Malvinas a mis 10 años
Yo tomaba la comunión mientras que mi papá fue a la guerra
Mi papá fue médico cirujano en la base naval en tierra en 1982. Era abanderada pero a partir de ese entonces, me convertí en una especie de “alumna doliente” que llevaba con dignidad, el terror con el que rezábamos todas las mañanas por todos ellos. Los héroes de Malvinas.-Malvinas fue una guerra no declarada que abrió una herida que aún supura, eso lo sé por la charla habitual con nuestros ex combatientes chivilcoyanos; pero también porque no se me borran las imágenes de la televisión blanco y negro de ese entonces, donde (fantasiosa) esperaba ver el guardapolvo blanco de mi papá y su cara de “acá está todo bien”, que siempre llevaba cuando éramos chicos.
Alberto Luis es médico cirujano gastroenterólogo, y supo ser integrante de la Prefectura Naval Argentina, al igual que mi abuelo Carlos; también cirujano y médico de a bordo en la segunda guerra mundial.
Solía contar una anécdota que ya no sé si fue cierta, y era que mi abuelo había salvado a un marinero de un supuesto cáncer de lengua, al advertir que en realidad, era un resto de metal incrustado lo que había lesionado al hombre y lo tenía tan mal.
En la actualidad no mantengo un contacto fluido con él, cosas de la vida; o más bien de nosotros mismos los seres humanos.
La guerra vista con los ojos de adulto ya es un horror inexplicable que se sustenta en una caterva política y de poder que deja a las personas de lado; imaginense como se ve un conflicto bélico cuando te estás aprendiendo la regla de tres simple y tomas distancia todas las mañanas a las siete, en el colegio de hermanas marianistas de Schönstatt.
Una guerra no declarada
Una guerra que duró diez semanas, un conflicto de 74 días que concluyó con la rendición argentina el 14 de junio, volviendo las islas al control británico, con un total de 649 soldados argentinos fallecidos; y otro tanto que volvieron con su salud mental destrozada y secuelas físicas irreversibles.
El conflicto comenzó el 2 de abril, cuando tropas argentinas mandadas por la Junta Militar desembarcaron en las Islas Malvinas.
Las decisiones etílicas y las frases que quedaron en la memoria, vinieron después para mí; en ese entonces, en mi casa fue como en tantas otras; el no entender absolutamente nada, no podía asociar la vocación de curar a los demás con el matar al otro; o lo que era en realidad el mayor de los miedos: que mi papá se muera.
Malvinas: Ayer, hoy y siempre
La señora Laura, mi maestra de ese entonces, armó una especie de capilla ardiente con una foto alusiva, al lado del aula, en la galería donde formábamos todas las mañanas y rezábamos a la Virgen María por los soldados que defendían a nuestra Patria; y yo me lo imaginaba a mi papá con el casco y fusil, pero con su guardapolvo de médico y bombachas de campo, porque el hombre era campero por demás. Me imaginaba que contaba chistes, de esos que hacía siempre, muy horribles y faltos de gracia.
De Malvinas nunca habló. Volvió, pero se volvió a ir, de médico de a bordo de otro buque no sé qué. Ya no me acuerdo. Después se separó de mi mamá, y estuvo en altamar por dos años o tres. Mandaba postales de diferentes países, nos decía que estudiaramos inglés porque era importante.
Creo que algo se rompió dentro de él. Pero de eso nunca se habló.
Los héroes de Chivilcoy
Ellos son: Jorge Luis Tarditti, Carlos Ramón Cortiana, Ricardo Gabriel Zapata, Carlos Javier Carretoni, Roberto J, Maggi, Marcelo Giuliano, José Luis Rubbo, Oscar López, Hernán Moccia, Walter Mare, Horacio Marón, Ángel Cejas y José Luis Risso.
Recuerdo una de las primeras veces que los entrevisté, no a todos juntos, pero casi. Lloré.
El privilegio del contacto, me permitió reconstruir todo lo no dicho, entender la causa Malvinas y sus esquirlas.
Fue durante la presidencia de Néstor Kirchner que los ex combatientes fueron reconocidos, con la firma del Decreto para Pensiones Honoríficas de Veteranos de Guerra del Atlántico Sur, en el mes de julio de 2005, “pasaron años hasta que logramos acceder a las pensiones”, recuerdan con amargura, “incluso hay un juicio por reparación histórica de la ONU pendiente”.
Lograron su espacio propio en la primera gestión del Intendente Guillermo Britos, en un local de la terminal de ómnibus, antes, habían comenzado a reunirse en un espacio del Museo Pompeo Boggio. En la actualidad forman parte de los actos oficiales por protocolo, están presentes en la apertura y cierre del ciclo lectivo, como así también en los actos de conmemoración patria.
Sé que muchos lo viven con mucho orgullo, que se conmueven en el diálogo con los chicos en las escuelas, que comparten con las nuevas generaciones que no saben nada de esta guerra. También sé que hay muchas cosas, que como mi papá, optaron por no contar durante muchísimos años y eso se respeta.
A nuestros héroes chivilcoyanos, el saludo en este día, con admiración y cariño, Malvinas siempre en el corazón.