Denuncia
Robo en una vivienda que multiplica la preocupación de los vecinos
Sofía Percudani denunció en redes sociales el robo de televisores, computadora y otros elementos de su vivienda. También critica a los medios locales por no publicar lo que está sucediendo. Los vecinos se preguntan dónde está el Intendente en estos momentos.Mientras el intendente Guillermo Britos exhibe con orgullo las cifras de alcoholemias positivas y motos secuestradas, los vecinos de Chivilcoy se preguntan si la seguridad real es solo un espejismo en los partes oficiales. Sofía Percudani, una vecina de la ciudad, se volcó a las redes sociales para expresar su indignación tras sufrir dos hechos delictivos en menos de 48 horas en su vivienda. Un asalto que, más allá del golpe material, la dejó con la certeza de que en la ciudad, hoy por hoy, la protección ciudadana es un bien de lujo.
"Es posible que uno no pueda salir un rato de su casa un fin de semana, que cuando llego me encuentro con todo apagado: cámara, wifi... Y prendo la luz y me llevo la angustia más grande al ver que se llevaron televisores, computadoras, ropa, accesorios e incluso la comida de la heladera", escribió Percudani en su descargo público. Pero el calvario no terminó ahí. Un día después, cuando intentaba recomponerse del shock, volvió a vivir el terror: a las tres de la mañana sintió un golpe en el patio y descubrió que intentaban ingresar nuevamente a su casa. "Llamamos a la policía y nos dijeron que si no están adentro, no pueden hacer nada. Y si algún día pasa algo grave?", relató.
Los vecinos se preguntan dónde está el intendente en estos momentos. Mientras el municipio exhibe orgulloso sus operativos de tránsito y controles de alcoholemia, el delito parece gozar de una preocupante impunidad. "Publican que sacan motos, autos, alcoholemias, accidentes... Pero los robos y delitos, ¿dónde los ponen?", cuestiona Percudani, reflejando un sentir generalizado en la ciudad.
La pregunta es inevitable: ¿la seguridad en Chivilcoy es una promesa de campaña que se diluye en la práctica? Porque, a juzgar por los hechos, el delito no solo no se toma descanso, sino que incluso se permite las segundas vueltas. Y mientras los vecinos siguen sumando rejas y alarmas, la sensación de desprotección se expande como un eco que nadie parece dispuesto a escuchar.