Reclamo agrario
¿Por qué se cobra en base a la producción y no al uso real de la infraestructura?”
La expresión de Santiago Hourcastagne, quien se expresó en la Asamblea de Productores del pasado sábado en el predio ferial frente al intendente interino Eduardo De Lillo y los demás presentes.La reciente asamblea de productores en la Rural de Chivilcoy volvió a poner sobre la mesa un tema recurrente: la carga impositiva y la calidad de los servicios municipales en la red vial rural, encuentro donde estuvo el intendente municipal interino Eduardo De Lillo (doble función de jefe comunal y propietario de campo) al igual que Daniel Brochetto, funcionario y productor. Entre las voces que se alzaron en el encuentro, se destacó la de Santiago Hourcastagne, quien hizo un llamado a la lógica más elemental al cuestionar el cobro de tasas sin una contraprestación acorde.
“Si la tasa tiene una contraprestación en el camino vial, ¿por qué se cobra en base a la producción y no al uso real de la infraestructura?”, planteó con ironía el productor. Para reforzar su punto, apeló a una comparación: “A un abogado no le cobran un JUS en el peaje”. De esta manera, dejó en evidencia una contradicción en el esquema de recaudación que pesa sobre el sector agropecuario.
El reclamo no es nuevo. En cada encuentro de productores rurales el tema regresa como un boomerang: la ecuación entre impuestos y servicios parece estar cada vez más desbalanceada. Hourcastagne detalló los costos que deben afrontar los productores en materia de mantenimiento de caminos: amortización de maquinarias, combustible, mano de obra. “Nada más”, resumió, en una frase que lo dice todo.
Pero su crítica no se limitó al esquema tributario, sino que también apuntó a la eficiencia en la gestión de los recursos municipales. Puso como ejemplo una situación concreta: una simple pinchadura en el neumático de una máquina puede derivar en tres días sin actividad. “Son jornadas de trabajo que se pierden y no se recuperan nunca más”, lamentó. En un sector donde los tiempos son cruciales y cualquier demora puede traducirse en pérdidas considerables, este tipo de ineficiencias resultan inadmisibles.
El debate sobre la red vial rural y su financiamiento está lejos de agotarse. Los productores insisten en que la ecuación actual no cierra y que es urgente una revisión del sistema. Mientras tanto, las asambleas siguen siendo el espacio donde el descontento encuentra su cauce, aunque las respuestas sigan sin aparecer.
Finalmente se mostró partidario al consorcio vial que mencionó en la misma reunión Salaberry, la necesidad de que el vecino se involucre, cuidando sus propios caminos.