Opinión
La patria del péndulo
Por: Diego ManusovichAlgún día vamos a ser un país normal. No sé cómo lo vamos a lograr ni qué gobierno pondrá en remojo nuestra loca bipolaridad. Pero tengo esperanzas. ¿En qué baso semejante mirada alentadora de futuro? No sé, te juro que no sé. Tal vez sea un médico honesto, como Favaloro, que llegue a la política con ideas humanistas. Tal vez sea una maestra jujeña con los ánimos adecuados para amalgamar lo incontenible. Quizás un monje budista… (ja)
¿Qué quiero decir? Que, salvo algunos gobernantes muy especiales que pensaron en el pueblo, su educación, su trabajo y su desarrollo, el resto ha generado sufrimiento en dosis patológicas.
La Argentina, esa mezcla explosiva que nos fascina y nos amarga en proporciones similares, sigue buscando su rumbo organizado.
Desde que asumió este gobierno de derecha cerraron 19.164 empresas arrastrando al desempleo a miles de argentinos. Las fronteras están abiertas y no hay forma de competir con los productos asiáticos. De esta manera, la inflación va a seguir bajando hasta convertir cada ciudad en un cementerio.
Luego, como es obvio, va a comenzar a reclamarse “otra idea mejor” para bajar la inflación que no sea ahorcando al pueblo y nos iremos en estampida hacia el otro polo del péndulo.
Los caminos razonables de convergencia y consenso están negados por ahora para nuestra patria. Los destinos comunes y colectivos son apenas siluetas que se esfuman en el imaginario.
Después nos preguntan por qué somos una sociedad tanguera y melancólica.
Seguimos pensando.