Historia chivilcoyana

El asesinato del poeta Carlos Ortiz

Por Rubén Osvaldo Cané Nóbile
domingo, 2 de marzo de 2025 · 09:38

El poeta chivilcoyano Carlos Ortiz falleció el 3 de marzo de 1910 a raíz de las heridas de bala que recibió el día anterior. E1 caudillo local Vicente Loveira (que en ese momento era senador provincial) fue señalado por la opinión pública como el instigador del crimen, por lo tanto, según esta teoría, sería el autor intelectual del mismo.

La muerte de Ortíz provocó su caída y lo convirtió en lo que hoy denominamos “un cadáver político”.

Loveira había sido el hombre fuerte de Chivilcoy durante alrededor de veinte años, pero la muerte de un poeta, ya reconocido en el ámbito nacional e internacional por su trayectoria, fue el detonante que hizo estallar de indignación a un pueblo que ya no soportó más sus métodos de intimidación y violencia.

Para recrear el clima de la época comencemos por los antecedentes de este asesinato: Desde comienzos del siglo XX la “situación local” de la ciudad estaba en manos de Vicente Loveira, caudillo que había acrecentado su poder e influencia en la política bonaerense a partir del ascenso de Marcelino Ugarte a la gobernación de la provincia. En 1901 Chivilcoy había sido elegida para lanzar la candidatura de Ugarte a gobernador de la provincia de Buenos Aires. La ciudad era el centro de la 4ª Sección Electoral, situación que le permitía tener cierto peso político dentro del conjunto de los municipios bonaerenses. El 21 de julio de dicho año, se celebró con esa finalidad una “fiesta cívica” en la cual se pusieron en movimiento los resortes de la maquinaria local y en donde Loveira pudo lucirse como exitoso organizador del evento. Sin embargo, el triunfo electoral de Ugarte traería como consecuencia graves dificultades para muchos caudillos de su estilo.

El ascenso de Marcelino Ugarte a su primer mandato como gobernador de la provincia de Buenos Aires (1902-1906), dio comienzo a una nueva etapa de la política provincial, en la cual el ejecutivo buscaría disminuir la autonomía de los caudillos locales e imponer una centralización del poder en torno a su figura. En este contexto, Ugarte no vaciló en recurrir al fraude y a la violencia política. Ambos métodos de obtener el poder se convirtieron en moneda corriente para mantener a los demás partidos políticos o grupos bajo control.

Ugarte se propuso desplazar a muchos caudillos locales y reemplazarlos por hombres de su confianza para ponerlos a cargo de los municipios que hasta ese momento estaban controlados por dirigentes de dudosa lealtad. El objetivo del nuevo gobernador era lograr liberarse de la tutela partidaria y acumular un capital político propio con vistas a una futura campaña presidencial. Ugarte decretó la intervención de varios gobiernos comunales y nombró interventores leales a su persona. Con estas medidas eliminó la autonomía de los municipios y les quitó a los caudillos locales las bases de su poder político.

Ugarte desconfió de Loveira y por ello, Chivilcoy fue uno de los tantos municipios intervenidos en el año 1905, siendo designado Manuel E. Del Castillo -hacendado local que tenía mucho prestigio en las filas del conservadorismo chivilcoyano- como interventor a cargo de la comuna. A partir de ese momento se inicia una lucha interna dentro de las filas del conservadorismo de Chivilcoy y se forman dos grupos rivales que en el año 1910 se disputaban el control del gobierno local.

Por ello la interna local se encontraba fuertemente agitada entre los sectores acaudillados por Loveira y otra facción que desde las mismas filas del conservadorismo se fue uniendo y posicionando en su contra.

En este contexto político, mediante la imposición de traslados el oficialismo conseguía suprimir de los puestos públicos a aquellas personas que se manifestaban contrarias a sus políticas. Este accionar fue uno de los métodos utilizados para excluir a opositores o partidarios de dudosa lealtad.

Víctima de esta metodología fue (entre otros) el director de la Escuela Normal, profesor Alejandro Mathus (1870-1921) quien era un hombre de gran prestigio social, que había sido fundador de la Escuela Normal, era director de la misma en 1910 y presidente del Club Social de Chivilcoy. Institución adonde concurrían la mayoría de los opositores a Loveira.  Por su manera de actuar se había convertido en una persona no grata para las autoridades locales, al no permitir que Loveira pudiera inmiscuirse en los asuntos relativos a la política educativa de la Escuela que tenía bajo su dirección. Loveira movió sus influencias y logró que Mathus fuese trasladado a Mendoza.

Para el miércoles 2 de marzo a la noche se organizó en el Club Social de Chivilcoy un banquete de despedida al profesor Alejandro Mathus. Al finalizar el mismo un grupo de emponchados y embozados abrió fuego contra los asistentes al mismo. Hiriendo de muerte al poeta Carlos Ortiz, que falleció al día siguiente.

La caída de Loveira

Los hechos se precipitaron rápidamente, la comisaría de Chivilcoy fue intervenida y el comisario Laffitte, identificado con Loveira, fue desplazado. Los autores materiales del asesinato fueron capturados y puestos a disposición de la Justicia. La comuna de Chivilcoy fue intervenida por el Poder Ejecutivo bonaerense desde fines de 1910 hasta abril de 1913. Fecha en la que recobró la normalidad institucional.

Después que Loveira concluyera su mandato como senador provincial, su partido no le dio nunca más participación en las listas de candidatos porque su figura estaba muy desprestigiada y ahuyentaba a los electores. Falleció el 31 de Julio de 1933, dejando un recuerdo contradictorio de progreso y violencia a la vez, porque durante sus dos administraciones como intendente había realizado muchas obras de progreso para Chivilcoy.

El fallo Judicial

A fines de 1912 la Justicia dio a conocer su veredicto con respecto al asesinato de Carlos Ortiz, sentenciando a los autores materiales del crimen: Emilio C. Barrios a ocho años de prisión y a Prisciano Cofré a seis años de reclusión. Poca pena para castigar el delito de segar una vida. Si de la muerte no se vuelve, los asesinos no deberían volver a gozar de la libertad. De los otros imputados en el crimen no hemos hallado la correspondiente sentencia judicial.

Con respecto a Loveira la Justicia lo declaró inocente, exculpándolo de toda participación directa o indirecta en el hecho. Pero sufrió la condena social durante varios años.

Comentarios

4/3/2025 | 10:18
#4
Huyyy pobre AXEL otra muerte en su distrito...lamentable. QEPD
3/3/2025 | 11:02
#3
gracias muy interesante ,,,,
2/3/2025 | 21:50
#2
O sea, sospechado de instigación , declarado inocente por falta de mérito por la justicia. Condenado socialmente pero homenajeado postreramente al llevar una arteria de nuestra ciudad su nombre .
2/3/2025 | 16:42
#1
Muy interesante este aspecto de la historia chivilcoyana. .muchas gracias..!
2/3/2025 | 11:10
#0
Interesante relato . Gracias.