En Estadio Centro
Los Palmeras, una fiesta con nostalgia contenida
La agrupación santafesina logró colmar el Estadio Centro de Moreno y Belgrano. En la misma noche actuaron los chivilcoyanos Hilo Rojo y Bily Rubino.El Estadio Centro se vistió de cumbia santafesina el sábado por la noche, con un marco de público que superó las mil personas. El gran atractivo de la velada fue, sin duda, la presentación de Los Palmeras, aunque con una particularidad que no pasó desapercibida: la ausencia de Cacho Deicas como su cantor principal. Un cambio de peso que, sin embargo, no impidió que la fiesta se desarrollara con el mismo fervor de siempre.
Los seguidores más fieles de la banda parecen haberse entrenado bien en el arte de la adaptación: corearon, bailaron y disfrutaron como si nada hubiera cambiado, aunque alguna que otra mirada al escenario delataba el pensamiento reprimido. "Está bueno... pero no es lo mismo", se alcanzó a escuchar en los murmullos de la multitud. Pero la cumbia es la cumbia, y con su arsenal de clásicos, la legendaria banda santafesina logró que el Estadio Centro se convirtiera en una pista de baile descomunal.
La producción de El Bendecido, a cargo de Roberto Lombardo, se mostró exultante con el desarrollo del evento. "Fue una noche espectacular, todo salió perfecto", aseguraron, destacando que no solo los chivilcoyanos fueron parte de la celebración, sino también asistentes de ciudades ubicadas en un radio de hasta 100 kilómetros. Es decir, nadie quiso perderse la oportunidad de comprobar en vivo si Los Palmeras, sin Cacho al frente, seguían siendo Los Palmeras.
El show comenzó con una previa de voces locales que calentaron motores para la gran fiesta. Hilo Rojo, con la voz de Mariela Desía y Rubén Heredia, ofreció un repertorio que navegó por diferentes géneros, mientras que el solista Bily Rubino hizo un recorrido por temas de distintas décadas, generando una atmósfera de nostalgia musical que preparó el terreno para el plato fuerte de la noche.
Así, la cumbia volvió a demostrar su vigencia y su capacidad de unir generaciones, aún cuando las caras visibles cambian y los sonidos evolucionan. La pregunta flotaba en el aire: ¿Los Palmeras siguen siendo Los Palmeras sin Cacho? Para algunos, la respuesta fue afirmativa. Lo único cierto es que el público bailó, cantó y celebró, porque cuando suenan los primeros acordes de "Bombón asesino", la nostalgia se puede postergar hasta nuevo aviso.