A tener en cuenta
Cuando el verde se vuelve un riesgo
La falta de mantenimiento en algunos bulevares de accesos de la ciudad empieza a convertirse en una problemática que ya no puede ser ignorada.Lo que en su momento fue una apuesta al embellecimiento urbano, hoy empieza a transformarse en una fuente de preocupación para muchos vecinos. Las plantas que crecen en el bulevar de la avenida Güemes, entre Bomberos Voluntarios y Angel Greco, por ejemplo, han alcanzado un tamaño más que considerable, superando en algunos casos los dos metros de altura, y se han convertido en un verdadero obstáculo para la correcta visibilidad entre ambos carriles y para quienes intentan incorporarse a esa arteria.
El problema no es menor. La vegetación, cuando no es acompañada por un adecuado plan de poda y mantenimiento, deja de cumplir una función estética y pasa a generar riesgos concretos. Intentar cruzar la avenida Güemes por calle Bomberos Voluntarios, también se convierte en riesgoso.
Quienes transitan a diario por la zona aseguran que la visión queda prácticamente anulada en algunos puntos, lo que eleva considerablemente la posibilidad de accidentes, especialmente en horarios de mayor circulación.
A esta situación se suma el debate que desde hace tiempo plantean vecinos sobre las palmeras ubicadas en distintos accesos a la ciudad, como la avenida de Tomaso por ejemplo. Plantadas hace años con el objetivo de jerarquizar el ingreso a la ciudad, hoy presentan troncos de gran tamaño que, ante un eventual accidente, podrían transformarse en un peligro serio para peatones y vehículos.
Un panorama similar se observa en el acceso por Ruta Provincial N° 30, especialmente en la Avenida José León Suárez, donde la vegetación también ha crecido de manera desproporcionada. A esto se agregan los jacarandás ubicados en las cuatro principales arterias que nacen desde la Plaza Principal: avenida Villarino, avenida Sarmiento, avenida Suárez y avenida Ceballos. Si bien en estas calles la visibilidad aún es aceptable, no deja de plantearse la misma pregunta: ¿qué pasaría ante una caída inesperada de ramas o árboles ante un temporal o un accidente de tránsito?
No se trata de ir en contra del verde ni de la forestación urbana. Todo lo contrario. Cuidar los espacios verdes también implica mantenerlos y garantizar que no se conviertan en un riesgo para la comunidad.
La ciudad necesita árboles, plantas y bulevares vivos, pero también seguros.
Tal vez sea tiempo de que las autoridades correspondientes revisen el estado general de estas zonas y avancen con un plan preventivo de poda, control y mantenimiento. Antes de que lo que hoy es solo una advertencia vecinal termine convirtiéndose en un accidente evitable.