Trazos, silencio y contemplación oriental
El sumi-e llegó al Museo Pompeo Boggio
Propuesta de las artistas Carlota Arónica y María Julia Guzmán, centrada en el arte ancestral que combina la expresión espontánea con la contemplación de la naturaleza.La serenidad de la tradición pictórica japonesa se hizo presente este viernes en el Museo Pompeo Boggio con la inauguración de la muestra “Trazos y Silencio”, una propuesta de las artistas Carlota Arónica y María Julia Guzmán, centrada en el arte sumi-e, una técnica ancestral que combina la expresión espontánea con la contemplación de la naturaleza.
La exposición —que permanecerá abierta hasta principios de junio— reúne 18 cuadros y 14 kakemonos, todos trabajados con tinta monocromática sobre papel de arroz, siguiendo los principios de una estética minimalista que prioriza la meditación y la armonía en cada trazo.
La jornada inaugural comenzó a las 17 con una demostración práctica a cargo de las expositoras, quienes compartieron con el público los materiales típicos del sumi-e —pinceles orientales, tinta preparada artesanalmente y papel de arroz— así como detalles técnicos y filosóficos de esta tradición oriental.
“Queremos que se enamoren de esta técnica, que conozcan que no se trata de acuarelas, sino de pigmentos que elaboramos especialmente. El sumi-e tiene sus propias reglas, su propia respiración”, explicó Carlota Arónica ante un auditorio atento.
Por su parte, María Julia Guzmán destacó la relevancia internacional de algunas de las obras expuestas: “Dos de estos cuadros fueron seleccionados y premiados entre más de 600 en una muestra internacional de sumi-e en Japón. Para nosotras fue una gran sorpresa y un honor”.
La secretaria de Cultura, María del Carmen Ruggirello, valoró la propuesta por su carácter distinto y convocó a la comunidad a visitar la muestra: “Es una experiencia distinta a lo habitual en el Museo. Invito a todos a recorrer esta muestra, a dejarse llevar por su delicadeza y profundidad”.
Más allá de su dimensión artística, las autoras subrayan que el sumi-e no es sólo una técnica, sino también un camino de introspección. “Pintar en este estilo implica meditación, silencio, concentración. Cada trazo contiene una emoción, una conexión con la naturaleza”, afirmaron.
“Trazos y Silencio” ofrece así una oportunidad singular: detener el ritmo cotidiano y sumergirse, aunque sea por unos minutos, en una estética donde el vacío también comunica y donde el silencio, como en la mejor tradición japonesa, dice más que mil palabras.