Anonadado
No es la primera vez que me pasa. Ya otras veces ocurrió igualito
Por: Diego Manusovich.Es así, yo estaba bastante seguro de mi retórica ideológica y zas, las mayorías me asestan un golpe de realidad inaudito.
¿Cómo puede ser que uno calcule tan mal los resultados electorales? ¿Cómo puede ser que “el termómetro social” que uno pretende llevar consigo no sea más que un espejismo mal calibrado?
La distancia entre mi mirada del mundo y la de los demás, evidentemente, es más amplia de lo esperado. La gente que llevó a pintar de violeta gran parte del país tal vez esté privilegiando tener una inflación de 2 o 3 puntos y ya. Es probable que el deterioro del poder adquisitivo, la desinversión en educación, salud y ciencia o el genocidio de empresas nacionales por la importación indiscriminada; digo, es posible que estos sean hechos que a las mayorías no les interesa. O tal vez, incluso, sean criterios de un análisis “clasemediero” cultivado en las editoriales de Eduardo Aliverti, Pablo Caruso o Víctor Hugo. Pero ¿cuántas personas ven o escuchan estas reflexiones agudas sobre el ser nacional, la soberanía y el sueño de un país industrializado? ¿Cuántos compatriotas se sumergen en un análisis crítico de la historia argentina y sus vericuetos ideológicos?
No, no quiero decir que la formación de un juicio crítico de como resultado siempre un pensamiento progresista, nacional y popular (con ese supuesto toda la ciudadanía sería únicamente de izquierdas); lo que digo es que la gente tal vez sólo se conecte con la realidad inmediata que da una inflación baja (por lo menos en relación a lo que hemos vivido hace un par de años) y arreglarse cómodamente en bicicleta en vez de usar la moto o comer pollo en vez de un asado dominguero.
Tal vez el universo paralelo que vivimos aquellos que no podemos evitar sentir que se arrían las banderas de la soberanía o la justicia social, sean, más bien, una excentricidad intelectual demodé.
En fin, fuera como fuere, estoy anonadado.
Cambio y fuera.-