Premio internacional

La albertina María Teresa Dova ganó el premio internacional L’Oréal-UNESCO 2025

Hoy, a sus 67 años, Dova no se detiene. Trabaja con jóvenes investigadores, diseña nuevos proyectos, participa de congresos internacionales, escribe papers y sigue preguntándose por las leyes invisibles que rigen la materia, el espacio, el tiempo. Su vida es, en definitiva, una celebración del conocimiento
jueves, 29 de mayo de 2025 · 08:04

Por esas ironías del tiempo, en un mundo tan veloz como superficial, a veces las noticias verdaderamente trascendentes pasan inadvertidas. Pero no esta vez. María Teresa Dova, nacida en la ciudad bonaerense de Alberti y formada académicamente en la Universidad Nacional de La Plata, fue distinguida con el prestigioso premio internacional L’Oréal-UNESCO For Women in Science 2025, en representación de América Latina y el Caribe. Un reconocimiento que no sólo honra su trayectoria, sino que la inscribe en la antesala de los grandes nombres de la ciencia contemporánea.

El galardón, que en su edición número 27 reconoció a cinco investigadoras —una por cada continente— destaca a quienes han realizado contribuciones sobresalientes a la ciencia, y se ha convertido en un verdadero faro de excelencia académica. No es casual que muchas de sus galardonadas hayan sido posteriormente candidatas —y en algunos casos, ganadoras— del Premio Nobel. María Teresa Dova ya integra esa selecta nómina.

Física de altas energías, investigadora superior del CONICET y profesora titular de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, Dova ha dedicado su vida a desentrañar los misterios más profundos del universo. Y lo ha hecho con una obstinación paciente, con esa mezcla de rigor, intuición y coraje que distingue a quienes se atreven a mirar más allá de lo conocido.

“La ciencia necesita tiempo, necesita lentitud y necesita profundidad”, dijo alguna vez. Y en su caso, esas condiciones no fueron una barrera sino un desafío: desde sus primeros años como estudiante en La Plata hasta su participación estelar en el experimento ATLAS del CERN, el laboratorio europeo donde en 2012 se descubrió el bosón de Higgs, la partícula que faltaba para completar el Modelo Estándar de la física.

Allí, en el subsuelo de Europa, bajo un túnel circular de 27 kilómetros que conecta Suiza con Francia, funciona el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés), la máquina más poderosa jamás construida por el ser humano para recrear, en condiciones controladas, lo que sucedió una fracción de segundo después del Big Bang. Y allí estuvo Dova, liderando la participación argentina en uno de los hitos más importantes de la física contemporánea.

“Queremos entender la estructura de la materia, del universo, las leyes que hacen que este universo sea como es. Aún hay muchísimas preguntas sin respuesta, y la materia oscura es una de ellas”, explicó Dova en una entrevista con Infobae, realizada en el Instituto de Física de La Plata (IFLP, CONICET-UNLP), donde continúa su labor cotidiana como investigadora, docente y referente indiscutida para nuevas generaciones de científicas.

El jurado internacional del premio L’Oréal-UNESCO destacó no sólo su papel en el descubrimiento del bosón de Higgs, sino también sus investigaciones en rayos cósmicos, partículas de altísima energía que llegan a la Tierra desde fuentes aún desconocidas del universo profundo. En este campo, Dova ha impulsado proyectos clave como el Observatorio Pierre Auger, en Malargüe, Mendoza, uno de los mayores centros del mundo dedicados al estudio de estos fenómenos.

Lejos de la imagen distante del científico de laboratorio, Dova cultiva un perfil profundamente humano. Siempre prefiere que la llamen “profesora”, valora el trabajo en equipo, cree en la educación pública y en el poder de la ciencia como motor de transformación. Su compromiso trasciende lo académico: es una firme defensora del acceso equitativo al conocimiento y del papel de las mujeres en la ciencia.

No es menor que este premio, que ya distinguió a figuras como Emmanuelle Charpentier o Ada Yonath, se proponga precisamente visibilizar a aquellas mujeres que, contra las desigualdades persistentes, han logrado abrirse camino en disciplinas históricamente masculinizadas. Y en ese sentido, la historia de María Teresa Dova es también una historia de perseverancia: creció en una ciudad pequeña, estudió en una universidad pública, investigó sin alardes, llegó a lo más alto sin perder la humildad.

“Lo más importante es la curiosidad”, repite cada vez que puede. Esa chispa fundacional que, en su caso, nunca se apagó. Esa pasión por la física que la llevó a preguntarse, desde muy joven, cómo está hecho el mundo, y a buscar respuestas incluso cuando todo parecía demasiado difícil.

Hoy, a sus 67 años, Dova no se detiene. Trabaja con jóvenes investigadores, diseña nuevos proyectos, participa de congresos internacionales, escribe papers y sigue preguntándose por las leyes invisibles que rigen la materia, el espacio, el tiempo. Su vida es, en definitiva, una celebración del conocimiento.

En un país donde muchas veces se discute el valor de la ciencia sin entender su dimensión, la historia de María Teresa Dova viene a recordarnos algo elemental: que sin ciencia no hay futuro, y que hay personas —como ella— que han decidido dedicar su vida a construir ese porvenir, con vocación, inteligencia y una profunda fe en la capacidad humana de comprender el universo.

Comentarios

30/5/2025 | 02:09
#2
Un orgullo y ejemplo ,felicitaciones !!!!
29/5/2025 | 21:18
#1
¡Felicitaciones, Ud. es un motivo de orgullo para el país!
29/5/2025 | 17:12
#0
¿Como noticia tan importante nó veo comentario? qué pasa,.!!!!!
29/5/2025 | 10:47
#-1
FELICITACIONES. PROFESORA. EN ESTE MUNDO DONDE MUCHOS PIENSAN EN GUERRA. TAMBIEN HAY PERSONAS QUE PIENSAN EN HACER EL BIEN AL PROJIMO. TODO LO MEJOR. MIL FELICITACIONES. FIOS LA BENDIGA