Peronismo disidente y PRO antimileísta
"Si Axel se anima a liderar por fuera de Cristina, lo seguimos. Si no, hay que buscar una nueva coalición".
El armado secreto que agita la política bonaerense y donde estaría el intendente Britos. El medio provincial Letra P se ocupó del temaDesde hace meses, y con creciente intensidad desde fines de 2024, algo se cocina en la provincia de Buenos Aires entre dos sectores que hasta no hace mucho parecían incompatibles: un ala del PRO que responde directamente a Mauricio Macri y rechaza cualquier acercamiento con Javier Milei, y un grupo de dirigentes peronistas decididos a dejar atrás el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner.
Son conversaciones discretas, por ahora informales, pero sostenidas en el tiempo. Las charlas cruzan las fronteras partidarias y empiezan a perfilar la posibilidad de un armado electoral común con la mirada puesta en 2025, e incluso más allá.
Uno de los nexos visibles de este entramado es la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez, figura clave del macrismo bonaerense, actual vicepresidenta del PRO nacional y sucesora política de Jorge Macri. Del otro lado de la mesa, se anotan intendentes con peso territorial y una historia dentro del peronismo: Julio Zamora (Tigre), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Guillermo Britos (Chivilcoy), entre otros. Todos tienen algo en común: hoy se sienten marginados del esquema que sostiene la unidad peronista en torno a Axel Kicillof, CFK y Sergio Massa.
Según pudo reconstruir LetraP, la concreción del acuerdo depende de un factor central: la definición política de Axel Kicillof. En otras palabras, si el gobernador decide romper amarras con el cristinismo para avanzar con un armado propio, podría atraer al peronismo díscolo que hoy busca opciones fuera del kirchnerismo clásico.
"La ecuación es simple", sintetiza un dirigente involucrado en las tratativas: "Si Axel se anima a liderar por fuera de Cristina, lo seguimos. Si no, hay que buscar una nueva coalición". Esa nueva coalición es la que empieza a tomar forma en la trastienda de la política bonaerense, con el PRO antimileísta como socio posible.
Por ahora, todo transcurre en voz baja, sin declaraciones públicas ni fotos compartidas. Pero en un escenario donde Milei erosiona la representatividad de Juntos por el Cambio y Cristina se replegó a un rol cada vez más testimonial, los márgenes se ensanchan. En ese vacío crece esta posible alquimia que, de prosperar, podría alterar profundamente el mapa electoral de la provincia más grande del país.