una reseña del libro "El cuerpo de lo intangible" de la poeta/ escritora Claudia Vázquez - (Vinciguerra / colección metáfora - 2025)
El cuerpo de lo intangible
El proceso de adaptarse al cambio y a la pérdida consume energía. La pena nos drena, a veces nos deja exhaustos. Algunas personas necesitan meterse en su capullo para transformarse.
No tenemos por qué esperar más de nosotros mismos de lo que podemos dar durante estas épocas en las que dormimos tal vez, con una cruz apretada entre las manos. Está bien aceptarnos en tiempos de pena, de estrés y de cambio. Está bien que nos permitamos meternos en nuestro capullo durante las épocas de transformación y sentir a pleno la crudeza y la belleza de la vida.
Cito “Habrá que destejer/volver a ovillar/cambiar las agujas/afilarlas un poco/para que la lana no se anude/después sostener firme/cada aguja en cada mano/así bien afiladas/(como la cruz que llevo adentro)/así de frente al pecho/dar un empujón preciso/tejer la sangre/es otra cosa”.
Seguramente se pueden emparentar estos procesos con lo que ha plasmado Claudia en El Cuerpo de lo intangible y allí en su capullo, ella, mujer poeta ha entramado el tejido arduo, por momentos anudado, húmedo de este poemario de luces y sombras, hallazgos y dolores que arranca desde la infancia con una mujer adulta que sostiene a la niña en el límite de la tormenta mientras la lluvia la bebe. La voz de Claudia es una voz desesperada que se mantiene en pie mientras se llueve, y prosigue en una adultez con ausencias, desasosiegos y algunas certezas.
Será que “otra vez/ tengo que guardarme en la nada/no alcanza lo intangible/será que tengo abierto el amor/hasta los tobillos/hasta los huesos/hasta en la misma transparencia/en que me miro?”
Esta misma lluvia sigue latiendo en la adultez, para sumar inefables a su vida cotidiana. Cito “solo alcanzó/ beber un sorbo/ de tu alma/para saberme/ para reconocer/ese espacio de suma/ ese lugar/donde pasean los ángeles en la lluvia/ dos respiraciones/ todo el amor/en el alma haciéndose”.
La poeta inscribe en su interior que todo hombre que amó siempre eligió otra cosa; el amor que le fue negado, lo que no se puede dar, sudor intangible, lo arrastra todo, arrastra hasta el insomnio de esta obra con hidalguía.
A veces una cena puede ser sólo una cena y otras veces nos dice la autora, “uno quisiera dejar la mancha de vino en la blusa/ dejarla porque sin ella/ nada hubiera existido/ beber hasta no saciarse/ dejar que mi cabeza/descanse/ en el borde de tu hombro/en lo intangible”.
Sin dudas con toda su humanidad y su talento Claudia se somete al proceso y confía en que una nueva, emocionante energía como un relámpago en la boca, se está creando dentro suyo luego de permanecer en sí misma. Ahora sabe que no se puede hacer nido en lo vedado. La poeta sabe que “es hora del renuevo, de llenarse el cuerpo de flores,/… dejar que entre el amor, que cante el Soplo del Principio/ lo que trae el día”.
Mirta Venezia