Opinión/ Por María Fernanda Arranz (Mid Chivilcoy)
Lo que el viento se llevó: Chivilcoy, la “Perla del Oeste”
La ciudad tomó características del conurbano bonaerense paulatinamente. Primero por los asentamientos periféricos que por trueques políticos nos “obsequiaron”. Segundo por la tendencia populista actual que demarcó el camino local con la ilusión de ser distinto.Una gestión poco propositiva para atraer inversiones foráneas y otras cuestiones esenciales que involucran al vecino que decide invertir tiempo, dinero, trabajo y dar trabajo en Chivilcoy. Chivilcoy hace tiempo que no brinda un panorama atractivo como elección de una ciudad intermedia del Oeste, poco moderna en todo sentido.
Como comunidad vivimos enfrentándonos por los perros que atacan en las plazas, por el tránsito, por la inseguridad, por los caminos rurales, el agua que bebemos, los estorninos, los colectivos, el tratamiento de la basura y los containers y así… se puede seguir.
A partir de la pandemia algunas familias eligieron la ciudad para instalarse, fue una oportunidad desaprovechada. Estos trabajadores que llegaron con profesiones y oficios gastan, pagan servicios e impuestos, invierten en bienes, aportan al sistema recaudatorio local. Pocos incentivos facilitadores en la vida cotidiana, alegan como reclamo.
Observar otros modelos de gestión, actuar con humildad y apertura, es grandeza política. La transparencia es la informatización de los datos para el control ciudadano, herramienta esencial pues ahí decanta el presente y el porvenir local.
La alternancia es el oxígeno de toda democracia. Las gestiones verdaderamente responsables se agotan con el correr del tiempo. Ceden el paso a otras y debieran colaborar desde su experiencia.
Tandil es la excepción a la regla pues posee un estado municipal de varios períodos consecutivos pero no populista. El ideal de un estado local propositivo, capacitado y moderno. La mirada puesta en el desarrollo de sus pymes, el turismo, el campo con su amplio circuito productivo, la gastronomía, la industria y la educación entre otras.
La participación ciudadana (como modelo de gestión) propicia el involucramiento de todos los actores sociales: los políticos de turno (nuestros servidores públicos) y los vecinos.
La Casa Municipal abierta a todos sin distinción de razas, sexo, credos ni ideas políticas, esto contribuye al bienestar de la comunidad en la búsqueda del consenso popular como instrumento de unión.
Sin duda todo lo expresado confluye en el deseo de recuperar la “gloriosa Perla del Oeste” y ponerla en valor.
Nos la merecemos.