Opinión
Concejo Deliberante: edición Tom y Jerry
Por Diego ManusovichVoy a decirlo de esta manera: los representantes del pueblo, en este tramo de la historia democrática chivilcoyana, dan pena.
El grado de discordia entre fuerzas políticas es tal que resulta completamente ajeno a los problemas de la gente. Ejemplo: en la votación de la última sesión del Concejo Deliberante sobre la Rendición de Cuentas del municipio en 2024, varios concejales se abstuvieron, otros votaron a favor y algunos en contra; sin comunicar en lo más mínimo el análisis profundo de por qué ese resultado contable anual está bien o está mal.
Digo: ¿no son acaso nuestros representantes quienes deberían auditar con todo rigor cada centavo e informar seriamente al pueblo con celo y solvencia? ¿En qué estuvo mal lo gastado el año pasado? ¿En qué partida? ¿Qué sé sobre ejecutó o sub ejecutó en relación con lo autorizado para erogar? ¿Hubo licitaciones amañadas o sospechosas? ¿Cuáles? ¿De qué monto? ¿Qué empresa fue beneficiada? ¿Algún rubro específico creció en magnitud por encima de la inflación sin justificativo? ¿Qué desvío tuvieron las compras de insumos en relación con el promedio de precios de mercado? ¿Hay, por parte de los concejales, un sorteo al azar para auscultar hasta el hueso el manejo de fondos de algún área como para verificar su pulcritud en el uso del dinero público? ¿Qué contadores prestigiosos avalan estas investigaciones?
No, simplemente unos concejales aprueban, otros se abstienen y otros rechazan, como si fuera el veredicto de un concurso de baile en la televisión.
¿Para esto tenemos la Democracia? ¿Para que un gobierno haga lo que se le cante y los representantes de todas las fuerzas políticas simplemente hagan la mímica de sus mezquindades y roscas partidarias?
Los ciudadanos necesitamos otro tipo de compromiso político, no sé. En el mundo privado y personal de cada familia los recursos deben ser cuidados, racionales, consensuados, visibles, sustentables y transparentes, sino la economía se viene a pique o se deteriora rápidamente la calidad de vida de sus miembros.
El manejo de los recursos de nuestro Estado municipal debería ser mucho más estricto que nuestras economías privadas, es el dinero de nuestros sueños y nuestro bienestar común.
Estamos en manos de representantes que, da la sensación, juegan con este sistema de representación. Oficialismo y oposición hacen de “Tom y Jerry” como si esto fuera un reality barato del subdesarrollo.
La perla del oeste. Si alguna vez lo fuimos, debe haber sido una enorme y fortuita casualidad.
Seguimos pensando.-